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[en CHINA] // La región sur, Li Jiang (capítulo 8)

Ubicarse cuando uno llega a una ciudad en China lleva tiempo. Primero porque las ciudades (incluso cuando se trata de las llamadas “pequeñas ciudades”) son enormes y segundo porque los nombres en las calles muchas veces son inexistentes o están, lógicamente, escritos solo en chino mandarín. Cada vez que me movilizo de una ciudad a otra transito por momentos de tensión por no poder ubicarme e incluso tampoco preguntar a alguien porque difícilmente pueda comunicarme con alguna de las personas que me roda. En la llegada a Li Jiang, esto volvió a suceder.

Volé desde Chengdu a Li Jian por la mañana. Entre la espera en el aeropuerto, el vuelo que duró una hora y media y luego la espera de la mochila una vez aterrizado, se hizo el mediodía rápidamente. Cuando salí del aeropuerto intenté tomarme un taxi a la ciudad pero resultó estar muy lejos y el taxista quería cobrarme 100 yuanes por el viaje y me hacía señas de que luego debía caminar. No hablaba una palabra en inglés por lo tanto no hice trato porque no entendí lo que me quería decir. Me tomé entonces el Bus del aeropuerto (tal como aconsejaba la biblia Lonely Planet que había que hacer). Eran casi 30 km que separaban al aeropuerto de la ciudad (por eso la suma que quería cobrarme el taxista) y la terminal del bus del aeropuerto estaba en la parte moderna de la ciudad de Li Jiang. Yo necesitaba ir a la ciudad antigua por lo cual intenté, solo intenté, tomar un taxi porque no tenía idea donde quedaba. Los taxis no me paraban, me hacían señas que no cuando los intentaba parar. Los que estaban estacionados, cuando veían el papel que les mostraba con la dirección del hostel me decían que no. No entendía que pasaba. Tuve que acudir a un plan B… llamar al hostel y pedir que me vengan a buscar… otra osadía! Nunca había llamado a un teléfono en China, tuve que marcar 30 veces hasta que entendí cuál era el número (estaba tan nervioso que primero marqué el número de reserva del hostel!!!! Jajajjaaa… no entendía nada!) En fin, llamé y la recepcionista que por suerte sabía 8 palabras en inglés me pidió que le pase con un taxista para que ella le explique donde iba… o sea, tuve que conseguir un taxi, pasarle el celular y todo eso sin que  se corte el llamado (bs.as. – china!) En fin, con la plata que me salió ese llamado seguro puedo quedarme en un hostal 5 estrellas! La recepcionista del hostel le dijo dos palabras al taxista y entendió perfecto donde tenía que ir. Maravilloso! En cinco minutos estaba camino al hostel!

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La recepcionista del hostel estaba en la ruta esperándome. Resulta que el problema era que los taxis no pueden entrar a la ciudad antigua y ella lo que le dijo fue que me lleve hasta la calle que está detrás del hostel, a un par de cuadras, donde los taxis sí pueden ir. Tuvimos que caminar unas cuadras luego hasta el hostel pero bueno, toda esta aventura valió la pena! El hostel Mama Naxi es una joyita en Ling Giang. Mama, la dueña se ocupa de atenderte todo el tiempo, habla inglés a los gritos lo cual resulta simpático y cada vez que uno sale para hacer alguna caminata te da una banana y cuando volvés, te prepara el té. Lo más parecido a estar en casa!

Li Jiang es una ciudad muy turística, pero muy bella. La parte moderna, donde llegué, no presenta muchos lugares de interés (para mí, ninguno) pero la parte antigua es bellísima. Es un laberinto de callecitas que se enriedan unas con otras y están abarrotadas de negocios para comprar lo que sea (toooodo para el turista, obviamente). Souvenirs del tipo que se te ocurra y comida de toda la variedad que existe en China. Las callecitas están repletas de turistas chinos (incluso ahora que es enero y es temporada baja) y algunos “westerns” también.

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Salí a caminar por la ciudad vieja y lo primero que hice fue perderme. Era casi obvio. No hubo hasta ahora un solo día donde no me haya desorientado desde que llegué a China. En el hostel me indicaron cómo llegar a la plaza central de la ciudad pero obviamente no entendí bien y doblé para el otro lado. Igual siempre se llega a lugares interesantes. Saqué un par de fotos e intenté retomar la ruta al centro (obvio que para esto tuve que volver al punto original… la puerta del hostel!).

La vieja ciudad de Lijiang es relativamente chica, debe tener unas 25 o 30 cuadras a lo largo y unas 15 o 20 a lo ancho. Así y todo, conforma un laberinto de pasajes y callecitas donde la orientación es muy compleja. No estoy intentando justificar por qué me perdí, porque de hecho me he perdido en todos lados, pero creo que sin dudas la palabra laberinto describe muy bien a esta ciudad, que por cierto es preciosa.

Algunas calles poseen en sus laterales canales que transportan agua desde el lago hacia todos los sectores de la ciudad. Las calles poseen cierta inclinación que permite que el agua fluya y además los canales están decorados con flores multicolores que hacen de cada callecita un lugar muy agradable para pasear. Estuve recorriendo un poco la parte más antigua de esta ciudad de por sí, vieja y aproveché para almorzar en un restaurant tradicional en la Plaza de la Mansión Mú. Probé un plata tradicional de esta región de China: pescado fresco cocinado con nueces y manías y una salsa mezclada con verduras. Exquisito! Igual debo reconocer que me costó comer con los palitos el pescado. Muy complejo!

