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De viaje por Paraguay

Desde hace muchos años viajo por Latinoamérica, creo que desde hace 17 y por diferentes motivos, nunca había estado en Paraguay. Casi siempre en los viajes por la región uno arranca para la cordillera o por la costa del atlántico, por Brasil… y Paraguay queda ahí en medio, lejos de la ruta viajera. Si bien cada vez son más los viajeros que llegan a tierras paraguayas, todavía sigue siendo un gran desconocido en la región y esto, sin dudas, es un acto más de injusticia (de los muchos que Paraguay acumula en su historia).

Viajé a Paraguay con la excusa común a mis últimos viajes, visitar algunas escuelas para completar el trabajo de mi tesis doctoral pero me hice tiempo para recorrer algunos lugares bien bonitos que Paraguay tiene para mostrar. Fue un viaje de alrededor de una semana donde puede recorrer algo de Asunción, la capital del país, Encarnación y sus ruinas jesuíticas, algo de Ciudad del Este, con sus interminables mercados y Pedro Juan Caballero con las bellezas naturales del Parque Nacional Cerro Corá. Fue una semana de mucho andar, de disfrutar del encuentro con la gente, de disfrutar de una gastronomía deliciosa… en fin, una auténtica semana de viaje.

En la muy noble y leal ciudad de Asunción

Asunción es la capital del Paraguay, fundada en 1537 con el nombre de “Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora Santa María de la Asunción”. Hoy, es una ciudad cosmopolita, desarrollada, con el caos de vehículos de todas las capitales latinoamericanas y una maraña de cables que recorren sus calles de punta a punta. Repleta de plazas, parques, puestos de comida de venta callejera y una hermosa costanera, tiene mucho para mostrar.

Llegué a Asunción luego de un vuelo de tres horas desde Buenos Aires hacia el modesto Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, en la ciudad de Luque, a unos 5 kilómetros de la capital. Justo en las afueras del aeropuerto pasa el autobús 30 con destino al centro de Asunción por lo cual es muy fácil salir del aeropuerto, y a bajo costo. El viaje dura una media hora como máximo, y el autobús va bordeando el río hasta llegar a al centro de la ciudad.

Asunción tiene un modesto centro histórico, con algunas construcciones muy bonitas y muchas plazas. Las casonas antiguas predominan en el centro de la ciudad, con palmeras que aportan algo de sombra en una zona donde el sol arrasador predomina la mayor parte el año. Uno de los rincones más lindos de la ciudad es el Barrio Loma San Jerónimo, uno de los más antiguos de la ciudad. Las antiguas casas de la alta sociedad se han convertido en espacios culturales, bares coloridos y calles tranquilas para caminar y disfrutar de la ciudad. No muy lejos de allí se ubican las cuatro plazas que conforman el epicentro de toda caminata por Asunción, dado que de una manera u otra, siempre se termina paseando por la sombra de sus arboledas. La más reconocida de ellas es la Plaza de la Democracia, donde se yergue el panteón de los héroes del país. Si uno sigue la caminata en dirección al río, llega a la vieja Plaza de Armas. Allí se ubica el antiguo Cabildo, donde hoy se emplaza el Centro Cultural de la República, con una destacada muestra de historia y arte nacional, aunque rodeado por completo de un asentamiento informal que lo hace una zona bastante compleja como para andar de paseo.

Caminando por la Avenida de la República se llega luego de unas cuadras al Palacio de López, sede del Poder Ejecutivo Nacional. No está abierto al público, pero solo con su vista exterior se lo reconoce como uno de los emblemas arquitectónicos de la ciudad. El Palacio de los López fue construido por orden de Don Francisco Solano y encargado al arquitecto inglés Taylor en 1857 pero nunca llegó a habitarlo. Fue ocupado por anos durante la ocupación de Brasil y destruido en la Guerra de la Triple Alianza y restaurado en varias oportunidades para recuperarlo con su esplendor original.

