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Había una vez…. en Visegrád

Había una vez… un rey que quiso construir su palacio en el medio de un campo con colinas y cerca de un río con aguas bien azules. Este rey quiso también tener una gran fortaleza en la cima de una colina para estar protegido, siempre, de sus enemigos. Así podría empezar un cuento pero en realidad es un poco de lo que ha sucedido en la historia de Visegrád, un pueblo de la campiña húngara.

El pueblito de Visegrád está ubicado a poco más de 40 kilómetros al norte de Budapest, justo en un recodo del Danubio y es un pueblo bastante chico. Apenas posee una plaza, algunas casas antiguas y un pequeño casco urbano sin embargo, es un lugar muy importante para la historia húngara.

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El Danubio y Visegrád

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La campiña húngara

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El Danubio y Visegrád

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Algunas casitas de Visegrád…

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Ojo, también hay mansiones…

La historia de Visegrád se remonta a los tiempos de los celtas, primero y de los romanos después. Ambos pueblos poblaron esta zona. Sin embargo, el poblado cobró importancia para la historia de Hungría cuando el rey Carlos I la convirtió en su sede real en el año 1325 (y lo fue hasta que a principios del siglo XV que se trasladó a Buda). Tiempo después, Matías Corvino convirtió a Visegrád en su residencia de verano.  Aquí sucedió además un encuentro muy importante para la historia de la región: una reunión entre los Reyes de Polonia, Bohemia y Hungría para armar una coalición contra la dinastía Habsburgo.  Hoy en día quedan apenas vestigios de esa grandeza: apenas una fortaleza en la cima de una colina y los restos del palacio real.

En un día de semana, en pleno invierno, el pueblo estaba casi vacío. Viajé en ómnibus desde Budapest y me bajé justo donde está la Oficina de Información Turística. Para mi sorpresa, cuando entré, el personal estaba disfrazado con atuendos medievales.

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El mapa de Visegrád

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El Palacio de Visgrád y a lo lejos, la fortaleza.

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La fortaleza de Visegrád

A pocas cuadras de allí estuvo ubicado alguna vez el Palacio Real. Vale aclarar que la construcción del Palacio Real es posterior a la de la fortaleza de Visegrád. Fue el Rey Carlos Roberto I quien en 1323 trasladó la Corte Real a Visegrád. Luego Matías Corvino renovó el palacio y lo amplió con un estilo mucho más renacentista. Llegó a tener casi 300 habitaciones pero hoy quedan apenas algunas. La parte más interesante se encuentra en una especie de sótano y es el lapidarium. Allí hay una buena exposición de esculturas, restos de lápidas y fuentes. En los salones de la planta baja del palacio hay una recreación de la cocina del palacio y de los salones comedor. También hay una recreación de la habitación del Rey Segismundo de Luxemburgo. En el primer piso del palacio ahora en ruinas, hay una recreación de la habitación de Matías Corvino y de su sala de audiencias. En el piso superior, algunas terrazas y los restos de la capilla real. Se supone que en una de esas terrazas está ubicada la fuente de los leones, una de las fuentes más famosas de la región pero bueno, estaba tapada. Vale decir que el Palacio de Visegrád no es Versalles ni una corte de los Habsburgo, eso queda más que claro con las fotos. Sin embargo, resulta interesante.

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El Palacio Real de Visegrád

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El “lapidarium” del Palacio de Visegrád

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Al salir del palacio, si uno camina desde la ruta que bordea al Danubio, lo primero que encuentra es una fortificación inferior con muros y torres de vigilancia. El portal principal de esta fortificación marca el inicio del ascenso hacia la fortaleza de Visegrád. En este primer sector se destaca una gran torre, de unos 30 metros de alto, conocida como la Torre de Salomón, del siglo XIII donde alguna vez estuvo recluido el conde Vlad Tepes, más conocido como Drácula.

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La colina y la fortaleza de Visegrád

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La torre de Salomón en Visegrád

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Allí comienza un camino que va serpenteando hacia la cima de la colina. También hay una ruta para hacer el trayecto en auto pero vale destacar que es mucho más extensa. Lo mejor es caminar por el sendero y disfrutar un poco del bosque. El camino no está perfectamente marcado, apenas algunos mojones y marcas en los árboles pero es sencillo: hay que ir hacia arriba siempre porque la fortaleza está en la cima de la colina. Los pocos viajeros que andábamos por allí nos tratábamos de orientar unos a otros armando una bolsa enorme de sentido común dado que nadie conocía dónde estaba el verdadero sendero. La lluvia nos apuró un poco y luego de una hora de ascenso, llegué a las murallas de la fortaleza.

