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[De viaje por EUROPA] // Un domingo en el Vaticano

[Del archivo viajero… porque primero empecé a viajar y luego a bloguear, los cuadernos de viaje se transforman ahora en nuevos post mientras este viajero espera volver a recorrer el mundo]

Bajé la enorme escalera de salida de los Museos Vaticano a las 11:30 de la mañana… fue una visita fugaz aunque podría haber quedado horas ahí adentro dando vueltas pero tenía ganas de estar en la Plaza San Pedro a la hora del Ángelus, es decir, cuando el Papa sale al balcón a compartir una oración con la multitud que se congrega en la plaza que está ubicada justo frente a la Basílica.
La Plaza San Pedro es casi tan impresionante como la Basílica y se trata de un enorme espacio a cielo abierto que se ubica al finalizar la Vía de la Conciliación. Fue diseñada por Lorenzo Bernini en el siglo XVII en base a dos semicírculos de columnas de estilo dórico y un obelisco de unos 25 metros de alto traído a Roma por Calígula desde Heliópolis, Egipto. Por encima de las columnas que rodean la plaza se ubican unas 140 imágenes de Santos de la Iglesia Católica de distintas épocas y de distintas latitudes. Resulta impresionante cuando uno se encuentra parada allí dado que la suntuosidad de las hileras de columnas no es más que un marco de la Basílica y es su preámbulo más perfecto.

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Cuando me tocó visitar la Plaza San Pedro, en pleno enero, todavía estaba armado el pesebre y centenares de personas se agolpaban allí para sacarse fotos. La mañana de sol, creo, impulsó a mucha gente a visitar el Vaticano ese día y todos, absolutamente todos, se reunían a esta hora para esperar que el Papa Benedicto XVI salga al balcón a rezar el Ángelus. Me ubiqué con esta multitud de gente que, algunos minutos antes de las 12, empezaron a vivar al Papa en todos los idiomas. Cerca de mí había algunos chicos de una escuela de Roma, unos franceses, un grupo grande de argentinos (muy bulliciosos, como era de esperar), gente de Rusia, de Polonia, de Alemania… cada grupo agitando su bandera y gritando el nombre del Papa.
A las doce en punto, las ventanas de una de las oficinas de la parte más alta del Palacio Apostólico se abrieron y el Papa Benedicto XVI se asomó. En ese momento la euforia de la gente fue impresionante. Todos, absolutamente todos, vivaban al Papa, en cualquier idioma, mostrando sus banderas, agitando pañuelos. Era un momento muy emocionante más allá de la fe de cada uno. Cuando el Papa pronunció las primeras palabras, todos hicieron silencio para escuchar. “Angelus domini nuntiavit Mariae” comenzó a decir el Papa, y así el clima de oración invadió la Plaza. El Angelus es una oración que en honor a la Virgen María y desde hace años se ha convertido en un ritual para los que tienen la suerte de visitar el Vaticano un domingo por la mañana.
Una vez concluido el Angelus, la multitud se comenzó a desconcentrar y yo emprendí mi caminata hacia la Basílica de San Pedro. Realmente estaba muy ansioso de entrar, por primera vez en mi vida, a este lugar del que tanto se ha dicho.

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El Papa Benedicto XVI en el Angelus

El Papa Benedicto XVI en el Angelus

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El Papa Benedicto XVI en el Angelus

El Papa Benedicto XVI en el Angelus

En la Basílica de San Pedro

Dicen que la Basílica de San Pedro es la Iglesia más grande del Mundo y la mayor obra de la arquitectura religiosa de Italia en toda su historia. Resulta impresionante cruzar el enorme portal e ingresar al recinto. Deslumbra. No existen palabras para describir tanta belleza. Se trata de un edificio magnífico que se ha construido sobre la Colina Vaticana (por eso su nombre) del otro lado del Tévere y se trata de un lugar muy especial para la religión católica: según dicta la tradición la Basílica de San Pedro se erigió justo en el lugar donde el Apostol San Pedro fue asesinado y enterrado.
Fue Constantino fue el Emperador que en el siglo IV encargó la primer versión de la Basílica de San Pedro, que era mucho más chica que la actual. Luego, en el siglo XV el Papa Nicolás V ordenó la ampliación al arquitecto Rossellino, y luego vino una nueva versión de la Basílica que se construyó de acuerdo a los deseos de Julio II, con la cúpula tan característica que finalmente la Basílica tiene.

