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Los niños copleros de Humahuaca

La plaza de Humahuaca está llena de gente cuando el sol del mediodía pega fuerte sobre los enormes pinos que desde hace años le dan sombra. Alrededor de la plaza, la municipalidad y la iglesia, con el formato típica de ciudad colonial, y mucha gente. Gente local, vendiendo, tomando fresco, charlando y sobre todo, turistas. Sacándole fotos a todo, queriendo comprar todo, buscando refugio en restaurantes y negocios, turistas… de paso, como tantos que han recorrido esta plaza en el camino que va desde la terminal de autobuses al monumento del “indio” que caracteriza la ciudad. Y entre ellos, niños copleros…

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No te rías de un colla que bajó del cerro,

que dejó sus cabras, sus ovejas tiernas, sus habales yertos;

no te rías de un colla, si lo ves callado,

si lo ves zopenco, si lo ves dormido.

Los niños copleros de Humahuaca son nenes de ascendencia colla que recitan coplas tradicionales, cuentan historias y leyendas y relatan historias populares a los turistas que llegan a Humuahuaca. No me pasó en ninguna otra ciudad de la Quebrada. Sólo aquí. Y seguramente si estás leyendo estas líneas y anduviste por Humahuaca, te estás sonriendo porque te cruzaste con estos adorables pibes que dan su saber a cambio de unas monedas.

Algunos recitan coplas, otros te cuentan la historia de la ciudad, otros te explican cómo funciona el campanario de la iglesia… algunos cuentan historias más populares y otros recitan canciones. Son inteligentes, muy simpáticos al momento de buscar contacto con los turistas pero luego se ponen serios al momento de hacer su recitado. Sí, los niños copleros se toman su trabajo muy profesionalmente.

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Uno de los poemas más famosos que recitan es el de Fortunato Ramos, “No te rías de un colla”, que cuenta la historia de los niños collas que viajan de los cerros a la ciudad, con sus cabras, con su timidez y con sus costumbres ancestrales. El poema se escucha una y otra vez en la plaza de Humahuaca y ellos, justamente, los niños collas que lo recitan, lo hacen con una solemnidad de ceremonial.

Los turistas pasan por la plaza, algunos se quedan disfrutando de la sombra de la plaza, alguno que otro para que algún niño le recite un poema, pero la mayoría trata de llegar cuanto antes al sector de los puestos de venta. La cuestión del consumo masivo ha llegado a estas latitudes y decenas y decenas de puestos acomodados prolijamente en las escalinatas del Monumento a los Héroes de la Independencia, en la colina de Santa Bárbara venden productos “típicos” para los que andan de visita por estas tierras. Productos tejidos, algunas artesanías en cerámica, música de la zona, imágenes de barro, colgantes para heladera, manteles… creo que son típicos no solo porque representan los colores y las tradiciones de la región sino que también se los llama “típicos” porque se repiten en todos los puestos. En fin… algo original se encuentra cada tanto, es cuestión de buscar.

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Los niños copleros siguen a los turistas hasta los puestos, los acompañan en su peregrinar por las escaleras. José, un chico con el que estuve charlando un ratito en la plaza, sube con una pareja de turistas (claramente gringos, por su look colores “me voy de safari al África”) y mientras suben los largos escalones del monumento les cuenta que la imagen que se ubica en la cima del monumento pesa 70 toneladas y que representa al chasqui indígena Pedro Socompa que lleva la noticia de la libertad. Creo que los turistas están más preocupados por lo que les está costando subir que por la historia que José les está contando. Finalmente, al llegar arriba le sacan una foto, le dan un billete de cinco pesos y siguen su caminata. José vuelve sonriente corriendo escaleras abajo a buscar otro turista que quiera escuchar su relato.

Me quedé un largo rato mirando cómo los niños copleros van y vienen por el monumento, contentos cada vez que logran alguna recompensa. Humahuaca es un lugar muy transitado por turistas pero hay momentos que hay que los niños recitadores de poemas y coplas deben aprovechar: los fines de semana, los feriados, los días de fiesta, allí la población de visitantes se multiplica. Su trabajo es arduo y la competencia se multiplica: avanza la tarde y cada vez son más los niños que andan cantando coplas. Siempre sonrientes, con mucha energía y sobre todo, respeto.

Un poco de historia de la ciudad

Si bien hay huellas del paso del hombre por estas tierras desde hace miles de años (que ha quedado plasmada en pinturas rupestres, ruinas, pucarás, terrazas de cultivo y otras construcciones), los españoles fueron los que fundaron la ciudad de Humahuaca a fines del siglo XVI. Durante muchas décadas, en el momento de apogeo de los Virreinatos del Río de la Plata y del Alto Perú, Humahuaca fue un destacado centro comercial. Hoy en día, el calendario de fines de semanas y feriados es el que marca la afluencia a los mercados. El turismo le impone un nuevo ritmo a la ciudad pero Humahuaca se mantiene, como tantos otros pueblitos de la Quebrada, heredera de historias, tradiciones, creencias y ritos de miles de años de vida en estas tierras. Camino al Monumento a los Héroes de la Independencia, sobre la Calle Santa Fé, se ubica el Museo Arqueológico de la ciudad con cuatro salitas que muestran tan solo un poco de la gran riqueza histórica y cultural de quienes poblaron esta región. Este pequeño museo ha sido desarrollado por el Instituto Interdisciplinario Tilcara de la Universidad de Buenos Aires. En su interior se pueden ver desde instrumentos musicales tradicionales hasta 2 momias ubicadas en vitrinas en la posición en las que fueron encontradas, con adornos tejidos en lana de llama y vicuña.

Mientras disfrutaba de las vistas que hay de la inmensidad que rodea a la pequeña ciudad de Humahuaca, me quedé pensando un rato largo en estos pibes recitadores de coplas e historias. De algún modo, se han transformado en el legado vivo de tradiciones antiquísimas. Ellos llevan en su memoria estas rimas, sus estrofas y leyendas y las repiten día a día. Se cruzan con gente de todo el mundo y le cuentan la historia de su pueblo, casi como relatando un hecho heroico. Mientras pensaba en esto, me acordé la gran frase que había leído en un mural frente a la plaza de Humahuaca: “somos cultura que camina en un mundo globalizado”. Creo que  no hay frase que describa mejor a estos grandes niños copleros.

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3 Responses to Los niños copleros de Humahuaca

  1. One Response Los niños copleros de Umahuaca 03/10/2015 at 00:22 #

    Es hermoso, y muy tranquil ese pueblo, yo estoy a casi 2 mil km, de Humahuaca y sin embargo e ido 3 beses…la primera nos fue mal por la altura…después “no” nos acostumbramos…es difícil imaginar la carita de alegría, de esa nena de campera tejida, celeste y blanco.. los chicos de esa zona son tan felices, con tan poco!!!!

    • polviajero 03/10/2015 at 18:34 #

      La altura es todo un tema para los que no estamos acostumbrados! pero bueno… es cuestión de aclimatarse !!! saludos viajero!

  2. marchu 12/14/2014 at 17:51 #

    Polviajer:Excelentes las fotografias y muy interesantse tus colmentarios.

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