Front page

Menu

Un Liceo que protesta, en Santiago de Chile

Santiago de Chile es una ciudad cosmopolita. Como toda ciudad capital, alberga los principales organismos administrativos, comerciales, culturales, financieros y gubernamentales del país -a excepción del Congreso Nacional, la Armada, y algunas otras instituciones públicas ubicadas todas en Valparaíso-. Por su densidad y volumen de población, Santiago es el núcleo urbano más importante del país y al área metropolitana que la rodea se la reconoce como Gran Santiago e integra varias decenas de comunas. Incluso la ciudad de Santiago, que se concibe como una unidad, está dividida administrativamente en más de treinta comunas. La mayor parte de la metrópoli se encuentra dentro de la provincia de Santiago, aunque también algunas comunas se ubican dentro de las provincias de Cordillera, Maipo y Talagante. Unos 7 millones de personas conviven en esta urbe y le dan toda la diversidad que uno pueda imaginar. Blancos, mestizos y descendientes de pueblos originarios viven, trabajan y estudian en esta gran ciudad. Es una ciudad de avenidas anchas y arboladas, repleta de bares y locales de comidas al paso.

DSC_0748 (Copiar)

Vista panorámica de Santiago de Chile desde Cerro San Cristobal

DSC_0752 (Copiar)

Vista panorámica de Santiago de Chile desde Cerro San Cristobal

DSC_0761 (Copiar)

Vista panorámica de Santiago de Chile desde Cerro San Cristobal

En términos generales, los índices sociales ubican a Chile en los primeros puestos en el ranking de la región y particularmente Santiago se posiciona una ciudad líder en América Latina en lo que respecta a calidad de vida, negocios e ingresos. Sin embargo, esos índices ocultan, como siempre, la desigualdad histórica de la región. Santiago tiene hermosos barrios para la clase adinerada, Vitacura, Providencia, Las Condes y La Reina y tantos otros. Allí están los negocios de las grandes marcas, los restaurantes más caros y obviamente, el turismo. La mayor parte de los hoteles o hostales donde se hospedan quienes llegan de viaje a esta ciudad, se ubican en esas zonas y son realmente pocos los que se animan a salir de esos barrios. Pero claro, Santiago es mucho más que Providencia, Bellavista o Las Condes. Hay otros barrios donde la realidad social es mucho más dura. Nombres como La Pintana, El Bosque, Alto Hospicio, Lo Espejo y La Granja son solo algunos de los que conforman la lista de “los que perdieron” en esta sociedad. Allí, las obras del estado no llegan tanto, las condiciones de vida no son tan buenas, el dinero no sobra y la gente evita estar en la calle porque la seguridad tampoco abunda. Por eso, cuando uno piensa en Santiago, tiene que pensar en estas dos caras. No quedarse solo con la caminata por el frente de La Moneda o el cafecito que se tomó en Bellavista sino mirar un poquito más allá.

DSC_0646 (Copiar)

Palacio La Moneda

DSC_0662 (Copiar)

Catedral de Santiago reflejada

DSC_0682 (Copiar)

Plaza de Armas de Santiago

DSC_0695 (Copiar)

En el acceso al Cerro Santa Lucía

DSC_0724 (Copiar)

Plaza Italia, en Santiago de Chile

DSC_0730 (Copiar)

En la Fuente Bávara

DSC_0796 (Copiar)

La Chascona, la casa de Pablo Neruda en Santiago

DSC_0801 (Copiar) DSC_0720 (Copiar) DSC_0715 (Copiar) DSC_0699 (Copiar) DSC_0696 (Copiar)

Uno de los objetivos que me propuse con el #proyectoescuelas fue justamente salir de los circuitos turísticos pre-establecidos y animarme a ir más lejos, a donde no suelen llegar los viajeros y menos aún, los turistas. Una gran ciudad como Santiago de Chile me daba la oportunidad perfecta para alternar entre estos dos mundos. Dediqué algo de tiempo a pasear por los típicos trayectos que se promocionan para vender la ciudad al mundo: anduve por La Moneda, recorrí la Plaza de Armas y su antiquísima Catedral, me tomé un cafecito en Bellavista, visité La Chascona, la casa de Pablo Neruda aquí en Santiago, subí en teleférico al Cerro San Cristóbal y hasta tuve mi tiempo de carrete en los barcitos de barrio Providencia. Sí, todo eso lo hice pero además intenté acercarme a la otra cara de Santiago, mucho más real y auténtica.