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Altar de la Basílica de San Pedro

Altar de la Basílica de San Pedro

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La Basílica es un edificio enorme, que ocupa más de 15 mil metros cuadrados, y con capacidad para más de 60.000 personas. Es realmente una construcción enorme: el espacio está dividido en tres naves (la nave Central, la de la Epístola y la del Evangelio). La nave central es la más grande de todas, con mosaico y mármol de la Basílica primitiva, con arcos gigantescos que contienen representaciones de las virtudes teológicas: la justicia divina, la humildad, la fortaleza, la misericordia, entre otras y luego, pequeñas capillas con los casi 40 santos fundadores de la Iglesia Católica. La nave de la Epístola tiene una de las obras de arte que más se destaca entre todos los tesoros que se encuentran en la Basílica: La Piedad de Miguel Angel (que tuvieron que protegerla con un vidrio por los daños que algunos turistas le hicieron en el pasado). También en esta nave se encuentra la Capilla del Santísimo Sacramento, con un hermoso pórtico diseñado por Borromini. Del otro lado, cruzando la Nave central, se ubica la Nave del Evangelio (dado que de ese lado se encuentra el atril desde el que se lee el evangelio) en la que hay también varias capillas preciosamente decoradas tales como la de la Inmaculada Concepción y el Coro.
En el centro de la Basílica de San Pedro hay una enorme glorieta (que luego me enteré que le llaman Girola) sostenida por 4 gigantescas columnas en donde se ubica el altar principal. Debajo de ella, justo debajo, se ubica la tumba de San Pedro y encima de ella, la cúpula enorme de la Basílica. La cúpula está a 138 metros de alto y fue diseñada por Miguel Angel (aunque no la vio terminada dado que falleció mientras la cúpula se estaba construyendo).
Me quedé un rato largo dando vueltas una y otra vez por todo el templo porque estaba fascinado con todo lo que tenía a mí alrededor. Más allá de la cuestión de la fe, la Basílica de San Pedro es una obra de arte impactante. Cada detalle, cada centímetro y color están perfectamente combinados.

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La Piedad de Miguel Angel...

La Piedad de Miguel Angel…

IMPORTANTE: se sabe que en el Vaticano son estrictos con el tema de la ropa. Si uno no quiere tener dificultades para entrar debe respetar el código de vestimenta (no se permiten shorts ni musculosas para nadie). Si tienes puesto eso tienes dos opciones: alquilás algo para cubrirte o mirás todo desde afuera.

Roma desde la cúpula de San Pedro

Sin lugar a dudas, una de las vistas más deslumbrantes que se puede hacer en un paseo por el Vaticano es un ascenso a la cúpula de San Pedro. La subida es agotadora, es cierto (sobre todo si no se paga el ascensor) pero vale la pena cualquier esfuerzo: al llegar a la cima del lado interior se puede contemplar en detalle la gigantesca obra de Miguel Ángel y al salir al exterior, la vista de Roma es la mejor de todas.
El acceso a la cúpula se encuentra en el lado derecho de la Basílica. Allí hay una taquilla donde se debe pagar una entrada especial para acceder a la Cúpula. Hay dos opciones de ascenso: si uno quiere, puede subir a pie y son 550 escalones o bien se puede hacer un tramo en ascensor y otro tramo a pie (320 escalones). Por supuesto que, como subir por ascensor el primer tramo es más costoso que hacer todo el ascenso a pie, junté coraje y empecé a subir.

