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El otro Hong Kong (Segunda parte)

Un primer paseo por Hong Kong obliga a un par de días recorriendo la Isla de Hong Kong y Kowloon, los territorios de la península que está justo del otro lado de la bahía de la isla principal. Las imágenes más conocidas de Hong Kong son de estos lugares: más precisamente tomadas de uno hacia otro.  Desde Kowloon, Hong Kong se ve como un conjunto casi infinito de rascacielos que se extiende del otro lado del mar. Desde la cima de la isla de Hong Kong, el Peak, Kowloon se ve como un territorio superpoblado que parece terminar justo en el horizonte. Pero claro, el territorio de Hong Kong es mucho más que esta isla y esta península. En esta nota les cuento lo que hice durante tres días recorriendo los nuevos territorios, la isla de Lantau y la parte de atrás de la isla de Hong Kong, digamos que es una suerte de paseo alternativo por el lado B de Hong Kong.

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Una de las atracciones principales de la isla de Lantau es el Gran Buda pero en realidad hay mucho para ver en Lantau que es una de las islas más grandes del territorio hongkonés. Llegar a la isla es muy fácil. Hay ferries que parten hacia ella desde el muelle central de Hong Kong y llegan en unos 50 minutos aproximadamente o bien se puede ir en metro. Sí, efectivamente, se puede ir en metro de una isla a otra. Solo en Hong Kong puede pasar algo así. El metro que va a Lantau sale un poco más caro por la extensión de su recorrido pero tiene un valor considerablemente inferior al ferry.

Yo fui en metro porque es la forma más barata de llegar. La estación terminal del metro es Tung Chung y desde allí se suele ir en teleférico hasta el gran buda. Sin embargo, cuando llegué el teleférico estaba en reparación por lo cual tuve que ir en autobus. Una media hora de viaje aproximadamente. Resulta útil comprar unos pases de autobus para viajar ilimitadamente en el interior de la isla. El autobus va desde Tung Chung hasta Ngong Ping donde se encuentra un gran monasterio y el cerro del buda gigante.

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El Gran Buda es una estatua de bronce de 34 metrosde altura y 250 toneladas situada en lo alto de Ngong Ping, la parte más alta de la isla. La construcción de la estatua finalizó a principio de los años noventa convirtiéndose en la representación de buda sentado más grande del mundo. Está formada por 202 piezas de bronce. Al llegar hay una pequeña villa con varios puestos de comida y artesanías y luego un largo sendero que conduce hasta la base del Gran Buda. Allí, comienza una escalera de más de 260 escalones con algunos descansos que permiten admirar la belleza del paisaje y recobrar fuerzas para seguir subiendo.  Me tocó un día de sol y un cielo celeste intenso por lo cual era ideal para disfrutar del bello paisaje que rodea al buda.  Al finalizar la escalera se llega propiamente a los pies de Buda y es posible ingresar a su interior donde hay un museo con reliquias, papiros antiquísimos y un templo.

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El Gran Buda es una extensión del Monasterio Po Lin y simboliza la unión del hombre con la naturaleza. La estatua tiene como base una hoja de loto y está rodeada por pequeñas estatuas de dioses que representan la inmortalidad. El monasterio actualmente está en construcción por lo cual monjes incansables abordan a los turistas que llegan solicitando donaciones. El Monasterio Po Lin es el monasterio budista más importante de Hong Kong. Fue fundado por tres monjes en el año 1906, el monasterio cuenta con más de un siglo de historia a sus espaldas. Inicialmente fue denominado The Big Hut, pero en 1924 adquirió su nombre actual, Po Lin, que significa el Loto Precioso. El recinto del monasterio comprende el templo, las casas de los monjes, un restaurante vegetariano y varias tiendas para comprar incienso. Al lado de las tiendas encontraremos quemadores de incienso de diferentes formas y tamaños donde los fieles y turistas dejan su ofrenda recien comprada. En el templo se encuentran tres estatuas de Buda que representan el pasado, el presente y el futuro y numerosas inscripciones budistas. Con un poco de suerte durante la visita tendréis la oportunidad de ver a los monjes en pleno oficio. Si todavía no han almorzado, el restaurante del monasterio es altamente recomendable para comida vegetariana barata y de excelente sabor.

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Desde Ngong Ping se puede viajar a Tai O en autobus y no es más de media hora de viaje por enormes campos verdes con lindas vistas a la bahía. Tai O es un antiguo pueblo de pescadores en el extremo más lejano de Lantau Island. Es una buena excursión de un día. La media hora ferry a Silvermine Bay en Lantau desde Central HK. El horario de los autobuses encaja con la llegada del ferry. 45 minutos en autobús de la costa escénica de Lantau a Tai O. El pueblo se organiza a partir de un laberinto de casas ubicadas sobre enormes troncos que flotan sobre el río. Se puede caminar por el pueblo, cruzando puentes que unen los distintos tramos de construcciones. La verdad que es un lugar para relajar y disfrutar de una forma muy distinta a Hong Kong. La tranquilidad se respira en cada rincón de esta aldea y los almuerzos se extienden con sobremesas de horas disfrutando de ver los pequeños botes de pescadores pasar de un lado a otro por los canales internos. Se supone que por aquí hay delfines pero no tuve el placer de verlos. Igual, solo con el disfrute que fue el relax de tomar un cafecito en uno de los barcitos del río de esta aldea, el viaje hasta aquí ya valió la pena.

