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[De viaje por INDIA] Recorriendo Jodphur…

Desde JODPHUR… (8 de enero)

Llegar  a Jodphur fue una experiencia en sí mismo. El tren se retrasó y llegué de noche. Eso ya no era como lo había planificado. Fui en un rickshaw desde la estación de tren hacia el guesthouse donde tenía reservado  y todo, absolutamente todo, era un paisaje que me parecía subrealista: cientos  de personas en la calle en sus puestos, vacas por todos lados, gente con carros tirados por caballos, decenas y decenas de motos que no cesan de tocar bocina, los rickshaws que se meten en cualquier hueco queriendo pasar por donde es obvio que no pasan y conductores de auto que no manejan… apuntan! Todo es un caos. Los comerciantes callejeros están levantando los puestos en una jornada que ya se acababa, la calle repleta de basura por todas partes, chicos jugando allí en el medio del caos. En fin, llegar a Jodhpur fue llegar a esos lugares que se ven en películas y uno cree que en la vida real ya no existen… pero si existen. Esto es India en su estado más natural, sin aditivos para turista… llegar a Jodphur fue llegar a la india que se ve en documentales, pero olerla, sentirla, oírla con los propios sentidos.

Necesitaba tiempo para procesar todo lo que había visto y sentido. India tiene fuerza en sí misma,  caminar por ella es una experiencia fuerte, en el sentido de que impacta, deja una huella. Lo que me tranquilizaba un poco era en dos días llegaba Nacho y tendría alguien con quien compartir esta experiencia. Estar en India solo es durísimo porque todo asombra, impacta tanto, que hay que procesarlo, charlarlo, reírse  a veces para desdramatizar lo vivido, en fin, es necesario compartir la experiencia.

Así, el 8 de enero me desperté temprano desayune y me fui a recorrer la llamada ciudad vieja. A decir verdad la diferencia entre la ciudad nueva y la ciudad vieja es que la ciudad vieja está rodead por la muralla y en su interior está el antiguo bazar donde se vende todo lo que uno imagine que se podría comprar o vender. Desde telas de los más diversos colores para los sari que llevan las mujeres, hasta baterías para autos y frutas exóticas… todo se consigue en el bazar de Jodhpur.

Caminar por estas calles cuesta. Las motos vienen de todos lados, los rickshawas pasan como si estuvieran solos en la calle, las vacas muy orondas dan vueltas por ahí… en fin, hay que estar prevenido todo el tiempo. Mirando para todos lados, aprovechando también para captar todo lo que pasa en simultáneo porque si hay algo que sucede en India es que todo pasa, en simultaneo, a la vez….

Las calles de Jodphur son un mundo de cosas que pasan en simultáneo. Alguien vende, al lado alguien come, pasa una vaca, frena una moto… todo junto y a la vez.

(COMENTARIO: escribo esto desde la terraza del guesthouse de Jaisalmer… hace frío, llegamos de noche aquí también. Ahora se cortó la luz. Es como que nada funciona!! Pero bueno, la vista del fuerte de Jaisalmer es muy bonita. Sobre esto ya vendrá la crónica un poco más adelante)

Caminé por Jodphur casi todo el día. Mi idea en principio fue visitar las murallas del fuerte Merargarh que desde el cerro parece controlar todo lo que sucede en la ciudad y luego visitar el cenotafio del Maharaha de Jodphur, a un kilómetro del fuerte. Jodphur tiene una característica muy particular y es que muchas casas están pintadas de color celeste (en realidad es cal mezclada con índigo lo que da ese tono tan particular). Desde el guesthouse donde estoy parando hacia el fuerte, todo es un gran laberinto de pequeñas escaleras y subidas empinadas. En el camino, muchos chiquitos jugando cricket con palos que improvisan los tradicionales bates. Las vacas se pasean muy tranquilas por los pequeños callejones (quizás sea reiterativo con esto de las vacas pero realmente son muchas vacas las que deambulan por las calles de Jodphur. En Udaipur y Mumbai ya había vacas en la calle pero una o dos… aquí andan en grupos de 5 o 6 y se apoltronan en las esquinas que parecen auténticos corrales. En fin, imágenes de India que no creo olvidar jamás!!).

Desde las murallas del fuerte la ciudad se ve hermosísima… con sus casitas celestes, sus estrechos callejones y una particularidad, la intensa vida en las terrazas. Aquí la gente desarrolla muchas actividades en la terraza de su propiedad: lavan, oran, cocinan, charlan con el vecino… en fin, justo aquí frente mío, nuestra vecina en Jaisalmer tiene un pequeño rebaño de cabras a las que alimenta en el techo de su casa y va barriendo sus eses muy prolijamente.