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La cúpula de la Basílica de San Pedro

La cúpula de la Basílica de San Pedro

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Al llegar al balcón donde comienza propiamente la cúpula, la imagen panorámica del interior de la Basílica de San Pedro es única. Desde allí comienza otra escalera caracol que va dando vueltas alrededor de la cúpula hasta llegar a un mirador. Realmente la vista desde el mirador de la Basílica hacia Roma y sus alrededores es la mejor de todo el viaje: al salir al balcón exterior, la ciudad de Roma se pierde en el horizonte y las siete columnas se elevan delante del visitante. Es algo bellísimo (sé que este relato está lleno de adjetivos calificativos positivos pero no puedo evitarlo: es realmente lo que sentí).
Descendí del mirador y paré a disfrutar de todo lo que estaba viendo en la terraza intermedia. Allí hay una cafetería, el solcito apenas entibiaba la tarde por lo cual, un café calentito fue lo ideal para coronar ese momento supremo.

Roma desde el mirador de la Basílica de San Pedro

Roma desde el mirador de la Basílica de San Pedro

Roma desde el mirador de la Basílica de San Pedro

Roma desde el mirador de la Basílica de San Pedro

Roma desde el mirador de la Basílica de San Pedro

Roma desde el mirador de la Basílica de San Pedro

La Plaza San Pedro...

La Plaza San Pedro…

Las tumbas del Vaticano

Del mismo modo que subir a las alturas deslumbra, bajar a las profundidades del Vaticano también es una experiencia única. Debajo de la mismísima Basílica de San Pedro se puede visitar la necrópolis del Vaticano, el lugar donde se encuentras enterrados todos los Papas de la Iglesia Católica (todos? Bueno, no se si todos, pero muchos de ellos seguro).
En el tiempo en el que el Imperio y la Iglesia Católica estaban enfrentados, el Emperador Nerón mandó a incendiar a la ciudad y a asesinar a los seguidores de la fe cristiana y entre ellos, al Apóstol Pedro. Todos los muertos fueron enterrados en la Colina Vaticana, una de las siete colinas que rodeaba la ciudad. Posteriormente, cuando el Emperador Constantino plantea la alianza entre la política y la fe, y toma para sí la causa del catolicismo, mandó a construir la primer versión de la Basílica sobre donde se suponía se encontraba la tumba de San Pedro, allá por el año 320 d.c. Las catacumbas quedaron debajo de la Basílica que fue tomando cada vez mayor envergadura a medida que la religión católica afianzaba su poder y fue recién en excavaciones en 1949 cuando se encontró la supuesta tumba de San Pedro.
Hoy en día, el descenso a la historia de la Iglesia debajo de la Basílica de San Pedro tiene dos niveles. En el primer nivel se ubican las Grutas Vaticanas, en las que encontramos las tumbas y capillas de reyes, reinas y Papas desde el siglo X en adelante. Y en el segundo nivel, la necrópolis, donde se encontraron 22 tumbas de la época de Nerón. El lugar más importante de la necrópolis es el denominado “campo P”, que está ubicado justo debajo del Altar principal de la basílica y se supone que es el lugar donde se encuentra la tumba de San Pedro (allí se encontraron restos humanos envueltos en una tela con la inscripción “Petro Eni” – que en griego significa: “Pedro se encuentra aquí” y datan del año 160 d.c.

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Un detalle importante: solo pueden acceder a la necrópolis 250 personas por día por lo cual hay que reservar la entrada con anticipación. La visita se hace en grupos y dura una hora aproximadamente. Cuando se hace la reserva de la visita se debe indicar el idioma preferido para que se puedan armar grupos por idioma. El costo de la visita a la necrópolis es de 13 euros y obviamente, no se puede sacar fotos!

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Si quieren seguir leyendo sobre este viaje por Europa pueden visitar las siguientes entradas:

– Para recorrer algo de Alemania… ALEMANIA

– Para conocer Holanda… HOLANDA

-Para seguir viajando por Bélgica…  BELGICA

– Para seguir viajando por Francia… FRANCIA

– Para seguir viajando por España..ESPAÑA

– Para seguir viajando por ITALIA… ITALIA

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