La primera mañana que llegue a Santiago entré en contacto con un Liceo que tenía catalogados como focalizados pero que se ubicaba en pleno centro de la ciudad. Pero claro, si bien el Liceo estaba ubicado en una zona con un fácil acceso a múltiples servicios y que en principio, no tenía rasgos de vulnerabilidad, sus estudiantes provenían de otras partes de la ciudad, con muchas más carencias. Tomé el metro y me bajé en la estación Unión Latinoamericana. Desde allí, debía llegar a la Calle España y caminar unas cinco cuadras más. Mi primera impresión del vecindario fue que me había equivocado de lugar. No podía estar yendo a una escuela que atienda a población pobre porque ese barrio no parecía tener muchas carencias. Y cuando llegué a la puerta del Liceo, mi sospecha se agudizó. Se trata de una escuela enorme, que ocupa media manzana aproximadamente, con planta baja y dos pisos más. Paredes altas de color ladrillo, un enorme portón y un cerco en sus laterales que no permite ver más allá. No parecía una escuela pobre, al menos a simple vista. Al ingresar, un enorme patio era rodeado por varias galerías y un pequeño jardín, y al costado, en un predio con alambre perimetral, había una o dos canchas multiuso. Los alumnos usan uniforme (o algo muy parecido al uniforme, sobre todo las chicas). La sensación que tengo es rara: los prejuicios y la triste realidad de la educación pública en Argentina me habían hecho imaginarme esta escuela de una manera muy distinta. Sin embargo al entrar tuve dos primeras impresiones positivas. La primera se vincula con los recursos disponibles: esta escuela parecía tener todo lo necesario para funcionar. Y la segunda era más básica: era una escuela funcionando: llegue en pleno recreo, a los pocos minutos tocó el timbre y todos los alumnos que estaban ocupando el patio y las canchas anexas, emprendieron su marcha hacia las aulas.

Tuve la oportunidad de charlar con una profesora dedicada a la planificación curricular del colegio (aquí ese cargo se denomina curriculista), con la jefa de la Unidad Técnico Pedagógica (una suerte de dirección de estudios en los liceos chilenos) y con una de las miembros del Gabinete Psicosocial (la trabajadora social, específicamente). Sobre la población del colegio, la curriculista me comentaba: “Los alumnos provienen de Santiago, Maipu, Punaguel, Estación Central y Cerro Navia. Las familias se caracterizan por estar conformadas en un 48% por modelos monoparentales y en su mayoría viven solo con la madre… también hay un porcentaje más reducido que viven con abuelos, tíos u otros parientes. El nivel de educación de los padres corresponde al nivel básico y medio en general… no son alumnos que provengan de padres profesionales. La mayoría de los alumnos vive en casas, departamentos y en menor medida piezas o mediaaguas, las mediaaguas son muy precarias, casillas...”. Sumando algunas características para comprender el perfil de los alumnos, la asistente social del colegio me comentaba: “en relación a su situación socioecónomica, que se define a partir de la cifra de protección social, tenemos la mayoría de estudiante pertenecientes al programa Chile Solidario, que agrupa a las familias más vulnerables económicamente hablando. Además por ser establecimiento focalizado y vulnerable recibimos los beneficios para esos estudiantes, ya sea en base a subvención, programa de alimentación escolar, beca de retención, (…) y eso desde el punto de vista socioeconómico… y lo otro, desde mi punto de vista, no basado en estadísticas sino a partir de las convocatorias, es el compromiso de los apoderados, con la educación de los estudiantes y lo vemos reflejado en la respuesta a las reuniones de apoderados, no tengo los porcentajes pero en general es una asistencia muy baja…”.

Luego, la Jefa de la Unidad Técnico Pedagógica manifiesta que en realidad, “pero tenemos nosotros otro tipo de problemas…  que nos ha rondado desde hace mucho tiempo atrás que son las tomas y las protestas en el establecimiento….. tú puedes ver cómo está desarmado mi estante ahí.. yo me organizo durante los primeros meses, me proyecto, ordeno mis cosas, y luego hay una toma y uno tiene que salir con todo”. Y agrega al respecto de las tomas: “Todos los años suceden. Este año, estamos en noviembre, octubre ha sido un mes normal… antes de octubre nosotros estábamos en la calle, en las esquinas, en el colegio de enfrente… la escuela estaba tomada, absolutamente tomada, esto era tierra de nadie… todo sucio…

DSC_0616 (Copiar) DSC_0620 (Copiar) DSC_0621 (Copiar) DSC_0626 (Copiar)