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Otro de los días que pasé en Hong Kong lo aproveché para recorrer el otro lado de la isla principal, la isla de Hong Kong. Si uno logra escapar del alocado centro de la isla y las enormes moles de cemento, se llega a un verdadero paraíso. Cualquiera de los colectivos que pasan por el centro financiero terminan del otro lado de la isla en una zona llamada de la Bahia de Aberdeen. En la misma pequeña isla que alberga uno de los centros financieros más importantes del mundo, los turistas toman el sol en playas doradas, los surfistas disfrutan de las olas y se celebran memorables fiestas durante la puesta de sol.

En términos generales, Hong Kong no ha sabido aprovechar el potencial de sus kilómetros de costa para el turismo de playa. El Mar del Sur de China baña su lado sur, este y oeste, y más de 200 islas completan su territorio. Pero la mayoría de sus playas son más aptas para la decoración que para el baño. Tener de vecina a la industrializada y supercontaminante provincia de Cantón tampoco ayuda. La gente suele mirar el South China Morning Post en busca de los niveles de contaminación que se publicaban a diario, para ver si puede bañarnos o no. Shek O, al sur de la isla, es la playa más bohemia y de moda. Cuenta además con uno de los pueblos mejor conservados de Hong Kong, con un ambiente de cafés y restaurantes que lo hacen el lugar perfecto para ir a pasar el día. Su playa de fina arena blanca y paisaje rocoso se llena los fines de semana de expatriados y locales que disfrutan de su ambiente muy cool y luego, un autobus y de vuelta a la jungla de cemento.

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Finalmente el último día que estuve en Hong Kong lo aproveché para recorrer algunos de los templos que se ubican en la zona denominada los “Nuevos Territorios”. Por ser la zona situada más adentro del continente es también la zona con más riqueza histórica de Hong Kong. Contiene los restos de arquitectura rural más importantes – templos, pabellones ancestrales, recintos amurallados y la única pagoda que existe en todo Hong Kong.

Si uno toma el metro que va a Nuevos territorios y se baja en la estación de Diamond Hill, a pocos metros de la estación están los bellos jardines de Nan Lian Garden, son una réplica del estilo Tang. Diseñados siguiendo las premisas de los jardines clásicos chinos, no sólo como lugar para pasar el tiempo libre, si no también para apreciar la integración entre el arte y la sabiduría. Construídos para seguir una única ruta circular, en la que durante el paseo vas escuchando la relajante música, el sonido del agua, caminando entre los viejos árboles, las colinas, las cascadas, los estanques con peces de colores, los pabellones… todo ello en perfecta armonía, siguiendo las reglas del feng shui.A la salida de los jardines y a pocos metros, se encuentra Chi Lin Nunnery, complejo monástico de jardines, estanques de lotos y estructuras de madera, de la dinastía Tang. Primero se accede a un precioso jardín con estanques de nenúfares, lotos, al fondo preside el conjunto un hermoso claustro de madera con columnas, en los que no se ha utilizado ni un solo clavo en su construcción. Atravesando el claustro se llega a las dependencias del monasterio, con imágenes de Buda y donde está prohibido el uso de cámaras fotográficas.

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Otro lugar muy bonito para visitar es el Monasterio de los 10.ooo Budas. Se alza en lo alto de la colina de Po Fook, fue construído en la década de 1950, tardándose ocho años en finalizar el monasterio, por el abad y profesor de filosofía, Yuet Kai, el cual dedicó toda su vida al estudio del budismo. Tras la II Guerra Mundial, se trasladó a Hong Kong donde inició la construcción del monasterio. Para llegar al Templo Principal hay que subir por un sendero, con cuatrocientos escalones, el camino que a veces se hace duro, está jalonado a ambos lados, por grandes estatuas de Budas doradas, todas ellas diferentes entre sí.El templo principal está presidido por tres grandes estatuas de Buda, delante del altar una urna contiene los restos momificados del fundador del monasterio Yuet Kai, que murió en 1965 a la edad de ochenta y siete años. En las paredes del templo destacan las pequeñas estatuillas de Buda que las adornan, se calcula que en todo el complejo hay unas 12.800 estatuas. La terraza situada delante del templo principal es de gran belleza, dieciocho estatuas de los discípulos o lohans de Buda, guardan el templo. Llama también la atención, las imágenes espectaculares de dos estatuas de Bodhisattvas, una montando un elefante blanco y la otra un león, de color azul. Otras dos Bodhisattvas situadas en el centro, completan el excepcional conjunto, Wei To, protector de los Monasterios y Yam Kwun, diosa de la Piedad. Y todo ello presidido por la pagoda roja de nueve niveles, si visitas su interior, además de subir los escalones puedes ir contemplando las vistas que te ofrecen los diferentes niveles de la pagoda.

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Hong Kong fue uno de esos destinos que me sorprendió. Tenía mucha expectativa puesta en él y la verdad es que la superó. La diversidad cultural, la tecnología, los oasis de vida natural, la vida cosmopolita y el calor de los días que pasé allí fueron componentes para hacer de este un destino inolvidable, al cual, algún día volveré para seguir disfrutando.

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One Response to El otro Hong Kong (Segunda parte)

  1. Silvia Boaglio 07/04/2013 at 13:37 #

    Hola !…..Hong Kong mi ciudad en el mundo, a mi me encanto,la gente maravillosa,las islas son un sueño……tus fotos estan hermosas y tu comentario tamb bsssssssss…….

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