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Días de selva, en la Reserva Samiria Pacaya (Perú)

Uno de los motivos principales por los cuales los viajeros llegan a Iquitos es para disfrutar de algunos días en la selva. Desde el puerto de la ciudad, todo el tiempo salen botes que llevan a turistas a las decenas de lodges / campamentos que se encuentras a cientos de kilómetros de la ciudad en medio de la selva. A ellos se llega a través de ríos y riachos afluentes del Amazonas que se meten por el amplio delta de islas que conforma esta región de la selva peruana. Por lo general, las agencias están en el centro de Iquitos o incluso en Lima y desde allí se negocian los viajes. Hay una amplia diversidad de opciones capaz de satisfacer los diferentes tipos de bolsillos, con campamentos más o menos lujosos, con más o menos cantidad y calidad de comida, con alcohol, con agua, en fin… de acuerdo a lo que uno pueda pagar, va a buscar cuál es la opción más conveniente. Sobre lo que no caben dudas es que si uno viene a Iquitos, va a querer pasar algunos días en la selva. Y realmente sí que vale la pena eh! Son días de desconexión, de caminata, de ruidos extraños y mucha tranquilidad. Pocas veces en la vida tenemos oportunidades de darnos este tiempo para nosotros mismos por lo que, para el viajero que llega a estas tierras, la selva tiene mucho para dar.

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Hacia el Tapira

Con varios colegas viajeros con quienes compartimos el hostel durante nuestros días en Iquitos, decidimos negociar juntos para pasar algunos días en uno de los lodges ubicados en las inmediaciones de la Reserva Natural Pacaya Samiria. Para llegar hasta allí tuvimos que emprender un largo viaje: primero en mototaxi desde el hostel hasta la agencia de viajes, luego en moto desde la agencia del viaje al puerto de Iquitos y desde el puerto de Iquitos, en bote con motor fuera de borda, durante casi dos horas por el Río Amazonas para llegar hasta el Río Tapira, uno de sus afluentes. Allí, a unos cuantos cientos de metros desde la desembocadura del Tapira al Amazonas, estaba ubicado nuestro destino, el Chullachaqui Eco Lodge.

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El lodge está ubicado justo a la vera del río, en medio de un bosque. Está completamente construido en madera, sobre unos pilotes que lo levantan casi dos metros del suelo, para evitar inundaciones cuando sube el río. No hay electricidad, apenas un grupo electrógeno que se prende un par de horas al atardecer para las cargas de baterías necesarias, algunas hamacas, terracitas para mirar el río y no mucho más. Aquí pasamos 4 días de desconexión total, dado que no hay wifi ni señal  de celular, solo la selva y nosotros, que ya es más que suficiente. Cada uno tenía su habitación, sencilla, lista, con unos buenos mosquiteros y unas botas de cuero altas esperando al costado de la cama. Las botas serán fundamentales para las caminatas en la selva. Caminar sin ellas nos expone al peligro de cualquier picadura por lo cual, el que no se quiere poner las botas, no puede salir del Lodge. Las reglas son claras desde el comienzo.

En el lodge trabajan varias familias de una aldea aledaña. Ellos son quienes preparan la comida con la cocina a leña, van a pescar la cena, a recolectar el postre de los árboles frutales que rodean al lodge, mantienen limpias las habitaciones y siempre están dispuestos para una charla y una cerveza con el viajero que llega a hospedarse. La vida en el lodge pasa lenta, el ritmo lo impone la naturaleza, de eso no caben dudas. Cada uno participa de las actividades que quiere. Si hay una caminata programada y uno quiere quedarse leyendo en una de las tentadoras hamacas de la enorme cabaña principal, puede hacerlo. Las actividades duran desde el amanecer hasta el anochecer, cuando se prende el equipo electrógeno por apenas un par de horas y luego, el silencio, la oscuridad y alguna que otra luciérnaga dominan la noche en la selva.

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La inmensa zona que rodea al lodge forma parte de la Reserva Samiria Pacaya. Esta reserva representa el área de bosque húmedo tropical más extenso de la Amazonía Peruana y una de las más grandes área natural protegida del Perú, con una extensión superior a los dos millones de hectáreas. La Reserva comprende mayormente una planicie de selva baja aluvial e inundable. De acuerdo a los registros de vida silvestre, la Reserva posee una biodiversidad admirable debido a sus condiciones climáticas óptimas. Se cree que habitan la reserva 527 especies de aves, 102 de mamíferos, 69 de reptiles, 58 de anfibios, 269 de peces y 1025 especies vegetales silvestres. Algunas de ellas están en peligro de extensión y se las cuida especialmente: el lagarto negro, el manatí y el delfín rosado, entre otras.

