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[EGIPTO] // Llegar al Cairo… cumplir un sueño

Diario de un viaje por las tierras de los egipcios y los turcos durante enero y febrero de 2010

Es hora de convertir los manuscritos en escritos electrónicos. Definitivamente, el siglo XXI nos posibilita compartir experiencias de un modo antes impensado. Este viaje, hecho en enero de 2010 ahora comienza a divulgarse por la web a través de las nuevas tecnologías. No voy a negar que cada tanto me gusta agarrar el cuadernito viejo y manchado donde cada día fue narrado. 

Vamos a comenzar por el comienzo, como corresponde. Amanecía en el invierno ateniense y me desperté bien temprano. Me dí una ducha y luego de un típico desayuno griego con yogurt salí camino al aeropuerto Eleftheiros Venizelos de la ciudad de Atenas. Se podía llegar fácilmente desde el centro de la ciudad en metro así que solo necesitaba tiempo: demanda casi una hora ese viaje. Llegué un poco más temprano del horario de mi chech inn y aproveché a despachar todo en Egypt Air. Tenía que solucionar un problema con mi VISA dado que no la había sacado en Buenos Aires como correspondía pero no quedaba claro si la podía sacar On arrival. Conclusión me dejaron pasar y me dijeron que lo solucione cuando llegue a Migraciones en El Cairo. Digamos que no fue la respuesta más alentadora de todas, pero era la que me habían dado.

El vuelo salió puntual a las 13:30 hs, las medidas para viajar al mundo árabe son muy estrictas y en las pantallas del avión ya dejé de entender lo que decían. El alfabeto árabe es imposible de comprender, me parecían ganchos uno al lado del otro, imposibles de descifrar. Desestimé todos esos mensajes que daban por las pantallas y me embarqué en la lectura de mi compañera de viaje los próximos días, la querida Lonely Planet.

El vuelo duró dos horas y llegamos al Cairo a las 15:30 hs en un día soleado y de mucho calor, a pesar de estar en pleno invierno. El aeropuerto del Cairo es inmneso, con un lujo árabe que enmudece. Llegué a la fila de “Foreings” en migraciones y la persona que me atendió agarró mi pasaporte y me dijo: Europeo? Sin titubear y olvidándome de la conquista, Colón y los pueblos originarios le dije: sí. Tras lo cual me pidió una tarjeta de trabajo. No tenía idea lo que era eso pero saqué una tarjeta de mi billetera (específicamente la del viejo y querido Blockbuster) y se la entregué, la escaneó e imprimió y la adosó a la fotocopia de mi pasaporte. Tras lo cual, me estampó el visado por un mes luego de que le mostré que además ya había pagado el sticker de la visa. Ya estaba en Egipto… sueño cumplido.

Mientras esperaba que llegue mi mochila, compré unas libras egipcias (7,6 libras egipcias en enero de 2010 eran equivalentes a un euro. Algo raro que me pasaba era que no tenía billetera dado que me habían asaltado en Grecia por lo cual guardé la plata en el bolsillo y me propuse renovar la billetera en algún mercado del Cairo.

aeropuerto del cairo 2viaje-el-cairo

 Salí del aeropuerto del Cairo y esquivé con mucha dificultad todos los taxistas que se avalanzan sobre uno en la puerta de Arribos Internacionales. Era todo bastante caótico. Me tomé un autobus desde el aeropuerto hacia la terminal de autobuses de la ciudad. La terminal de autobuses era en realidad un gran estacionamiento en donde paraban buses con los números en árabe. No tenía idea cual tomar pero por suerte unos empleados del aeropuerto me ayudaron. Subí a un autobus junto con ellos y era el único turista. Estaba repleto de gente por lo cual el chofer agarró mi mochila y la ató al techo. Pensé que iba a ser la última vez que la iba a ver  Eran todos árabes y yo que no entendía nada. Le mostré al chofer el papel donde tenía anotada la dirección del hostel y supuse que en árabe me dijo que me indicaría donde tenía que bajar.