Caminé un rato por la plaza de la vieja Lingjiang. Allí se encuentran decenas y decenas de turistas sacando foto a todo lo que se mueve o está quieto, adiestradores de halcones que cobran por sacarse fotos con los enormes pajarracos, falsos monjes pidiendo limosnas, algunos western caminando obnubilados por tantos colores y aromas intensos y como en cada rincón de China, mas chinos sacando fotos.

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Entre a recorrer la Mansión Mu, una casa de la nobleza local en épocas de la dinastía Ching  y Ming. Un predio enorme, con amplios patios, decenas y decenas de masetas con bonsáis y gigantescos salones para cada actividad social de la familia. Los salones parecen templos budistas, altísimos, decorados preciosamente. La Mansión Mú es una residencia impresionante que tiene un enorme patio, con un muro perimetral de mármol y luego  salones que se suceden uno al otro, cada vez decorados más suntuosamente. Luego del último de los seis salones se suceden una serie de galerías que suben la ladera de un pequeño cerro. Se va pasando de escalera en escalera, con algunos descansos para contemplar la vida de la ciudad a medida que se va subiendo, hasta llegar a un parque. Este Peak Park permite excelentes vistas de la ciudad que desde sus balcones se ve como una enorme maraña de tejados, todos iguales, que no dejan ni un hueco por cubrir.

Subir al Peak de Li Jiang fue un gran esfuerzo. Se suceden galerías, escaleras, pasadizos y torres. Pero finalmente se llega a un parque arbolado muy pintoresco desde donde se puede ver la antigua ciudad como una sucesión interminable de tejados: no hay lugar para nadie mas. Los techos de las casas cubren toda la superficie del centro y las montañas que rodean la región le aportan el grado de majestuosidad para que todo parezca un gran cuadro.

La ciudad se un gran laberinto, y regresar al hostel esta noche fue toda una aventura: tuve que probar varios intentos hasta dar con el camino adecuado. El frío creo que me ayudó a desarrollar la creatividad y a acelerar los procesos de decisión sobre los caminos a tomar. Orientarse en Li Jiang es realmente difícil

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Al día siguiente fui a ver el Estanque del Dragón Negro, uno de los símbolos de la ciudad. Aproveché para recorrer de una punta a otra la ciudad antigua y sus callecitas. Son lugares realmente fotogénicos y con la luz de la mañana y el solcito que ya extrañaba todo parece un gran cuento. Para llegar al parque del estanque tuve que cruzar una parte de la ciudad nueva también. Muy ordenada como todas las ciudades de China que he visitado, con una enorme plaza con una monumental estatua de Mao y el marco de las montañas que desde la ciudad nueva se ven más cercanas. Tenía muchas ganas de llegar a este lugar que todos dicen que es hermoso. Desde luego no es para menos, la estampa del agua en calma, la silueta sinuosa del puente y el colorido del pabellón con la impresionante montaña de YueLong XueShan de fondo hacen una composición muy atractiva a la vista.

El Estanque del Dragón Negro se encuentra a 12 kilómetros al noreste de la ciudad. Está en el pie de la montaña Longquan, algunos 17 kilómetros norte de la ciudad Kunming. En primer lugar, se convirtió en una popular atracción turística más de 700 años atrás, durante la dinastía Ming. El nombre del Estanque del Dragón Negro viene de una leyenda antigua. Dicen que, hace muchos tiempos, huvoo diez dragones malvados, han causado muchas destrucciones e hicieron grandes daños a los pobladores de esta zona. Un día, uno de los ocho inmortales de las leyendas de China ¨Lv Dongbin¨, luchó contra ellos y los encarceló en un torre, sólo quedó un joven dragón joven, para proteger y beneficiar a los poblaciones para obtener su libertad. Este dragón joven es el que se cree que aún viven en el estanque. Es  un lugar de adoración para quienes habitan esta región que vienen a solicitar la protección del dragón. Cerca del el Estanque del Dragón Negro hay muchos sitios interesantes para visitar, por ejemplo: el Palacio del Dragón negro, el Jardín del Ciruelo de la Fuente del Dragón, que ocupando un área gigante, crea un mar de flores en cada año.

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Por la tarde volví a la ciudad antigua de Li Jiang y aproveché para conocer algo de los Naxi, la etnia típica de estos lugares. La minoría Naxi, establecida en esta parte de China es digna de estudio. La estructura de su sociedad es matriarcal y son las mujeres las que mandan en todo, quizás no estemos muy alejados… Como otras minorías, tienen sus atuendos típicos, su música típica y en especial, tienen su propia casta de chamanes, los Dongba. En el propio estanque del Dragón Negro tienen un centro enseñanza de la cultura Dongba . Me encontré allí con un personaje peculiar: sólo se puede llegar a ser chamán Dongba si tus padres son Naxi, pues bien, un chico que estaba allí, llevaba tres años estudiando para ser chamán, nos dijo que sus padres no eran Naxi pero que al le gustaba mucho y que quería ser chamán pero que estaba triste porque no podía.

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2 Responses to [en CHINA] // La región sur, Li Jiang (capítulo 8)

  1. Silvia Boaglio 03/31/2013 at 11:52 #

    Hola amigo!….es terrible orientarse en las ciudades de china!…yo me perdi en Bangko, todas las veces q salia, no podia volver, asique tomaba los barquitos y asi me orientaba……felicitaciones …tus comentarios son buenisimos……abrazos amigo y FELICES PASCUAS!……….

    • polviajero 04/02/2013 at 23:17 #

      Gracias Silvia! lo más lindo de china, perderse por ahi!!! saludoooos!

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