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[De viaje por INDIA] Jaisalmer y el desierto del Thar

En la ciudad del desierto, Jaisalmer (la MYSTICA)

11 de enero de 2012

Viajamos toda la noche. Entre risas y depresión pasó el viaje. Las cuchetas eran muy chicas. Por momentos hacía mucho calor, transpirábamos… al rato, frio. Así se hicieron las cinco de la mañana y casi a las cinco y media llegábamos a Jaisalmer. Cada hueso del cuerpo me dolía. Era todo una gran contractura. Y encima, el frío. Bajamos en la estación y la gente caminaba cubierta con mantas. Todavía era no de noche. Me senté un momento en un banco para despabilarme un poco y enseguida vinieron algunos conductores de rickshaw a ofrecer para llevarnos. Por suerte, estaban esperándonos. Había escrito al hostel de Jaisalmer (La Mystica) para que nos vayan a buscar y no me había respondido pero igual estaban esperándonos… y con un jeep! Perfecto!

La Mystica es un hospedaje que está en las afueras de la ciudad vieja de Jaisalmer, casi en las murallas. Es una casona grande, con un restaurante básico en el techo y una vista impresionante del fuerte. Era tempranísimo así que dormimos (o intentamos hacerlo) un rato y luego desayunamos y recién a las nueve de la mañana nos fuimos caminando hacia la fortaleza de la ciudad.

Jaisalmer es una ciudad muy antigua que, sin embargo, parece a medio construir. Hoy es una remota población en el desierto del Thar, pero fue fundada en el siglo XII por el maharawal Jaisal, del clan rajput bhatti. En otro tiempo fue un floreciente centro de comercio, estratégicamente situado en la concurrid ruta de caravanas a Afganistán y Asia Central. Sus primeros gobernantes se enriquecieron con las gemas, seda y opio que saqueaban de las caravanas. En el siglo XVI Jaisalmer era una tranquila ciudad, cuyos ricos mercaderes competían entre ellos para embellecer el austero paisaje con espléndidos palacios y havelis (grandes casas para varias generaciones de familias). Luego, en el siglo XVIII, el florecimiento de los puertos marítimos de Surat y Bombay hizo que Jaisalmer perdiera importancia pero sus edificios siguen en pie, apiñados en torno al magnífico fuerte.

La imagen que hoy pudimos ver nosotros de la ciudad es que es un lugar donde falta mucho por hacer. A pesar de ser antiquísimo, todo parece a medio terminar. Las calles rotas, la basura amontonada en las esquinas, vacas que van y vienen… y en medio de todo ello, las antiguas Havelis.

La mayor parte de las casas y comercios está construido con un arenisca dorada que le da un tono monocorde a la ciudad y sus alrededores con el árido desierto. Muchas familias que antes eran pastores hoy viven en los barrios periféricos de la ciudad y mientras caminamos por el antiguo bazar, vemos como aún hoy conservan sus pequeños rebaños de cabras, pero en los techos de las casas.

 Nos fuimos caminando por la calle del mercado popular hacia el JAISALMER FORT, el fuerte de la ciudad, que emerge como un espejismo de la arena del desierto del Thar con 99 torreones y un imponente perfil. Cruzar las murallas del fuerte es como adentrarse en la historia de la india…  dentro del fuerte se halla una auténtica ciudad, repleta de casas antiquísimas –ahora convertidas en restaurantes y hoteles- y viejos palacios. Alrededor de una plazoleta se erige el Palacio RAMI MAHAl, desde donde los gobernantes de Jaisalmer ejercían el poder. Unas calles más al norte, un conjunto de cinco templos jainista deslumbran por su belleza.

 Los templos jainistas son realmente bellos. Tienen la típica forma de un templo hindu (con una gran área rectangular y al final una torre de forma semi piramidal que se erige hacia el exterior. Los techos están tallados con hileras concéntricas de danzantes para simbolizar la visión jainista del universo como una serie de ciclos cósmicos. Las paredes de los templos, también talladas prolijamente con danzantes, son un deleite para la vista. Luego en pilares, decenas de imágenes de deidades y una campana que cada uno de los fieles toca antes de comenzar a orar y depositar sus ofrendas.