El colectivo estaba abarrotado de gente y todos parecía que me estaban analizando. Un turista común se iba en taxi del aeropuerto, pero claro, yo no era un turista. El viaje hasta el centro de la ciudad duró como una hora. El autobus dio tantas vueltas por las calles del cairo que ya no me podía orientar.  Una azafata que se bajó me dijo en inglés que el micro terminaba su recorrido en el lugar donde yo me tenía que bajar, lo cual me tranquilizó. Era imposible perderme. Llegamos luego de un largo rato a TAHAR AI DIL, en el centro del Cairo y era un verdadero caos de gente que iba y venía. Cientos de autos tocando bocina, un loquero de gente yendo de un lado a otro, todo muy sucio. Pero era el Cairo y delante mio estaba el Hotel Sheraton. Yo sabía que desde la ventana del Hostel se veía el Hotel Sheraton.

No sabía bien para dónde ir. Las calles no tenían nombre y solo en algunas decía algo en árabe que supuse que era el nombre. Sabía que el hostel estaba en la calle Ramses II, que era una de las calles principales de la ciudad, pero no sabía cual era. La primera impresión que tuve de esta ciudad no fue la mejor. Autos por todos lados, bocinazos a cada instante, calles anchísimas muy difíciles para cruzar, en síntesis… un caos.  Por suerte, un señor de otro hotel me orientó un poco indicándome en qué dirección debía caminar. Crucé la gran avenida sin semáforos lo cual fue una verdadera aventura y llegué al edificio donde estaba ubicado el hostel. La recepción no tenía puerta y había varias personas viviendo allí abajo con casillas armadas con cartones y algunas chapas. No me animaba a entrar, lo dudé por algunos instantes, pero la realidad era que no tenía plata y mi estadía allí estaba paga.

Al tomar el ascensor y llegar al hostel por suerte todo cambió. El lugar era muy lindo y la gente de la recepción muy amable. Uno de ellos incluso hablaba un poco de español. Mustafá, el manager, rápidamente me hizo un itinerario para disfrutar de mi estadía en el Cairo y luego con él planifiqué el resto de mi viaje por el país. Pronto se hizo de noche, vi el atardecer desde una ventana del hostel en un salón lleno de almohadones y lámparas. Luego me fui a cenar temprano.

Caminé algunas cuadras alrededor del hostel, bordeando el Museo de Arqueología del Cairo. Tenía muchas ganas de que amanezca para empezar a descubrir esta gran ciudad. Los puestos de comida que había en la calle y algunos bolichitos no me inspiraron demasiadas ganas de entrar. Y por suerte encontré un aliado occidental en mis viajes: KFC (el local de pollo frito que está por todo el mundo). Ya iba a tener tiempo de comer cosas locales.  El vecindario no se veía muy bien, la plaza el Tahir estaba desierta de noche y llena de polícia con muchas armas. Digamos que eso no me inspiraba mucha seguridad. Volví al hostel y luego del ritual de ducha e internet me fui a dormir hasta que a las tres de la mañana empezó a sonar el llamado a la oración de la mezquita que estaba al lado del hostel…

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4 Responses to [EGIPTO] // Llegar al Cairo… cumplir un sueño

  1. KlandoVadeViaje 07/17/2014 at 13:19 #

    Puedo llegar a cairo a las 2 o 4 de la mañana?

    • polviajero 07/17/2014 at 13:48 #

      Lau, el aeropuerto del Cairo es fabuloso, tiene todos los servicios del lujo de oriente… el único obstáculo que veo en llegar de madrugada es que vas a quedar a disposición de la mafia de los taxis para moverte… o esperar a que amanezca y se ponga en funcionamiento el transporte público. El aeropuerto está bastante lejos de la ciudad y no hay metro o tren que lo conecte…

  2. mariett 05/31/2014 at 20:24 #

    que buen blog!ojala pudieras dar los datos del hostel

  3. Nair Felis Rodriguez 07/08/2013 at 01:16 #

    Estuve en El Cairo 4 días y me desperté gritando “qué m… pasa??” todas las madrugadas por el llamado a la oración. Choques culturales, en fin. Yo tuve una sensación parecida a la tuya al llegar. Y también caí en mis aliados occidentales como Pizza Hut o McDonald’s, aún siendo vegetariana (una ensaladita).

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