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El camino hacia la fortaleza de Visegrád

En lo alto de la colina está ubicada la fortaleza construida por el Rey Bela IV en el siglo XIII para defenderse de las invasiones de los mongoles. Esta fortaleza tuvo un emplazamiento estratégico en la protección de la ruta comercial entre Budapest y el valle del Danubio. Al finalizar la Edad Media, la fortaleza fue abandonada y con el tiempo el bosque la tapó, hasta que a principios del siglo XIX se descubrió una cripta, y a partir de ello poco a poco despertó el interés por recuperar su aspecto original. Hay sectores más reconstruidos que otros y en términos generales, es una visita bastante interesante.

La ciudadela ubicada dentro de la fortaleza fue residencia de los reyes húngaros durante varios años hasta que fue abandonada con la invasión de los otomanos. Antes de ingresar al castillo propiamente el sendero serpentea alrededor de su base triangular y el viajero se topa con la reconstrucción de varios artefactos medievales (algunos de tortura por cierto, y otros más cotidianos como carros y carretas). Hay algunos miradores en la base del castillo pero la verdad es que el día estaba espantoso y con nula visibilidad. Nevó un rato, llovió otro rato más y la neblina cubría toda la cima de la montaña. Apenas se veía alguna bandera de Hungría flameando y no mucho más. El Danubio estaba tapado por la neblina por lo cual el mirador no estaba mostrándonos su mejor vista.

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Las murallas de la fortaleza de Visegrád

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El castillo de la fortaleza de Visegrád

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El Castillo de la fortaleza propiamente es una estructura relativamente pequeña y con base triangular. Se asciende por una escalera bastante empinada (y con hielo por estos días). Lamentablemente la puerta de ingreso estaba cerrada sin embargo se podía ver una primer sala con algunas figuras con trajes de época y algunos objetos bastante antiguos. Pude ingresar al castillo por una puerta en la parte inferior. Me resultó un tanto bizarro el escenario que encontré al ingresar. En un enorme salón había una reconstrucción de un banquete y un baile con maniquíes. Supuestamente conmemoraba la reunión de los tres reyes que se hizo aquella vez para armar la alianza en contra de los Habsburgo. Pero en la práctica parecía una suerte de teatro infantil para marionetas. En la sala del piso superior había algunas armaduras y trajes de época y pieles de animales, seguramente trofeos de caza.

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La verdad es que estaba solo dentro del castillo y no me sentía muy cómodo rodeado de tantos maniquíes, que en cualquier momento podrían cobrar vida (¿?). Me quise ir pronto de ese lugar y al salir me di cuenta que ya estaba oscureciendo y no quedaba nadie en la fortaleza. Volví por el camino del bosque, que pensé iba a ser más sencillo que a la ida pero la verdad, me perdí varias veces. El camino está mal marcado, en esta época estaba completamente tapado de hojas y con la lluvia se había hecho un barrial importante. Digamos que bajé resbalando más que caminando.

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El interior del castillo en la fortaleza de Visegrád

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El interior del castillo en la fortaleza de Visegrád

Fue un día interesante, de esos que los viajeros llamamos “out of the track”, por haberme apartado un poco de los destinos más convencionales. Debo reconocer que las fotos que había visto en google mientras estaba buscando información para armar el viaje, eran fabulosas y distan mucho de lo que efectivamente me encontré. Por dos motivos: el primero, es que todas las fotos son de la fortaleza en verano y yo fui en pleno invierno y en segundo lugar, porque no fui en helicóptero y todas las fotos están tomadas desde el aire. Pero bueno, de ambas cosas me tuviera que haber dado cuenta antes.

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4 Responses to Había una vez…. en Visegrád

  1. Edgar Costa Rica 10/22/2017 at 15:05 #

    Gracias, muy interesante ! Estuvimos ahí unas horas. Histórico y bello

  2. Javi 07/21/2017 at 04:39 #

    Hola, muchas gracias por el artículo, tenemos intención de ir a Budapest a finales de septiembre y seguramente nos pasemos por el meandro del Danubio, así que nos viene genial tu información.
    Ya contaremos como nos fue en el viaje, espero que tengamos mejores vistas que en tu viaje.
    Un saludo

  3. Marchu 07/11/2015 at 12:21 #

    Wow!! Que aventurero q sos Paul!! Gracias a tu generosidad y valentía tenemos estas magníficas fotos y toda la historia de Visegrad!! Un hecho es que visite Budapest, no se si llegó a este lugar, no me da el tiempo, quedara para otro viaje, mil gracias x tu post, me acercaste a un lugar ignorado y c el plus de tan interesante historia. Un cariñote!!

    • polviajero 07/11/2015 at 12:36 #

      jajaja que buena onda Marchu! Visegrád es un lugar muuuy bonito para pasear…. claro, en verano o primavera mejor pero bue! en invierno tiene su encanto también! saludos viajera!

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