El Merargah Fort ofrece imágenes bellas de la ciudad. Sus murallas, nunca vencidas, protegidas con cañones que apuntan a las calles de la ciudad, intimidaron durante años a cualquier invasor. Desde el fuerte también se ve el cenotafio de uno de los marahaha que gobernó gloriosamente la fortaleza. Esta hecho de mármol blanco, impecable y lo mandó a construir una de sus reinas para la gloria de su nombre. De algún modo,  este hermoso cenotafio de mármol blanco anticipa en pequeña escala lo que se viene en unas semanas cuando en Agra podamos contemplar el Taj Mahal.

Con el atardecer ya volví para el hostel y luego de una ducha bien caliente, porque aquí comienza a refrescar ni bien baja el sol, di por culminado el día. En el roof-top restaurant del hostel, una cenita tranquila y a dormir. Basta de Jodhpur por hoy… (igual, para que no me olvide donde estaba y de la diversidad de culturas que habitan este país, por la ventana entraba el canto de una mezquita musulmana llamando a la oración y los incesantes bocinazos de los rickshaws que van y vienen por la callecita del hostel.


En Jodhpur… llega Nacho, segunda etapa del viaje…

9 de enero de 2012

Hoy iba a ser un día de importantes cambios para el viaje dado que al mediodía llegaba Nacho, un gran amigo, desde Buenos Aires. De algún modo finalizaba una etapa del viaje que había empezado solo. Viajar solo por India es duro, a veces, hostil. Quizás con la presencia de Nacho, y la posibilidad de poder compartir todo lo que se vive cada día caminando por aquí, la estadía en India se haga más llevadera. No está mal viajar solo, sin dudas… sino que sucede que en un país así, muchas veces las cosas son tan distintas a la vida cotidiana de la que vengo muchas veces siento una necesidad inexplicable de charlar sobre todo lo que este país me está mostrando.

Hubo algo más positivo este día: aprovechando la mañana libre llamé por teléfono a Argentina (sí, se que eso me va a costar bastante) para arreglar el problema de la extracción de cajeros automáticos… luego de una charla extensa entendió la operadora la urgencia con la que necesitaba solucionar el problema y gestionó las habilitaciones correspondientes. Me fui caminando hasta la zona de los cajeros automáticos (que es básicamente fuera de las murallas, a unas 10 cuadras del guesthouse donde estoy parando) y por suerte pude extraer dinero. Viajar por India es fuerte, supongo que viajar sin plata iba a ser aún mas fuerte.

A las 12 del mediodía me fui hacia el aeropuerto con un taxi del hostel (ida y vuelta son 300 rupias, menos de 10 dólares, incluyendo la espera). Fui temprano para aprovechar para comer algo en el aeropuerto suponiendo que me iba a encontrar con algún restaurant tipo occidental… solo estaba Coffee Day, la versión india de Starbucks.

Anécdota del día: Si uno no es pasajero, no puede entrar al aeropuerto de Jodphur con mochila. Por lo cual, el guardia de seguridad no me quería dejar pasar. Le dije que venía a esperar a un amigo que llegaba y me dice que yo puedo pasar sin problemas pero la mochila se queda fuera… dónde? Le pregunto… y me dice: ahí, señalando un árbol… si este muchacho pretendía que deje mi mochila con la cámara y la netbook fuera, se equivocaba! Por suerte, un compañero le dijo; es turista, que pase!! –el trato hacia los turistas aquí cambia mucho con respecto a las normas locales.

Nacho llegó a las 13:30, puntualmente y nos fuimos charlando para el hostel. Tanto para hablar había. Yo ya hacía 14 días que estaba en India y el impacto para él de recién llegar y ver Jodhpur… nos acomodamos en un nuevo cuarto y salimos a caminar. Recorrimos un poco de la ciudad  vieja, el mercado de la plaza del reloj y subimos hasta las murallas del fuerte.  Un rato de relax con unas papas fritas tirados en los jardines del cenotafio del Maharaha y listos para emprender la caminata de vuelta. Cena, un poco de internet y a dormir!!


En el fuerte Mehrangarh (
10 de enero de 2012)

El día de hoy lo dedicamos por completo a recorrer el fuerte Mehrangarh. Esta fortaleza está ubicada en un cerro que la ubica en el punto más alto de la ciudad, a 125 metros de altura, majestuoso, con imponentes murallas. Fundado por Rao Jodha en 1459, el fuerte de arenisca fue ampliado por los sucesivos gobernantes de  Jodhpur, especialmente entre los siglos XVII y XIX y hoy, con el Maharaha viviendo en otro palacio y con funciones meramente protocolares, el fuerte se ha convertido en un extraordinario museo.

