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Una escuela en el Cerro Rico

Llegar a una escuela en las afueras de Potosí tuvo para mí algo especial. Toda su carga histórica, su rol en los tiempos de la colonia como proveedora de riquezas para Europa y su consecuente saqueo y prácticamente el asesinato de su población en las minas, todo eso se me venía a la mente mientras caminaba por las calles que ascienden hacia el cerro.
La escuela que elegí visitar en Potosí estaba ubicada en la periferia de la ciudad, lejos del centro histórico y de los viajeros, aquí no llega casi nadie. Se trata de un tradicional barrio de mineros y eso me generaba aún más emoción. Estaba caminando por las calles que, desde los tiempos de la colonia, habían recorrido los mineros cada día antes de internarse en las entrañas de la montaña. Es un barrio de casas bajas y mucho comercio. Aquí se vende y compra de todo, pero particularmente los utensilios que los mineros usan cotidianamente. Palas, pico, dinamita, coca, alcohol, de todo se consigue en los negocios de esta zona. En la avenida principal hay un enorme monumento en honor a los mineros que desde hace siglos trabajan en el cerro. Lo interesante es que , además, en el monumento hay un lugar privilegiado a la mujer que, si bien no trabaja en la mina, acompaña el duro trabajo de los mineros.

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La Unidad Educativa Antofagasta está ubicada a una cuadra del centro del pueblo. Llegué una mañana de diciembre, cuando el sol pegaba fuerte en las calles del barrio. Muchas doñitas se ubicaban a la sombra para vender sus productos en el paredón de la escuela. Se trata de un colegio bastante grande, con un enorme tinglado en su frente y muchos, muchos chicos aprovechando pasar el recreo allí. Se trata de un colegio al que tradicionalmente asisten hijos de mineros e incluso son los propios estudiantes los que, luego de cumplir con sus obligaciones escolares, van a ayudar a sus padres a la mina. Mientras esperaba que la portera me permitiera el ingreso al colegio, me sentía emocionado de haber llegado hasta allí. Cuando pensé y diseñé el proyecto de tesis, justamente pensaba en este tipo de escuelas para visitar. Estar parado en la puerta de la Unidad Educativa Antofagasta, no dejaba de emocionarme.
Me presenté con la portera contándole brevísimamente las intenciones de mi visita al colegio y sin dudarlo, me dejó pasar para ver al rector. Ya lo tengo decidido: voy a dedicar la tesis a las porteras y porteros de escuelas de América Latina.
Al ingresar al salón que ocupan la secretaría y la rectoría del colegio me encontré con un ambiente muy colorido, cubierto desde el techo hasta los zócalos por enormes murales con paisajes locales: estaban pintados allí coloridos dibujos de la vida cotidiana en las minas. Pero, mirando con atención, no era un simple paisaje el que estaba representado allí: eran las distintas formas que la explotación tomaba en la mina. Dibujos desgarradores, coloridos eso sí, y rodeados de trofeos, carpetas y pilas de papeles.

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La charla con el director fue sumamente interesante. Primero me contó un poco sobre las particularidades de los alumnos que asisten al colegio. “… la mayoría de los estudiantes son hijos de trabajadores mineros, claro que después también hay otros, hijos de comerciantes, hijos de artesanos, pero siempre asisten acá hijos de campesinos y de inmigrantes que vienen de la provincia, de la ciudad… entonces este es el contexto de los estudiantes que estudian acá en el colegio (…) Vienen del barrio, de la comunidad de alrededor del colegio son la mayoría, pero también vienen de otras zonas alejadas, de la provincia, más que todo vienen de la provincia con dos objetivos, uno de estudiar y otro hacer su premilitar, su servicio militar aquí en la ciudad”. Un profesor luego me contaba: “Muchos chicos viven solos porque sus papás se van de la ciudad para buscar trabajo. Algunos se van a la provincia, a cultivar y otros viajan a Argentina por ejemplo. Les alquilan una pieza a los chicos y les mandan plata para la comida. Algunos les pagan una pensión en un comedor que les haga la comida y otros les mandan plata. Viven solos o con otro familiar, un tío, un abuelito o algún hermano mayor. Por eso, como te digo, aquí hay muchos chicos que viven solos, que viven en el campo y vienen a la ciudad, se les alquila un cuarto y viven solos y se cocinan…”. Nuevamente aparecía el tema de la soledad en la infancia de estos chicos que se crían “solos”.
Si bien charlando con el rector y algunos profesores del colegio coincidían en la falta de recursos para el trabajo cotidiano, la Unidad Educativa Antofagasta logra buenos resultados. El rector me contaba que “el nivel educativo del colegio está a la par de cualquier otro colegio de Bolivia, a no ser que por situaciones económicas que muchos no estudiarían. Por varias encuestas estamos a la par o tal vez un poquito más que otros colegios. Por ejemplo, un 80 % de nuestros alumnos han accedido a la universidad, gran cantidad… y el 20% no, se han quedado. Y nos parece que el nivel del colegio está en lo más alto… no lo decimos nosotros, sino por informaciones de la distrital, la departamental…