Detrás del palacio presidencial, la ciudad baja hacia el río y las calles empinadas nos conducen al puerto. Allí se ha construido en los últimos años, la nueva Avenida Costanera, recuperando la zona para paseos, esparcimiento, caminatas, ejercicio y demás. La zona verde aquí es amplia, con senderos para ciclistas pero por sobre todo, lo más lindo aquí son los atardeceres. El río Paraguay lleva sus aguas serenas hacia la Bahía de Asunción y del otro lado se ve la silueta de la cercana Formosa, Argentina. El puerto está ubicado a pocos metros de donde termina la Avenida Costanera y las barcazas y botes que recorren incansablemente el río conforman una postal bellísima cuando el suelo se pone anaranjado en el atardecer.

Visitando el santuario de Caacupé

Desde que llegué a Paraguay me asombró el rol importante que juega la religión católica en la sociedad y particularmente el lugar central que le dan a la Virgen, en su advocación de Caacupé. Aproveché una tarde libre en Asunción para viajar hasta el santuario, en la ciudad homónima, a unos 50 kilómetros de distancia, en el Departamento de Cordillera. A pesar de tener que recorrer una corta distancia, el viaje fue larguísimo en tiempo dado el caos de tránsito que invade cada día a la ciudad de Asunción y su periferia urbana. Resultaba imposible avanzar y llegar a Caacupé me llevó unas tres horas.

Caacupé es una ciudad relativamente chica, rodeada de cerros y mucho verde. Una vez que uno sale de la caótica periferia urbana de la capital, la ruta empieza a recorrer de manera zigzagueante una zona de cerros bajos y lagos. El motivo principal por el que miles de viajeros llegan a Caacupé cada año es para conocer el santuario de la Virgen y eso mismo hice yo. Cuenta la leyenda que por aquí vivía el indio José y la Virgen se le apareció en un enorme tronco y por ello en la zona se construyó el santuario de la imagen de la que hoy es la patrona católica del Paraguay.

El Santuario es una imponente construcción rodeada de una enorme plaza. Por dentro, es bastante sencillo y se destaca el altar principal donde se ubica la imagen de la Virgen de Caacupé. Se trata de una imagen de madera tallada, que muestra a la Virgen con sus manos en el pecho y una cabellera rubia que cae sobre sus hombros, con un manto azulado y una enorme corona.

A las ruinas jesuíticas

Volví a Asunción para seguir mi viaje con destino a la frontera este del país, a la ciudad de Encarnación. Fueron unos 300 kilómetros de viaje hasta llegar a la ciudad que se encuentra sobre el Río Paraná, frente a la ciudad hermana de Misiones, Argentina. Encarnación es una de las ciudades más importantes de Paraguay, con una ubicación estratégica para el comercio regional por lo cual, su población no para de crecer. Dicen que Encarnación es la ciudad más cosmopolita del Paraguay dado que le ha dado hogar a comunidades de alemanes, italianos, ucranianos, polacos, rusos, libaneses y japoneses a lo largo de su historia. También es un lugar con mucha historia dado que por esta zona se han instalado los jesuitas en el siglo XVI con sus misiones para la evangelización del territorio americano.

Si bien existen existen un total de 7 reducciones jesuíticas en el Paraguay las más importantes son las cercanas a la ciudad de Encarnación, las Reducciones Jesuiticas de la Santisima Trinidad Del Paraná (o más comúnmente llamadas Ruinas de Trinidad), las cuales fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.  Unos 30 kilómetros separan las reducciones de la ciudad pero son muy fáciles de recorrer con los autobuses locales que salen cada hora de la terminal de autobuses de asunción y te dejan en la ruta, justo en la entrada a las reducciones.