El Río Marañon y el Río Ucayali conforman los límites naturales de la Reserva. Ambos confluyen en Nauta para aportar su caudal al Amazonas que allí nace. Nuestro Lodge está ubicado a pocos kilómetros de ese punto de encuentro de las aguas por lo cual todo el tiempo estábamos viajando en bote entre uno y otro río. A veces con lanchas con motor fuera de borda que toman cierta velocidad pero la mayoría en pequeñas canoas a remo que apenas se deslizan imperceptiblemente por los canales internos del delta.

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Los días en la selva

Los días en la selva comienzan bien temprano, antes del amanecer. Ese es el momento ideal para subirse a las canoas y deslizarse silenciosamente por los riachos que confluyen en el Amazonas para ver las aves. Por la mañana es el momento en que las aves salen a buscar su alimento, con las primeras luces del día, por lo cual, con cámara fotográfica en mano, el día comienza rodeados de pájaros de los más diversos colores. La zona naciente del amazonas es el lugar para ver aves, desde garzas hasta águilas cazadoras, se puede ver de todo. Lo importante es el silencio para no espantar a los animales en este momento tan importante del día… se están alimentando. Si uno tiene suerte puede ver a las águilas sumergirse en el río para cazar algún pez. Pero siempre es cuestión de suerte…

También a  la mañana temprano es posible cruzarse en el camino con algún lugareño pescando con red desde su canoa. Esta actividad es fundamental para la supervivencia de las familias de la zona por lo cual muchas veces antes de irse a trabajar a las quintas, los jefes de familia se van desde la madrugada a pescar para llegar bien temprano a sus casas con pescado fresco.

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Luego del desayuno en el lodge (con mucha fruta), la principal actividad puede ser una larga caminata por la selva para ver la amplia variedad de animales que la habitan (si el grupo tiene suerte), insectos, hongos, reptiles, mariposas, flores, árboles gigantes y plantas medicinales. Las caminatas siempre son acompañadas por un baqueano que conoce la zona perfectamente y tiene una gran habilidad para ver animales a distancia. Nosotros en algunas caminatas tuvimos más suerte que en otras, y pudimos ver algunos monos, muchos perezosos, lagartos, caimanes y muchos muchos mosquitos!.

La experiencia de caminar por la selva es única. En principio, al no haber sendero, uno tiene la sensación de estar perdido casi la mayor parte del tiempo. La orientación es muy difícil sobre todo selva adentro, donde la vegetación tupida no deja ver mucho más allá de unos metros delante de uno. Los monos nos observan desde las ramas superiores de los árboles, cada tanto un chillido los delata y comienza el show fotográfico. Caminando o navegando muy cerca de las orillas, encontramos varias parejas de perezosos dado que nuestra visita coincidió con su tiempo de apareamiento. Nos quedamos largo rato disfrutando se sus precisos movimientos, lentos pero sincronizados milimétricamente para que la magia de la vida continué y las crías lleguen a los pocos meses.

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Por la tardes, una opción es volver a las canoas y recorrer el río Tapira o sus riachos afluentes en busca de iguanas, pájaros e incluso, caimanes. Navegando por el Tapira se llega también a los llamados “ríos verdes”, es decir, sectores del río completamente cubiertos de vegetación donde incluso se pueden ver las enormes Victoria Regia, la planta más grande del mundo, con hojas que superan el metro de diámetro.

La navegación en canoa por el río es algo casi mágico. El bote apenas se desliza por la corriente y da tiempo a mirar  cada detalle. Las plantas acuáticas frenan al bote y cada tanto algún pez saltarín se nos cuela entre las piernas y se genera el pánico entre pasajeros con exceso de urbanidad y mucha falta de práctica de vida en la selva.

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Otra posibilidad para las tardes es embarcarse en canoas con destino al Amazonas y buscar las zonas de desove, es decir, donde los peces van a poner sus huevos. Allí, casi sin posibilidad de error, se pueden encontrar delfines rosados. El que se anima, se puede tirar a nadar con ellos… el que no, se queda en el bote sacando fotos, que también es algo muy lindo y no molesta tanto a los delfines.

También es posible dedicar las tardes  a la pesca de pirañas. Hay sectores del Río Tapira, sobre todo en sus márgenes, donde se encuentran bancos de pirañas y  con pequeñas cañas de pesca improvisadas se puede pescar la cena. Debo reconocer que no me fue muy bien en la pesca pero al menos, mientras todos pescaron pirañas que casi no tienen carne, yo pesqué una pequeña sardina. Mi cena fue la mejor de todas.

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Además se suelen realizar actividades por la noche. A veces pueden ser caminatas por la selva para acercarse a animales con hábitos nocturnos (y las infaltables tarántulas que aparecen con la caída del sol) y otras la actividad nocturna puede ser navegaciones por el río en busca de los ojos de los caimanes que reposan en la orilla. Tuvimos la suerte de verlos durante el día por lo cual, me ahorré la caminata nocturna…

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Un párrafo aparte amerita la visita a comunidades que viven en la selva. Es algo que me genera muchas contradicciones porque no me gusta para nada la intromisión de grupos sacando fotos a gente viviendo su vida cotidiana y que a veces incluso se disfrazan para que el turista crea que está frente a grupos primitivos. Creo que hay que ser respetuosos con esto e investigar un poco antes de aventurarse a molestar a una comunidad. En nuestro caso, la actividad fue muy interesante ya que fuimos a una aldea y visitamos su escuela y le llevamos algunos útiles escolares.