Las tomas a las que hace referencia la Jefa de UTP de este liceo forman parte de la movilización estudiantil que se organizó en Chile a partir del año 2006 y que es llamada informalmente como “Revolución de los pingüinos” o “Revolución pingüina”, debido al tradicional uniforme utilizado por los estudiantes. Durante los primeros días de mayo de 2006, unos cien mil estudiantes se movilizaron en todo Chile y a partir de la magnitud que tomó la protesta se convocó  a un paro de estudiantes que logró la adhesión de 600 mil estudiantes, convirtiéndose en la mayor movilización de estudiantes de la historia de Chile. Estas movilizaciones abarcaron a lo largo de su desarrollo diversos reclamos planteados por los estudiantes entre los que se destaca: la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, el fin de la municipalización de la enseñanza, la gratuidad de la Prueba de Selección Universitaria, PSU, el boleto escolar para la Educación Media, entre otros. Los Pingüinos buscaron entonces transformar la organización del sistema educativo que había diseñado el gobierno de Pinochet y que todavía permanecía intacto. Se organizaron para la protesta, en base a asambleas locales y coordinadoras nacionales —en estrecha relación con las federaciones universitarias- y su alcance fue cada vez mayor. Durante los primeros años negociaron con el gobierno de Bachelet aunque luego todas las negociaciones quedaron suspendidas y la asunción del gobierno del millonario Sebastián Piñera y sus políticas de ajuste no hicieron más que profundizar la protesta. El año 2011 fue un año clave para el movimiento estudiantil: el gobierno prohibió la realización de marchas y con esto la situación se agravó: Santiago de Chile se llenó de madrugada de barricadas y las tomas se hicieron cada vez más duras. Pero, claro… la represión del aparato del estado también. Familiares estudiantes y algunos gremios comenzaron a apoyar la protesta y sonaron las cacerolas en oposición a la crudeza con la que los adolescentes fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad.

Luego de muchos años, la protesta de los estudiantes continúa. Mucho de lo que reclamaron desde un comienzo lo han logrado y otros puntos siguen pendientes. Sin embargo, la Jefa de UTP del colegio es muy crítica con respecto al estado en el que queda la escuela después de las tomas:  

Mira como está destrozada esta oficina, porque por acá entró el agua y me rompió los vidrios… entró el agua del guanaco de los carabineros… entonces las máquinas que teníamos al lado, las fotocopiadoras, se llenaron de agua, algunas murieron y otras las alcanzamos a cruzar…. nosotros hemos estado con este problema desde el 2006 porque tu llegabas a tu oficina y ni chapas había, estaba todo abierto (…) Material tecnológico teníamos mucho, la mayoría de las salas las teníamos con su computador y su retroproyector de las clases, no hay nada ahora.. en biblioteca, en todos lados teníamos este material que les ayuda mucho a ellos, y ahora no hay nada… incluso retrocedimos en el tiempo, estamos en la época de las cavernas de nuevo, no podemos avanzar… no podemos avanzar… se producen muchos desmanes, robos, saqueos, saquearon las computadoras, todo… muy desilusionada estoy”.

DSC_0632 (Copiar) DSC_0633 (Copiar) DSC_0637 (Copiar) DSC_0638 (Copiar)

Esta protesta contra la calidad y la organización selectiva del sistema educativo chileno se manifiesta en otras acciones tal como su rechazo a las pruebas estandarizadas de medición de calidad educativa:  “para nosotros la prueba de segundo medio es un símil de la PSU.. pero eso ha bajado, en el último año ha bajado intencionalmente…  boicotean las pruebas estandarizadas porque están en contra del neoliberalismo y esas cosas… entonces por ejemplo este año no rindieron la prueba, entraron por la cuestión de la asistencia, durmieron, se llevaron un cuadernillo y como es un documento público hubo que salir detrás de los chicos a buscarlo…  y vienen poco…. el año antepasado vinieron 20… de ciento y tanto vinieron veinte y el año pasado vinieron un poquito más pero no mucho más…  y hubo que recalendarizar la prueba porque eran pocos y después vinieron un poco más pero no hicieron mucho…  pero ellos destrozaron la prueba porque los puntajes bajaron 50 o 100 puntos… ahora no sé qué resultados vamos a tener pero van a ser similares a los del año pasado.”