Las havelis en el interior del fuerte son impresionantes también. Con sus balcones perfectamente tallados y las paredes profusamente decoradas. Pasear por la parte amurallada de la ciudad es un verdadero placer. Al salir de las murallas del fuerte, el caos de India otra vez.

Ya casi nos estamos acostumbrando. Decenas  de rickshaws que van y viene, vacas que se empacan en medio de la calle obstaculizando el transito…. En fin, molesta mucho las bocinas de los rickshaws y ellos mismos se ríen cuando los imitamos con onomatopeyas. Caminamos un poco para visitar una de las mas tradicionales havelis de la ciudad, del primer ministro, que controlaba el mercado. La casona es espectacular, con una torre de siete pisos desde la que se ve gran parte de la ciudad. La torre es deslumbrante. En su interior, diversas trampas para distraer a quienes querían atentar contra el Maharaha.

Intetmos viajar a Delhi pero el transito es imposible. Llegamos al hostel, LA MYSTICA y como internet no andaba, nos fuimos a ver un lago artificial en las afueras de la ciudad (desde Jaisalmer, unos 300).  Bellisimo atardecer en el lago. Ya era suficiente por el dia de hoy.

Hoy íbamos a concretar uno de los highlights del viaje en india… conocer el desierto del Thar, en el noroeste indio, con un viaje en camello por sus dunas. A partir de ahora, “camelesafari rajastani” ya verán porqué.

Íbamos a pasar un día y medio en el desierto y eso implicaba alguna preparación que no tuvimos. Dijimos que íbamos a comprar chocolates para llevar, algo para tomar  algunas provisiones más por si la comida era fea… pero nada de eso hicimos. Nos levantamos un rato antes de que pase a buscarnos el jeep que nos llevaría hasta el punto donde el guía y los camellos nos estarían esperando. Pasamos antes por algunas aldeas hindúes, visitamos unos cenotafios y luego llegamos al árido desierto del Thar. Este gran desierto se ubica en el oeste de India, y llega hasta el territorio paquistaní. En principio, no es la típica imagen de desierto como sucesión de dunas de arena sino que es un desierto rocoso, con algunos  pastizales salpicando el terreno.

EN EL DESIERTO DEL THAR…

Alrededor de las diez de la mañana con el jeep llegamos a una árida planicie rocosa. Allí estaba Ibrahim, nuestro guía, un paquistaní que hace 8 años se dedica a llevar turistas por el desierto del Thar. Muy buena onda, nos esperaba con tres camellos ya cargados de mantas y otros menesteres que necesitaríamos en nuestra travesía. Nos contó que su casa estaba lejos, a unos 80 km, pero dentro del territorio de India. A diferencia de las aldeas que íbamos cruzando, el no practicaba el hinduismo sino que era musulmán. En fin, andar por el desierto con un paquistaní paseando en camello no es algo que se haga todo los días. Así, nuestra memorable experiencia comenzaba.

Cargamos los camellos con varias mantas, algunos cacharros para cocinar, un bidón de nafta (para hacer fuego, supongo!!), una bolsa con algunas verduras, arroz y frutas y otro bidón enorme con agua. Además nuestras mochilas y obviamente nosotros. Los camellos estaban tranquilos, sentados, sin molestarse mientras Ibrahim ataba todas las provisiones sobre sus lomos. Eran un macho, una hembra y una cría, que tenía seis años. A mí me tocó el más grande, el macho… que no recuerdo como se llamaba. Nacho fue en la hembra llamada Kola y el pequeño fue atado a su madre atrás, llevando solamente bártulos y el bidón de agua.

Lo más difícil de andar en camello es subir y bajarse de él. Es un animal alto que cuando quiere pararse se inclina sobre sus rodillas primero y luego toma fuerza dando un envión hacia atrás. Si uno está sentado sobre su joraba, a casi dos metros de altura, hay que hacer bastante equilibrio para no caerse. Luego, es muy similar a un caballo. Solo que no llevábamos ni riendas ni nada para apoyar los pies, lo que lo hacía un poco más incómodo. Simplemente íbamos agarrados de la montura.

 

Empezando nuestra aventura el paisaje era bastante árido y con algunas cabras pastando lejos. Vimos algunos zorros y las infaltables vacas. En India, vayas a donde vayas, incluso en el desierto, te encontrás una vaca. Anduvimos bastante, unos 10 kilómetros y paramos a descansar un rato… en realidad, a que los camellos descansen. Paramos justo frente a una pequeña aldea y un grupo de chicos se acercó a saludar y practicar su inglés con las preguntas standard de india (cuál es tu nombre, de qué país sos).