Desde cualquier punto de Jodphur se ven las murallas del fuerte labradas en la roca. Llegan a tener 24 metros de espesor y 40 metros de altura. Desde ella, cañones de diferentes tipos apuntan hacia cada extremo de la ciudad. La entrada al área de los diversos palacios se hace por la Suraj Pol (la puerta del Sol) en el sureste del fuerte. Desde allí se accede a PALKI KHANA, un palacio con una colección de ostentosos palanquines dorados ornamentados para las procesiones de la corte. En el palacio UMAID MAHAL se exponen pinturas en miniatura de la escuela de Jodphur. Estas miniaturas, muy influenciadas por el estilo mongol, proporcionan magníficas escenas de la vida cotidiana en la corte y la ciudad. En la sala también hay una hermosa carpa de seda usada por el Maharaha para acampar en sus expediciones fuera de la ciudad. Subiendo las escaleras se accede al PHOOL MAHAL (palacio de la Flor) que ofició cientos de años de salón de audiencias públics del Mahahraha. Escaleras arriba, el TAKHAT MAHAL  del siglo XIX, fue la estancia predilecta de un gobernante amante de los placeres y presenta exuberantes  murales de Radha y Krishna y de doncellas bailando. Las bolas navideñas que cuelgan del techo se añadieron en la década del 30 y fueron un presente de la casa real de Inglaterra.

El palacio siguiente es el JHANKI MAHAL o Palacio Mirador, denominado así porque las mujeres de la corte podían observar a través de sus delicadas celosías las ceremonias y festividades que se festejaban debajo, en el patio. Ahora alberga una colección de cunas reales e incluye una que se acuna mecánicamente y otra con enormes ángeles de la guarda. Desde aquí se llega al MOTI MAHAL o Palacio de la Perla, que era la zona del fuerte reservada para las reinas y princesas y sus respectivos séquitos femeninos y su entrada era custodiada por guardias eunucos.

La recorrida por el fuerte completo nos llevó unas cuatro horas por lo que al salir, nos quedamos a almorzar en el restaurante del fuerte (esto, en europa, sería imposible de financiar!!)… aquí no costó más de 4 dólares una hamburguesa de pollo con vegetales y una gaseosa. Luego, nuevamente un breve paseo por la plaza del reloj, para ver algo más del antiguo bazar, agiornado a los tiempos que corren (con publicidades de celular, plástico y estereos con música hindi moderna). Cuando ya caía la tarde, nos volvimos para el hostel con una parada previa en un puestito en la puerta de la muralla que era famoso por hacer unos riquísimos omelettes. Nos lo habían recomendado una pareja del País Vasco la noche anterior y efectivamente, no se equivocaron. Exquisitos omelettes! (aunque las condiciones de higiene del lugar y sus alrededores eran distantes a lo esperable. Comimos rodeados por algunas vacas, el smog de los rickshaws y las decenas de personas que van y vienen… toda una imagen de India!! )

Volvimos al hostel para aprovechar un poco de internet y hacer tiempo porque esta noche viajaríamos a Jaisalmer en tren, pero el tren salía a las 23:45 por lo que había bastante tiempo para esperar. El frio luego nos corrió hacia un café para tomar algo calentito y a las 21:00 hs nos fuimos para la estación de tren en rickshaw.

La escena que se vivía en la estación de tren de Jodphur fue lo más parecido a un campo de refugiados que vi en mi vida.  Cientos de personas tiradas en el piso, tapadas apenas con algunas frazadas, algunas semi desnudas. Algunos durmiendo, otros tomando chai (un té típico de acá)… un olor nauseabundo muy fuerte dado que había materia fecal en algunos rincones. Mucha gente amontonada en las ventanillas de reservas y boleterías. La verdad, una imagen de la terrible realidad social de India. Nos fuimos a esperar la hora del tren a la sala reservada a los pasajeros de primera clase que parecía más bien la sala de espera de un hospital público, con azulejos blancos y algunas pocas sillas. Un gato que iba y venía y un calor excesivo que contrastaba con el frío del exterior. Algunas  familias locales y una pareja de chinitos estaban aquí. Nos quedamos un rato y luego nos fuimos en búsqueda del tren.

El tren salía del andén 2. Esta vez no estaban los carteles indicando a qué categoría pertenecía cada vagón por lo que tuvimos que recorrer el tren desde una punta hasta la otra para encontrar el que nos correspondía. Nacho era la primera vez que iba a tomar un tren en la india por lo que estaba aún mas impresionado que yo, que de algún modo, ya me había acostumbrado. La estación de tren de Jodphur estaba abarrotada de gente, muchos acostados durmiendo (con el frío que hacía) y nosotros caminando con las enormes mochilas en medio de todo el tumulto. Nuestro vagón era el B1 y esta vez viajaríamos en AC3 tier (es decir, en coche con aire acondicionado –que nunca anduvo- pero con tres asientos (y obviamente, camas) en vez de dos… tuve la mala suerte que justo me tocó uno de arriba por lo que ya subirme fue un parto y realmente el espacio que tenía era poco. Estaba como calzado ahí. De repente nos tentábamos de la risa por toda la situación vivida y por momentos daban ganas de llorar! Tres camas apiladas en un vagón es mucho!! No hay espacio para alguien de mi tamaño!! En fin, intentamos dormirnos como sea porque el viaje iba a ser largo… toda la noche en el tren para llegar a la mañana siguiente a Jaisalmer, la ciudad del desierto del Thar.

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