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[De viaje por EUROPA] // Eiffel, la gran torre

P1160283P1160279Era mi primer mañana en París y ya los ojos no me alcanzaban para mirar tanto. Había comenzado el día visitando el Hotel de Ville, los patios del Louvre y el jardín de Tullerías. En la “Place de la Concorde” me quedé atónito: ella, la majestuosa torre, apareció por primera vez en el horizonte de París. Me senté en un banco para disfrutrar, luego de la larga caminata, esa bella imagen: la Torre Eiffel y París a su alrededor.

Caminé por todo el Quai de Orsay, el Quai de Branly hasta llegar al “Champs de Mars” (Campo de Marte), el enorme parque que se extiende debajo de la gran mole de hierro. Creo que saqué decenas de fotos en esta caminata porque la imagen de la Torre y su entorno es una de las más bellas que tuve en este viaje. De hecho, hasta me paré debajo de toda su inmensidad, de todo ese enorme entramado de hierro y saqué fotos desde ahí. Estaba maravillado con esa obra de ingeniería fabulosa. Sé que es un tema controversial, su estética es distinta a la del resto de París y muchos la odian. Pero la verdad que desde mi mirada de viajero, me encantaba poder contemplarla.

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Aproveché para subir, a pesar de que estaba terriblemente cansado. Se puede subir a la torre por ascensor o por las escaleras y la verdad que ya que estaba allí quería recorrerla centímetro por centímetro y subí por escaleras. No sé si fue la mejor opción: me cobraron 4 Euros por subir por unas escaleras demoledoras (subir por ascensor salía unos 10 euros). Pero estaba tan fascinado con todo lo que tenía a mi alrededor que hasta del cansancio me olvidé.

La torre Eiffel tiene tres pisos con miradores, pero en invierno están abierto solo dos: el más alto de todo permanece cerrado por la nieve. Cada paso que avanzaba por la torre veía como París iba quedando debajo de mí. Eran las cinco y media de la tarde y estaba comenzando a anochecer (en el invierno parisino, a las seis de la tarde ya es de noche). A medida que subía además del cansancio sumaba frío. Me temblaban los cachetes desde el primer mirador pero estaba en la Torre Eiffel! Eso no se podía igualar con nada. Subí en principio al primer mirador y la vista de la ciudad con el sol yéndose en el horizonte era mágica. Aproveché para sacar muchas fotos de este inolvidable atardecer. El cielo celeste se había puesto anaranjado y esa luz, tenue, bañaba los antiquísimos edificios parisinos.

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Seguí mi ascenso por la torre. La verdad es que estaba extenuado. Las piernas ya casi ni me respondían y el frío se sentía cada vez más. Cuando llegué al segundo piso, todo ese esfuerzo valió la pena. La imagen de Paris iluminándose a medida que caía la noche era mágica. Saqué decenas de fotos, miraba por los cuatro balcones sin parar. El Louvre, las tullerías, el “Hotel de Ville”, todo se veía desde allí. Poco a poco las luces de la ciudad se fueron encendiendo: primero el alumbrado de las calles, luego los edificios y luego, poco a poco, las casas. Me tomé un cafecito en el bar del segundo piso de la torre. Disfruté de cada instante en el mirador.

No tenía idea acerca de cómo volver al  Hostel. Empecé a seguir a la gente que iba, casi como en peregrinación, hacia el metro. Este era un día de suerte: justo entre todas las líneas de metro que cruzan París de un lado a otro, por aquí pasaba una de las 4 líneas que paraban a 3 cuadras del Hostel. Parecía una bendición.

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2 Responses to [De viaje por EUROPA] // Eiffel, la gran torre

  1. Nelson Mochilero 01/01/2014 at 16:51 #

    Excelente post y buen viaje!
    Una mirada bastante realista y cercana de lo que es pasear por París.

    • polviajero 01/02/2014 at 16:37 #

      Gracias Nelson! venite desde los frios europeos a esta parte del planeta donde la diferencia entre invierno y verano resulta inadvertida!!! un fuerte abraazo!

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