La reducción en su momento de auge conformó una auténtica ciudadela, con una plaza central, una iglesia, talleres, escuelas y casas para los sacerdotes y para los indígenas. Hoy en día se destacan particularmente las ruinas de la Iglesia principal, uno de los templos más grandes construidos por los jesuitas en el continente, con enormes frisos decorados con ángeles para marcar su estilo barroco, incluso en puertas y columnas. Otras de las ruinas que se pueden recorrer hoy en día corresponden a una torre de vigilancia, la capilla que se conserva en el lateral del predio y el conjunto de arcos que se observa al oriente de la iglesia y que da cuenta de las casas de los indígenas, formadas por múltiples habitaciones seguidas una tras otra.

Vale la pena acercarse a este rincón del Paraguay. La caminata desde la ruta a las reducciones supone una inmersión en el verde de la naturaleza y la tierra colorada. Apenas algunas casas bordean el camino hasta llegar al ingreso a las ruinas. Allí, el predio es inmenso y predomina el silencio y las vistas de los cerros que rodean la zona son magníficas desde los jardines que rodean a la Iglesia mayor.

A la triple frontera

Desde Encarnación seguí rumbo norte, bordeando el Paraná, hacia la zona conocida como la Triple Frontera donde convergen los territorios de Paraguay, Brasil y Argentina. Estuve un par de días en Ciudad del Este, una ciudad que había conocido hace algunos años pero solo por algunos metros al cruzar el puente internacional. Esta vez pude conocer otra cara de la ciudad, dado que me hospedé muy cerca del Lago de la República, lejos de la zona comercial, en un barrio residencial muy tranquilo.

Realmente me sorprendió esta otra cara de ciudad del Este, calma, serena y repleta de verde, con calles anchas y un lago enorme (en el que incluso puede verse algún que otro yacaré). Pero claro, Ciudad del Este no es este barrio calmo, en realidad la esencia de la ciudad se palpita en el centro, alrededor de la ruta 7 que separa los Barrios Centro y San Blas, la zona de los shoppings enormes y los miles de puestos callejeros. Allí reina el caos, la venta informal de lo que sea y las multitudes que invaden cada día la ciudad para comprar barato. Madrid Center, Jardín, Del Este, Monalisa, Jebai son gigantescas moles de cemento que albergan cientos de negocios donde se puede encontrar de todo, pero sobre todo imitaciones, a bajo costo y de calidad dudosa.

Si bien todo este mundo de consumo estaba muy lejos de mi viaje, me di una vuelta por la zona para conocer esta faceta de la ciudad pero la verdad que tan pronto como pude, me volví al barrio del lago donde los atardeceres se disfrutan al ritmo de los grillos y no con bocinas.

 

En la frontera norte del Paraguay…

El último destino de mi viaje por Paraguay fue la ciudad de Pedro Juan Caballero, en la frontera norte con Brasil. Debo reconocer que las noticias sobre la vida en esta ciudad no son las mejores. Muertos, asesinatos, narcotráfico, pandillas… aquí pasa de todo y cuando uno abre las páginas de un diario local, chorrean sangre. Por suerte mi paso por la ciudad fue tranquilo, pude conocer algo del centro (también, como toda zona de frontera, repleto de puestos de venta formale e informales) y visitar una escuela (en realidad, por ese motivo había viajado hasta aquí).

Muy cerca de la ciudad se encuentra el Parque Nacional Cerro Corá, una reserva natural, así como un sitio cultural e histórico, ya que el lugar fue escenario de la última batalla de la Guerra de la Triple Alianza, el 1 de marzo de 1870. El lugar cuenta con monumentos recordatorios y zona de recreación a orillas del Río Aquidabán, donde falleció el Mariscal Francisco Solano López. La Guerra de la Triple Alianza fue una auténtica tragedia para la historia del Paraguay. Argentina, Uruguay y el imperio del Brasil se aliaron para enfrentar a Paraguay y las batallas duranon desde 1864 a 1870 dando como resultado la muerte de una gran proporción de la población del Paraguay (según las fuentes perdió entre el 50 % y el 85 % de su población y quizá más del 90 % de su población masculina adulta) y  una extensa cantidad de territorio (más de 300 mil k2).

Hoy en día, las tierras donde se libraron las batallas de aquella trágica guerra conforman una reserva natural, formada por las tierras que rodean los cerros bajos de la Cordillera del Abambay.