Seguimos camino mientras Ibrahim nos iba contando un poco de su historia y algunas particularidades de la zona por donde andábamos… mientras tanto, en los momentos de silencio, empezaba a cantar… “camele safari dormebú” (con la musiquita de la lechuza hace shhh, para que se den una idea!!!). Nos reímos mucho con Ibrahim.

Paramos a almorzar. Descargó a los camellos y los soltó para que ellos también vayan a pastar. Ibrahím tiró unas mantas en el piso reseco y nos tiramos ahí a descansar mientras él armaba un fuego para preparar el almuerzo. Primero cocinó unos vegetales y luego amasó “champati’, un pan típico de acá que se usa para acompañar todas las comidas. Luego de almorzar nos quedamos un rato descansando a la sombra porque el sol pegaba fuerte. A eso de las tres, seguimos camino. Ibrahim tuvo que ir a buscar los camellos que se habían alejado un poco buscando pasto fresco.

Seguimos andando hasta alrededor de las cinco de la tarde donde volvimos a parar en una pequeña aldea para que los camellos tomen agua. Un grupo de chicos que estaba en la escuela se acercó hasta nosotros a pedirnos lápices pero no teníamos… querían sacarse fotos y se reían mucho al verlas.

En las afueras de la aldea se veía mucha gente trabajando en el medio del árido terreno. Ibrahim nos contó que se trataba de una empresa de suiza que estaba instalando una central eléctrica por lo que dentro de poco tiempo ya no se podría pasa más por la zona para llegar hacia las dunas. Hacia allí íbamos, a las dunas.

Fui un rato caminando. Andar en camello está bueno pero la verdad que cansa un poco. Al llegar a la arena de las dunas me volví a subir porque costaba mucho para caminar. Llegar a las dunas fue una experiencia hermosa. El atardecer estaba sucediendo en ese momento por lo que aprovechamos a sacar algunas fotos y disfrutar del paisaje del desierto y el sol perdiéndose en las dunas (para que el momento sea ideal, pasó un lugareño vendiendo cervecita bien fría!!! Una maravilla!!)

Pronto estuvo listo el fuego y nos quedamos charlando con Nacho e Ibrahim mientras la comida estaba en plena preparación. La noche llegó con mucho frío por lo que nadie quería alejarse mucho del fuego. Luego unas mantas en la arena y a dormir contemplando las estrellas.

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4 Responses to [De viaje por INDIA] Jaisalmer y el desierto del Thar

  1. Tina Lavagna 03/06/2015 at 08:52 #

    hola! primero felicitarte por tu blog, estoy en India, y lo leo bastante seguido para guiarme que hacer y como hacer! jajaja
    En unos dias estoy yendo a Jaisalmer, y queria saber ocmo contrataste el tour (Si tenes algun contacto o con tu guest house). porque los que veo son mas con carpa y campamento, y mi amiga y yo queriamos algo mas natural!
    gracias!!!
    Tina

    • polviajero 03/07/2015 at 02:11 #

      Hola Tina!! que bueno que te sirva el blog! me pone muy contento! de verdad! mirá yo me hospedé en un hostel que se llama The Mysthic, que está fuera de la ciudad amurallada de Jaisalmer y tiene una vista impresionante de toda la fortaleza. Te lo super recomiendo. Lo que hice fue contratar el tour que ellos ofrecían. primero fui a la ciudad y averigué precios y alternativas, luego negocié con ellos para que me salga un poco mas barato de lo que ofertan otros. Super super recomendable la experienica!! nosotros no fuimos con carpas ni nada, solo camellos y frazadas en el desierto… mágico todo!

  2. Mai Sevilla Sevilla 04/27/2014 at 19:13 #

    Me encanto tu historia…y la verdad me da un poco de envidia,yo sueño con conocer la India algun dia, pero esta redificil para conseguirlo, por plata y por tiempo…espero que un dia se pueda, por mientras,disfruto leyendo las historias de gente como vos.

    • polviajero 05/06/2014 at 00:37 #

      Gracias Mai! a tener esperanzas que ya llegará! ojala puedas conocer esas tierras tan lindas!

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