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Nos quedamos charlando un largo rato sobre los cambios que se están realizando en el último tiempo en la educación boliviana a partir de la sanción de la Ley 070, de 2010. No quedan dudas sobre la base filosófica marxista que sustenta esta legislación. La ley da un lugar preponderante a l a disciplina y a los intereses de la sociedad por encima de los de los individuos. El objetivo de la educación es así hacer vivir y sentir la conciencia de clase, de raza o de nación. Así, Bolivia está en plena transición educativa con una ley donde sobresalen los conceptos de intraculturalidad, interculturalidad, descolonización, antiimperialismo, socialismo, producción, comunitarismo, territorialidad, revolución, “rescatadora” de saberes locales, despatriarcalizadora y transformadora de las estructuras económicas y sociales.
Durante nuestra charla, el rector del Colegio Antofagasta me comentaba sobre el Proyecto Sociocomunitario Productivo (PSP) que está desarrollando la escuela. Se supone que, según la ley 070, los proyectos socioproductivos son estrategias metodológicas que dinamizan, integran e interrelacionan campos, áreas y disciplinas, posibilitando el abordaje didáctico de los saberes y conocimientos de forma articulada en los procesos educativos. Los proyectos deben involucrar a maestros/as, estudiantes y otros miembros o entidades de la comunidad. En el caso de la Unidad Educativa Antofagasta, su proyecto socioproductivo se basa en la formación de técnicos electrónicos. El rector me contaba: “Nuestro PSP ha comenzado este año y dura tres y al tercer año vamos a sacar 15 o 20 alumnos que sepan insertarse en el mercado laboral. Según la nueva ley nostros estamos en un PSP Proyecto Socioproductivo que se llama instaladores eléctricos, no saldrán todos pero algunos… Primero estamos en nivel teórico, este año vamos a hacer solo teoría, al año vamos a hacer semi práctico y el tercero práctico con los que verdaderamente han podido lograr pasar unos 10 o 15 seguramente”. Charlando con uno de los profesores del colegio me comentaba: “con la nueva ley de educación, se está viendo que el alumno sea productivo, que tenga una mano de obra calificada, que lleguen a ser técnicos medios… carpintero, electricista… la nueva ley eso está proponiendo, que el alumno además de ser bachiller tenga una mano de obra calificada”.

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Me quedé muy enganchado con esta cuestión de los Proyectos Socioproductivos Comunitarios. Pensaba en que son una forma de dinamizar la escuela secundaria, hacerla más interesante y útil para los estudiantes, si lo pensamos en el corto plazo. Pero, particularmente pensando en esta escuela de Potosí, quizás el proyecto les permita, a largo plazo, torcer el destino de estos jóvenes y que no tengan que dejar la vida en la mina, como lo hicieron sus padres y sus abuelos. Quizás así, la escuela pueda contribuir a la construcción de un mundo un poquito más justo.

Para los que quieran seguir el proyecto:

  • Para los que quieran conocer más en profundidad el proyecto pueden hacerlo a través de este link: Proyecto Abreviado
  • Pueden seguir el día a día de este viaje a través del blog con la nueva sección que armé para ir contando el avance del trabajo de campo de la investigación y las diferentes experiencias que voy viviendo en este PROYECTO ESCUELAS
  • A través de Twitter o de Facebook con el hashtag #proyectoescuelas

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2 Responses to Una escuela en el Cerro Rico

  1. Mar{ia Alfaro Mosca 01/23/2016 at 21:35 #

    Hola Pol! Feliz nuevo año! Hace muchos días que no te he podido seguir porque anduve por otros rumbos. Qué interesante lo que estás contando. En Uruguay observamos el poco interés de los jóvenes en la curricula tradicional humanistica que se imparte, sienten que no los prepara adecuadamente para el mundo de hoy. Pienso que lal vez en Bolivia dieron en la tecla capacitando para cosas concretas. Hay mucho paño para cortar! Como siempre, adelante!

    • polviajero 01/23/2016 at 23:25 #

      Buenas! Tal cual, con los proyectos socioproductivos la escuela se hace mucho mas útil para el mundo de hoy, sobre todo porque además atienden a las necesidades de las comunidades. En marzo supongo que andaré recorriendo algunas escuelas de Uruguay, quizás te pida algún consejo. Abrazo desde Ecuador!

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