Este rechazo a las pruebas además tiene consecuencias para el Liceo. Los resultados que se obtienen en promedio en la escuela son una herramienta fundamental para postular a proyectos o fondos específicos. Además del desgano que generan en el personal docente: “Ya estoy aburrida, estoy cansada… ya la próxima no se… tengo ganas de llorar, de llorar y llorar… pienso en el edificio que tenía y lo que tengo ahora…. está todo destrozado… acá las tomas duran meses… desde mayo… primero hubo un paro docente, pero desde junio más o menos… la escuela tomada, recién ahora en octubre se estabilizó”.

 DSC_0644 (Copiar) DSC_0641 (Copiar) DSC_0640 (Copiar)

Pero a pesar de todo, la escuela sigue funcionando y renace una y otra vez. Me quedé un largo rato charlando con cada una de las tres profesionales que me recibieron en esta institución. Las tres me hablaron con pasión por su trabajo, las tres me hablaron de la importancia de trabajar en equipo para sacar la escuela adelante y las tres plantearon el privilegio que es, como profesionales, trabajar con esta población a la que muchas escuelas rechazan.

Me fui pensando de esta escuela. Leyendo sus paredes. En ellas los mensajes anti sociales y anti sistemas prevalecen. Un alambre de púa rodea la escuela dándole un aspecto carcelario. Me cuesta entender a estos alumnos que destruyen su escuela para protestar por una mejor educación. Lo veo como contradictorio. Mi cabeza es un torbellino de ideas durante las cuadras que camino con destino al metro. Luego de unos minutos, ya estoy nuevamente rodeado de turistas en Bellavista. Por un ratito logré espiar algo de la realidad del verdadero Santiago. La problemática educativa aquí en Chile es muy difícil de comprender y este viaje recién empieza.

Para los que quieran seguir el proyecto:

  • Para los que quieran conocer más en profundidad el proyecto pueden hacerlo a través de este link: Proyecto Abreviado
  • Pueden seguir el día a día de este viaje a través del blog con la nueva sección que armé para ir contando el avance del trabajo de campo de la investigación y las diferentes experiencias que voy viviendo en este PROYECTO ESCUELAS
  • A través de Twitter o de Facebook con el hashtag #proyectoescuelas

Si quieren comentar, sugerir algo o hacer una crítica sobre el #proyectoescuelas, no duden en dejar su comentario. Está bueno poder hacer algo interactivo entre el blog y los lectores así todos aprendemos.

A los que les ha gustado este post, los invito a sumarse con un “Me Gusta” en la página de FACEBOOK o a suscribirse al blog para que les lleguen las novedades en su correo electrónico. Gracias!

, , ,

4 Responses to Un Liceo que protesta, en Santiago de Chile

  1. Beatriz Arias Valenzuela 11/17/2015 at 20:13 #

    Tal como tú dices el neoliberalismo está profundamente arraigado en nuestra sociedad en todos los ámbitos.En la educación es algo horroroso…hay muchas personas y familias enteras que opinan igual.Pero tú sabes hay de todo y además hay grupos a los que este sistema les sirve y les acomoda .Saludos Pablo y éxito en tu travesía !!

    • polviajero 11/17/2015 at 22:29 #

      Sí, totalmente, hay muchos negocios detrás del lucro con la educación. Se vienen tiempos de cambio en este sentido, vamos a ver cuanto puede avanzarse… hay muchos intereses detrás que se van a oponer a verdaderos cambios pero bueno… la historia dirá! Saludos Beatriz!

  2. Conurbana de Viaje 11/12/2015 at 22:50 #

    Muy interesante! Creo que en esa contradicción que se plantea entre el reclamo de gratuidad y el no cuidar lo que es de todos también se refuerza con la cultura de “lo público”, la noción de que la escuela no es sólo ir, sentarse a escuchar y punto sino también el socializar con el pibe del barrio pobre y de clase media (al menos así era hace 20yalgo de años en la escuela pública de mi barrio), pero mientras “la mano invisible del mercado” siga metida en la educación… le auguro muchos años de trabajo a todo esto.
    Otra cosa que me hizo ruido… ¿les dan mas recursos si obtienen mejores puntajes en los exámenes? Es un mensaje terrible para todos: docentes, alumnos. Creo que la frustración y el cansancio de la maestra que contás lo dice todo.
    Saludos!

    • polviajero 11/13/2015 at 15:58 #

      ufff… la cuestión del neoliberalismo en la educación chilena está super super arraigado. Charlas con al gente y hasta parece bueno y natural que las escuelas elijan sus alumnos y cobren… en fin, otro sentido común…. mucho por aprender la verdad! gracias por comentar y opinar! en estos post la gente no se engancha tanto… abrazo!

Si querés, dejá tu comentario...

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes