Front page

Menu

Huacachina, un oasis en el desierto peruano

Cerca de este lugar vivía una joven princesa incaica, que era conocida por todos como la Huacca-China (la que hace llorar). Era una princesa de verdes pupilas, cabellera dorada y que cantaba de una manera extraordinaria hasta el punto que todo aquel que escuchaba su melodía lloraba. Su canto era triste, muy triste, porque ocultaba un secreto: su corazón se había enamorado. Por eso, la princesa divagaba por el desierto buscaba un rincón donde llorar y al hallarse libre, su canto, perforaba un hueco en la arena donde hundía el dulce nombre de su amor. Cierta vez en el hueco que había abierto en la arena, se llenó de agua tibia y la princesa se metió. Cuando salió del baño, se envolvió en la sabana y al verse en el espejo, descubrió un espía, un cazador, que venía a su acecho. La princesa empezó a correr entre las dunas y a medida que corría iba dejando pedazos de su vestido enganchados en los arbustos que cruzaba a su paso. La princesa corría con su espejo en mano y en un momento, al tropezarse, el espejo cayó, se rompió y sus cristales rotas se transformaron en una laguna donde la princesa cayó y se convirtió en una sirena, que en las noches de luna llena, sale a cantar su canción.

(Leyenda de la Huacachina)

Llegué a la Huacachina de noche, luego de un viaje interminable desde la hermosa ciudad de Arequipa. Tomé el peor autobús: el que estaba en peores condiciones y el que tenía más paradas. Paraba en cada esquina, subían tres y bajaban dos… interminable recorrido y con un calor sofocante. Cada tanto subía algún vendedor (eso también ameritaba una parada del autobús) y el cuentakilómetros no avanzaba más. Cruzamos por varios kilómetros de desierto que parecía no tener fin. De pronto apareció el océano azul intenso y el contraste fue todavía mayor. De un lado, el azul del océano y sus olas que rompían contra los acantilados y del otro lado, las colinas de arena y piedra, un paisaje desolador, sin vida y aparentemente estático, pero con un imperceptible movimiento constante. Las dunas del desierto se arman y desarman con cada ráfaga de viento. Día y noche, sin parar.

El autobús recorrió unas 12 horas de desierto, cruzó por la zona de Nazca, donde están las famosas líneas y luego, finalmente llegamos ya de noche, a Ica. No vi nada de la ciudad de Ica, apenas la ruta que la cruza por el medio y sigue rumbo a Lima. El bus paró en una calle alejada del centro donde gran parte de los pasajeros bajamos y cada uno se fue en taxis que están a la espera de los buses que pasan por allí. No sabía que hacer porque era tarde y no tenía claro cuán cerca estaba de Huacachina. Finalmente me decidí y fui directo para allá.

DSC_0781 DSC_0785 DSC_0784 DSC_0793 DSC_0795

En plena noche, me fui con un taxi ilegal por la carretera rumbo al oeste nuevamente y luego de unos cinco o seis kilómetros empezaron a aparecer luces de una pequeña población. En realidad, eran las luces de todos los hoteles y hospedajes que rodean a la laguna de Huacahina. El oasis se desarrolló mucho turísticamente en los últimos años y la laguna actualmente está rodeada de hoteles y restaurantes. De noche, no se podía apreciar mucho, solo las palmeras que rodean la laguna y  no mucho más. Pero con el amanecer, el paisaje cambió rotundamente.  Con el sol alto en medio de un cielo celeste, las dunas toman el protagonismo del paisaje. Son auténticas paredes de arena de decenas de metros de alto que rodean por completo la laguna. Temprano por la mañana y luego en el atardecer, se puede subir a las dunas cuando la temperatura de la arena no es tan elevada. Al mediodía arde y los viajeros aprovechan a cobijarse en la sombra de los hoteles y sus piscinas. Subir caminando o mejor dicho, trepando por la arena, una de esas dunas, es una experiencia inolvidable. Cuesta subir, sin dudas, pero llegar a la cima compensa cualquier esfuerzo. Las palmeras quedan diminutas abajo y la laguna se ve rodeada por completo por el desierto. Es la auténtica imagen que tantas veces vimos en las películas sobre los desiertos de África, pero está mucho más cerca… en Perú.

DSC_0801 DSC_0822 (1) DSC_0796 DSC_0836 DSC_0853

Huacachina tuvo su momento de esplendor a mediados del siglo XX. En los años 50 venían al oasis viajeros de todo el mundo porque se creía que sus aguas tenías propiedades medicinales provenientes de napas subterráneas. En ese momento se plantaron las actuales palmeras y los algarrobos que dan sombra al puñado de restaurantes montados hoy en día alrededor de la laguna. El paisaje es único y cuesta ponerlo en palabras, por lo impresionante de la magnitud de las dunas, por la inmensidad del desierto y la casi puesta cinematográfica de la laguna con los hoteles de mediados de siglo. Sin dudas, parece un set de filmación pero es mucho mejor que eso: es real, e insisto, está en Perú.

El momento que más se disfruta en la laguna es el atardecer, cuando los grupos de turistas que vinieron a pasar el día ya se van y los buggies dejan de andar por las dunas. Ahí el silencio gana terreno y el oasis se disfruta mucho más. La laguna es relativamente chiquita y los viajeros que andan por aquí pasean dando vueltas una y otra vez, disfrutando de la calma del hogar. Con el anochecer se empiezan a prender las luces de los bares y restaurantes y la biblioteca del pueblo, ubicada justo en uno de los laterales de la laguna, ofrece un recitado de poesía para terminar el día disfrutando de buena literatura. Imposible pedir más.