Volví a Asunción luego de recorrer algo del Parque Cerro Corá y contento sobretodo con toda la gente que me crucé en el camino. Debo reconocer que fueron pocos viajeros pero sobre todo gente, local, muy solidarios y con ganas de ayudar al que anda medio perdido. La hospitalidad paraguaya y su gastronomía son dos grandes motivos para visitar este hermoso país que tiene tanto para mostrar.

Info para los que quieran recorrer Paraguay:

Transporte: la mejor manera para viajar por Paraguay si uno no dispone de auto propio es usar los autobuses públicos. En cada ciudad hay  terminales de autobuses que reúnen a la totalidad de compañías. De acuerdo al destino, hay diferentes empresas que cubren las rutas (Sol del Paraguay, Expreso y Nuestra Señora de Asunción son algunas de las más usadas pero hay muchas otras de acuerdo al destino).

Alojamiento: los hostels en Paraguay son bien básicos pero muy hospitalarios. En Asunción me hospedé en El Viajero que tiene un parque enorme y pileta, en Ciudad del Este, usé el Teko Hostel, simple pero con jardín y buena ubicación y en Encarnación me alojé en Colonial Hostel, muy cerquita del río y de la Playa.

Comida: Paraguay tiene su propia gastronomía y es muy rica y barata. En las ciudades hay baja presencia de las cadenas internacionales pero restaurantes con comida local exquisita. Imposible visitar Paraguay y no probar su típica sopa paraguaya (que no es sopa tal como la solemos conocer), chipá o croquetas. Y obvio, para el calor, nada mejor que un buen tereré.

Dinero: La moneda de Paraguay es el guaraní y su cotización con respecto al dólar fluctúa. Actualmente (marzo de 2017) 1 dólar es equivalente a 5 mil guaraníes aproximadamente. En las ciudades hay cajeros por todos lados y en los negocios y restaurantes aceptan tarjeta. Pero como en Paraguay la venta informal es muy frecuente (por ejemplo, por la comida callejera) siempre es bueno tener cambio en guaraníes a mano.

Internet: en general, en todos los hostels hay acceso a Internet y si no, hay que recurrir a los shoppings o cafeterías. En las terminales de ómnibus suele haber wifi abierto.


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6 Responses to De viaje por Paraguay

  1. Marchu 03/19/2017 at 18:43 #

    Qué interesante todo lo que comentas de tu tour por Paraguay. Creo que me ocurrió lo que a vos, Paraguay me ha quedado en el tintero. Lo que mostraste me fue útil para hacer una escapada a esos lugares. Las ruinas jesuitas son muy bellas!!! Tus fotos son alucinantes. un abrazo Pol!!!

    • polviajero 03/19/2017 at 23:29 #

      Viste? siempre Paraguay (injustamente) nos queda fuera de los itinerarios pero bueno, vale la pena conocerlo. Quiero volver con más tiempo para conocer máss… sobre todo la gente que es muy muy hospitalaria!

  2. Noelia 03/19/2017 at 13:29 #

    Que gran crónica. Quizás nos cruzamos, estuve en Asunción para encontrarme con un amigo a finales de febrero/principios de marzo. También había relegado este destino en mis recorridos, y finalmente pude marcarlo en mi mapa. Seguramente vuelva, esta vez para ver Caaguazu, donde se instaló mi amigo.

    ¡Que tengas un muy buen domingo!

    • polviajero 03/19/2017 at 23:27 #

      Buenas!!! en realidad esta crónica viene muuuuuy retrasada, anduve por allá en septiembre pero bueno, ya tengo ganas de volver! buena semana Noe!!

  3. Glorinha Rom 03/19/2017 at 12:06 #

    Gracias por visitar mi país!!

    • polviajero 03/19/2017 at 23:26 #

      Tu país me gustó muchísimo!!! tengo muchas ganas de volver pronto con más tiempo!!! gracias por dejar tu comentario.

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