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Algunos tips para la visita a la selva amazónica peruana

  • Temporada de visita: La Reserva Samiria Pacaya se puede visitar todo el año. De Junio a Enero, temporada de “baja”, el agua de los ríos baja considerablemente, la navegación se hace más lenta, y es la época más recomendable para observar especies de animales típicos de las zonas húmedas como lagartos, lobos de río, aves locales y migratorias. En temporada de lluvia, gran parte del área está inundada, su máxima expresión es en los meses de febrero y marzo, es cuando se manifiestan imponentes floraciones y fructificaciones donde es más fácil observar primates, mamíferos, insectos etc. en zonas de la Reserva que permanecen secas.
  • Alimentación: En cualquiera de los lodge, todas las comidas están incluidas. Los platos son a base de pescado, pollo y vegetales, preparados por señoras de aldeas cercanas que trabajan para las empresas. Siempre hay sabrosa fruta de postre y se come con agua aunque si uno paga a algunos de los lancheros algunos soles, puede traer alguna cerveza de alguna aldea.
  • Energía eléctrica: Las habitaciones y áreas comunes, cuentan con iluminación básica de 18 a 20:30 hs y la electricidad se genera por generador. No hay tendido eléctrico. Es fundamental llevar linterna para la noche y para el amancer.
  • Agua: El agua para los baños y duchas sale de un pozo; el agua para la preparación de alimentos y bebidas es embotellada.
  • Transporte: Las travesías se realizan por río con bote a motor fuera de borda y para excursiones al interior de la reserva se utilizan botes de madera o canoas.
 Lo que no hay que olvidarse de traer a la selva:

  • Linterna
  • Pantalones largos para las caminatas por la selva
  • Toallón
  • Repelente para insectos
  • Protector Solar
  • Capa para lluvias
  • Algunos soles en cambio para propinas y pequeñas cosas que se quieran comprar si uno visita aldeas.

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6 Responses to Días de selva, en la Reserva Samiria Pacaya (Perú)

  1. ISABEL HERNÁNDEZ TIBAU 10/04/2016 at 00:21 #

    Polviajero, cada nuevo lugar, cada viaje son experiencias fantásticas, lugares increíbles… y las costumbres de las personas que los habitan… Todo es una aventura increíble que por cierto en tus relatos parecen pinturas… hasta sentir el aroma de la vegetación, el ruido del agua cuando van suavemente en el bote.parece que oímos las voces y los ruidos de los animales, sorprendidos en su ambiente.. Todo es una maravillosa aventura que no sólo te satisface a tí, sino que nos deslumbra a los que felizmente te podemos seguir desde lejos… Me quedo a la espera del siguiente relato y de esas maravillosas fotos que publicas!! Cuídate mucho y disfruta!!! Un abrazo uruguayo !!!.
    Te hago un comentario aparte… tengo una hija que se llama Irupé ( victoria regia), y hace poco le pinté unas flores , porque son hermosas , como tú las describes (y me gusta mucho pintar..)Mi otro hijo se llama Amarú, para que si encuentras algo al respecto, me lo cuentes….

    • polviajero 10/04/2016 at 01:58 #

      Que lindo tu mensaje Isabel! muchas gracias! es muy lindo recibir palabras como las que escribiste y que bonito nombre que le pusiste a tu hija! muchas muchas gracias por escribir!

  2. Claudia Fogo 10/02/2016 at 13:03 #

    Flash total ! Que encuentro con la selva ! Los “ríos verdes”, las aves, el silencio de la navegación a remo, la quietúd nocturna, los animales e insectos, el atardecer reflejándose en esta vida tan lejana de lo conocido… Gratitud Pablo !

    • polviajero 10/03/2016 at 00:02 #

      Los días… y particularmente, las noches en la selva, son la experiencia más relajante que tuve en mi vida viajera. Sin conexión, casi sin luz, sin música, solo con los ruidos de la naturaleza, es una experiencia única!

  3. Marchu 10/02/2016 at 12:59 #

    Wow!! Que lugar maravilloso!! Me encanta la vivencia selvática que comentas, que gran expaeriencia que tuviste!! Las fotos son alucinantes tal cual la realidad que retrataron!! Un gran saludo!!👍

    • polviajero 10/02/2016 at 23:53 #

      La Reserva Samiria Pacaya es un lugar maravilloso!! te regala fotos en cada rincón!!!!!! hermoso lugar, muy muy recomendable!

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