DSC_0974 DSC_0965 (1) DSC_0941 DSC_0918 DSC_0982

 Cómo llegar: es muy fácil llegar a Huacachina. Está ubicada a tan solo 5 kilómetros de la ciudad de Ica por lo cual en 15 minutos en taxi se llega. No hay autobuses que lleguen hasta acá. La ruta es pavimentada y perfectamente accesible. En Huacachina hay de todo: hoteles de lujo, hostales más económicos, restaurantes con menú internacional y otros modestos, minimercados, bares, heladerías y una biblioteca que por la noche organiza eventos culturales alrededor de la laguna.

DATO IMPORTANTE: Es importante fomentar prácticas de turismo responsable. Las dunas de Huacachina están perdiendo altura por el centenar de buggies y motos que anda paseando turistas todo el día alrededor de la laguna. Se puede subir caminando a las dunas, no hace falta pasearse en un buggie. Lo hacen todos, ya lo sé, pero si podés, evitalo.

DSC_0993 DSC_0986 (1) DSC_1015 (1)

Si quieren comentar, sugerir algo o hacer una crítica sobre este lugar, no duden en dejar su comentario. Está bueno poder hacer algo interactivo entre el blog y los lectores así todos aprendemos. A los que les ha gustado este post, los invito a sumarse con un “Me Gusta” en la página de FACEBOOK o a suscribirse al blog para que les lleguen las novedades en su correo electrónico. Gracias

 

, , , ,

12 Responses to Huacachina, un oasis en el desierto peruano

  1. Claudia Fogo 06/02/2016 at 17:13 #

    Gracias Pablo por llevarnos a este oasis! Desconocía este lugar tan mágico y ya me siento con ganas de recorrer esas regiones del sur peruano. Aliento a tu camino y proyectos. Ya estás en Paraguay?

    • polviajero 06/02/2016 at 18:05 #

      Gracias Claudia, un hermoso lugar la Huacachina! Ahora sí, en Paraguay por unos días. Otro mundo!!! Saludos y gracias por escribir!

  2. Graciela 06/01/2016 at 22:23 #

    Espero hayas probado las tejas de chocolate. Deliciosas! Muy lindas fotos. Estuve alli en 2009 y visite Ica tambien. Interesante su museo y las historias de las brujas y brujería como los lugares donde se dessrrollan. De alli fui a Paracas. Espero que vayas. Vale mucho la pena. Cariños.

    • polviajero 06/02/2016 at 00:34 #

      Buenas! uhhh no pude ir a Paracas… la Huacachina me atrapó y me quedé todo el fin de semana acá… pero bueno, es bueno que queden lugares pendientes para visitar. En la lista de la región ya tengo a Nazca y Paracas… definitivamente, tengo que volver!! saludos Graciela!

  3. Cristina De Guzman 05/31/2016 at 23:50 #

    Hola, te felicito sos muy didáctico y ayudan mucho tus comentarios a los que queremos viajar con mas datos, viajamos con mi pareja por europa sin preparar los destinos informándonos lo suficiente y nos arrepentimos mucho pero en octubre vamos a NY y Miami y queremos prepararlo mas minuciosamente, pensamos ir 9 dias en cada destino, crees que seria mejor hacer mas dias en NY y visitar Boston o Washington ? Gracias nuevamente Cris

    • polviajero 06/01/2016 at 01:08 #

      Uff… Yo tengo pendiente Boston, dicen que es hermoso! super super recomiendo… si vas en Julio a Miami, me lo imagino con muuuuucha gente pero bueno, yo le dedicaría más a NY y Boston… pero es una cuestión de gustos.

  4. María Alfaro Mosca 05/29/2016 at 23:13 #

    Hola co mo estás? tanto tiempo…. Increíble lugar Huacachina. Parece decorado para filmación. Que sigas al firme con tu proyecto, saludos.

    • polviajero 05/30/2016 at 13:32 #

      Sí! tal cual!!! parece un escenario de una película! maravilloso lugar! saludos desde Paraguay!

  5. Marchu 05/29/2016 at 16:47 #

    Que bello paisajes, XDios!!! Una hermosura, estuve hace unos años en Nasca y en los alrededores, zonas desérticas, se las arreglan en hacer sembrados!! Ese contraste de desierto y mal es sensacional. Mil Saludos

    • polviajero 05/29/2016 at 19:53 #

      Viste qué hermoso! La Huacachina es un verdadero oasis… yo pasé de largo por Nazca, me queda pendiente para la próxima.
      Siempre es bueno tener alguna excusa para volver pronto. Saludos desde Paraguay!

  6. Noelia 05/29/2016 at 11:33 #

    Que lugar impresionante, ni sabía que existía. Lo pongo en mi to-go list para la próxima vez que vaya a Perú.
    Mientras tanto, releo tus posts de Chile, mi próximo destino en poco más de un mes.

    Que tengas un muy buen domingo!

    • polviajero 05/29/2016 at 19:51 #

      La Huacachina es un lugar imperdible!!! Anotátelo bien arriba en la lista! que lindo que te vas para Chile! Yo ahora ando en Paraguay visitando algunas escuelas. Saludos!!!!!

Leave a Reply to Noelia Cancel reply

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes