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Sudáfrica

 Historias Breves en grandes viajes es una sección del blog que busca recuperar las historias, anécdotas y pequeños sucesos de la vida viajera que quedan perdidos entre los post de grandes viajes.

[Historias Breves] Historia del SOWETO y el Apartheid sudafricano

Supuestamente el gobierno del Apartheid culminó hace varios años en Sudáfrica pero los problemas de la segregación racial siguen presentes en el país en general y en Johannesburgo, en particular. En realidad, hay otro problema muy presente en la sociedad sudafricana, que es la pobreza y por obvias razones históricas se vincula con la cuestión racial.

Desde que llegué a Sudáfrica quise conocer alguno de los barrios periféricos de las grandes ciudades para ver cómo se vive en Sudáfrica más allá de los circuitos turísticos. No quería hacer un “tour” que me lleve a conocer cómo viven los pobres, por eso desde que me instalé en el hostel de Johannesburgo, estuve atento a cualquier oportunidad que pudiera suceder. Una conversación con Azam, uno de los recepcionistas que trabajaba en el hostel fue la clave para llegar al SOWETO (South Western Township), el mítico barrio de negros del sur de Johannesburgo y actualmente uno de los barrios más grandes de la ciudad.

Azam vivió en el SOWETO hace algunos años atrás y ahora, su trabajo formal le había permitido mejorar su situación económica y mudarse a otra zona de la ciudad. Sin embargo allí vivía su familia y con él, tuve el placer de conocerla. Estos son los momentos de los viajes donde el corazón te late más fuerte. No por miedo, a pesar de estar en un barrio tildado de la zona más peligrosa para los “blancos”, sino de emoción, de alegría. Ni con el tour más caro se llega a instantes como estos. Fue un día inolvidable. En el que dicen es el lugar más peligroso, fue donde me sentí más cómodo.

El SOWETO es la ciudad satélite que construyó el régimen del Apartheid para confinar a toda la población negra de la ciudad. Fue también el escenario donde se desarrollaron varios actos de rebelión frente al régimen de segregación racial siendo el más recordado aquel que se desarrolló en junio de 1976 cuando los jóvenes de todo un colegio de la ciudad marcharon contra la imposición del “afrikaan” como único lenguaje de las escuelas públicas.  La policía quiso terminar con la protesta y soltó a sus perros sobre los estudiantes y los adolescentes respondieron el ataque con piedras, mientras cantaban, cada vez con más fuerza una canción de iglesia de origen Bantú (la misma canción que años más tarde se convertiría en el himno nacional de la nueva Sudáfrica). La policía no esperó el efecto de los gases lacrimógenos y disparó a mansalva contra los jóvenes estudiantes. El resultado de la protesta fueron cientos de muertos, pero hubo una muerte que recorrió la prensa mundial: el fotógrafo Sam Mizima logró captar el momento en que el joven estudiante Mbuyisa Makhubu corre llevando en sus brazos al pequeño Hector Pieterson, de 12 años, que había sido baleado por la policía.

A lo largo de toda la mañana estuvimos recorriendo el SOWETO entre lugares históricos y visitando amigos de Azam. Si uno observa con atención el barrio puede distinguir tres sectores claramente establecidos: la parte rica, la zona de la clase media y los asentamientos de emergencia de los más pobres (“informal settlements” le llaman). Aquí un dato importante: en el SOWETO viven solo negros, es cierto, pero de todas las clases sociales. Por ello al transitar las diferentes zonas del SOWETO se pueden distinguir tres tipos de viviendas: los ranchos  de chapa, para las familias que viven en la indigencia; viviendas construidas por el estado, multiplicadas cientos de veces para las clases medias y los chalets de los más adinerados. La familia de Azam vivía en el sector más pobre.

Visitamos la Iglesia María Reina del Mundo (Regina Mundi), un templo católico que jugó un rol estratégico en la resistencia al Apartheid dado que era lugar de reunión para los disidentes al régimen que simulaban asistir a misa cuando en realidad estaban concurriendo a reuniones políticas, prohibidas en aquellos años. La propia iglesia fue escenario de una batalla campal entre la policía y los militantes de la resistencia negra y hoy todavía quedan resabios de aquellas disputas: los impactos de bala siguen marcados en las paredes del templo. También recorrimos la denominada Plaza Silulu un lugar también con un gran valor simbólico ya que allí se reunían los grupos anti-apartheid. El último lugar que visitamos fue la casa donde vivía Mandela, que hoy ha sido convertida en Museo.

Desde allí seguimos rumbo sur, hacia el interior del SOWETO para llegar la casa de los padres de Azam. Dejamos el asfalto para adentrarnos en calles de tierra. Los ranchos de chapas se amontonaban al borde del camino y no parábamos de saludar gente. Azam es muy conocido en el barrio y me presentó a varios vecinos. Llegamos a la casa de sus padres, una casita muy humilde, de chapa y madera, y un único ambiente. La sonrisa intensa de una de sus hermanas para mí fue una de las imágenes más lindas del día. Nunca la voy a olvidar. Compartimos un lindo rato charlando, conversando de la vida cotidiana y de Maradona, dado que el padre de Azam es fanático del cricket como todo sudafricano, pero también le gusta el futbol.

Luego del mediodía, Azam me acompañó a tomar el autobus en las afueras del barrio y fui desde allí al Museo del Apartheid. Es un lugar duro, cruel, pero a la vez, esperanzador. Hay dos ingresos al museo: una puerta para los blancos y otra para negros. En el interior, se cuenta el horror que vivió la esta nación en los años del Apartheid, sus tiempos más duros y la resistencia  del “black power”. Luego de tanto horror, aparece la esperanza. Sí, a ese museo blancos y negros entran por separado, como en los viejos tiempos, pero para salir, salen todos juntos luego de haber recordado la historia, por un único camino, que está marcado por un holograma de Mandela y lleva directo a la constitución de la nueva Sudáfrica y a un enorme ventanal que permite mirar a la Johannesburgo actual: toda una invitación a tener esperanza.

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Las barriadas del Soweto

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Las calles del Soweto, en Johannesburgo

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Azam y su hermana, en el Soweto

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