Front page

Menu

Botswana

 Historias Breves en grandes viajes es una sección del blog que busca recuperar las historias, anécdotas y pequeños sucesos de la vida viajera que quedan perdidos entre los post de grandes viajes.

[Historias Breves] Navegando por el delta del Okavango en Botswana

Amaneció lloviendo. Avanzamos con el camión hacia el este durante algunas horas hasta llegar a unas enormes rejas y un portón: era la frontera entre Namibia y Botswana. En medio de una fuerte lluvia entramos a las tierras de Botswana aunque, a decir verdad, el paisaje no cambió demasiado. El tipo de viviendas que veíamos alrededor de la ruta era muy similar al de Namibia (todas las casas de madera con un cerco perimetral circular) pero creo que lo que cambió fue que de este lado la densidad poblacional era mayor y se notaba una mayor actividad comercial. Dormí gran parte del trayecto que siguió. Llegamos a un pueblo llamado Etsha donde compramos provisiones y cambiamos de transporte: nos pasamos a un jeep con el equipaje mínimo para pasar los siguientes tres días recorriendo el delta del río Okavango.

El delta del Río Okavango se forma en la desembocadura del río homónimo que viene bajando desde las tierras altas de Angola y fluye en dirección al Kalahari. Nada parecido ocurre en otro lugar en la Tierra. El río Okavango, tras avanzar lentamente desde las tierras altas de Angola, en lugar de desembocar en algún mar forma un abanico fluvial en mitad del desierto, desgajándose hasta desaparecer por un laberinto de canales, lagunas e islas a lo largo y ancho de unos varios miles de kilómetros, que varían según los caprichos de sus crecidas. El aspecto del delta es el de una llanura inundada con un laberinto cuyas paredes están conformadas por altos juntos. Se calcula que en el delta viven más de 450 especies de pájaros y más de mil especies vegetales.

Luego de andar un rato en el jeep, continuamos el viaje en una lancha que se encargó de escabullirse en el laberinto del delta hasta llegar a una pequeña isla rodeada de un pantano. Bajar de la lancha y llegar al muelle fue todo un desafío: la lancha no podía acercarse demasiado y al bajar el barro nos llegaba a la rodilla. Pasado este obstáculo pudimos armar el campamento en una parte seca del terreno pero al rato ya volvió la lluvia.  Al caer la noche, casi que nos empujó a dormir: eran las siete de la tarde y ya estábamos todos en las carpas. Aproveché a leer un poco hasta que la calma del campamento se quebró por los rugidos de una manada de leones que merodeaban la zona.

Al día siguiente nos levantamos a la madrugada. Siempre los safaris en África son a la mañana bien temprano porque es el momento del día donde hay más posibilidades para ver la fauna que sale con las primeras luces del día a alimentarse. Partimos en “mokoros” (canoas muy finitas) divididos en grupos de a dos y guiados por un baqueano tswana en cada bote. Deslizarse por los estrechos canales del delta con un mokoro es una experiencia única. Solo unos pocos centímetros (me atrevería a decir que menos de 5!) nos separaban del agua (y de toda la fauna la que la habita). El aire fresco de la mañana nos llenaba los poros como para recordarnos que estábamos allí, inmersos en el delta. En la superficie del agua flotaban camalotes y en esta época estaban florecidos por lo que las enormes flores blancas típicas decoraban el paisaje.  El silencio era total y la transparencia del agua impresionante.

Luego del almuerzo en un islote de la zona, continuamos nuestro paseo en lanchas con motor fuera de borda, lo cual nos permitió disfrutar del delta desde otra perspectiva. Nos adentramos con ellas por otra zona del río y allí comenzó la aventura. Las dos lanchas en las que se dividió el grupo de veinte que éramos avanzaban a toda velocidad por los canales. Muy por el contrario de lo que sucedió durante la mañana, ahora parecía que nos íbamos a estrechar en cada grupo de juntos que se asomaba en nuestro camino. La vegetación era abundante y nos pegaba en la cara a medida que avanzábamos por el río. Paramos en varias oportunidades para fotografiar la fauna que íbamos encontrarnos. Mientras estábamos entretenidos mirando como un águila pescadora intentaba encontrar alimento para sus crías, un hipopótamo apareció en la parte más profunda del canal. Solo veíamos su lomo, a lo lejos, y ya eso resultaba fabuloso. Cada tanto, parecía desperezarse y abría su enorme boca. Allí el delta parecía estremecerse con los sonidos que emitía. Primero era el lomo de un único hipopótamo lo que veíamos, luego apareció otro, y luego varios más. Eran decenas y a pocos metros nuestro. La naturaleza no dejaba de sorprendernos en el Okavango.  Nuestro guía nos explicó que había que comenzar el regreso no más tarde de las 5, ya que a partir de las 5.30, cuando comenzaba la caída del sol, los hipopótamos empezaban a abandonar el fondo de los canales para salir a zonas de tierra para pasar la noche. No era buena idea navegar los canales cuando los hipopótamos comienzan a salir.

Luego de toda la tarde de avistaje llegamos al Makwena Camp, un lugar con todas las comodidades que podríamos imaginar en medio de una isla perdida en el delta. Nos ubicamos en un nuevo y particular campamento: cada una de las tiendas de campaña estaba montada sobre una estructura de madera, rodeadas de árboles, con un bonito cuarto de baño al aire libre, en el que la intimidad se conseguía con una valla de madera, y una divertida ducha: un gran cubo que se llenaba con una canilla, y que a través de un ingenioso sistema de poleas, se elevaba hasta el punto que permitía que el agua saliera a través de una ducha ubicada a la altura correcta en un rincón de la estructura. Maravilloso.

La cena, con luz de velas, alguna cerveza, y el ruido de los hipopótamos al lado, fue el mejor modo de coronar un par de días en pleno delta, disfrutando de la naturaleza en estado puro.

escanear0085 (Copy)

Navegando en “mokoros” por el delta del Okavango

escanear0089 (Copy)

Atardecer en el Delta del Okavango

escanear0099 (Copy)

Navegando por los canales del delta del Okavango

escanear0100 (Copy)

Aparecieron los reyes del delta: los hipopótamos

escanear0101 (Copy)

Un águila pescadora en una laguna del Okavango

Si te gustó esta historia, o si no también, no dudes en dejar su comentario. Está bueno poder hacer algo interactivo entre el blog y los lectores así todos aprendemos. Gracias!

2 Responses to Botswana

  1. Isabel F de Alba 05/03/2017 at 20:28 #

    Precioso el artículo y las fotos!! Que ganas de ir! Voy este verano y no encuentro cómo comunicar con el Makwena Camp. No tendrás mail o teléfono de ellos? Gracias

    • polviajero 05/06/2017 at 17:49 #

      Que lindo viaje que estáss por hacer. Yo fui hace mucho, no tengo contactos con ellos… saludos!

Leave a Reply to Isabel F de Alba Cancel reply

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes