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[De viaje por INDIA] De viaje a Jaipur

(5 de enero de 2012)

El viaje a Jaipur fue en tren de primera clase. Un lujo. A las once de la noche puntualmente abrieron los vagones para que los pasajeros podamos abordar el tren que saldría media hora después. Los pasajeros que tienen los boletos de categorías más bajas, se agolpan en las puertas ni bien estaciona el tren porque no tienen asientos numerados por lo que para asegurarse un lugar, corren hacia el tren y se arma un gran caos en la estación. En primera las cosas son bastante diferentes. El personal del tren pega una lista con los pasajeros que viajarán ese día y el camarote y el asiento que tienen asignados. Reparten sábanas y almohadas y acondicionan el tren para recibir a los pasajeros.

Viajar un primera tiene, con respecto a la segunda clase, algunos beneficios. El primero y fundamental es el mayor espacio dado que los asientos – cama son más amplios y cómodos. En segundo lugar, hay camarotes por lo que se puede cerrar la puerta del lado de adentro y dormir tranquilo sin temor a que nadie se lleve algo del propio equipaje (en segunda clase, hay mucha comodidad pero los asientos – camas están separados del pasillo solo con cortinas por lo que la seguridad no es la misma).

Esta vez, me tocó compartir el camarote con un ingeniero indio, que vivía en Norteamérica y venía a dar unas conferencias en India sobre el cuidado del medio ambiente y el uso de recursos no renovables. Lo más gracioso fue que nuestro otro compañero para el viaje, que llegaría unos pocos minutos después, era un ingeniero británico que trabajaba en la explotación de minas de oro y otros metales en Asia y África…

El viaje fue tranquilo. Unas siete horas. Aproveché para escribir un poco del diario de viaje que siempre está atrasado (de hecho, ahora son las 12 del mediodía del viernes 7 de enero, estoy en la estación de tren de Jaipur, esperando mi tren a Jodhpur que está una horita demorado y aprovecho para escribir también).

A las seis de la mañana llegamos a Jaipur. No sabía si esperar a que amanezca para salir de la estación de tren o directamente irme a esa hora al guesthouse que había reservado. Luego de dar algunas vueltas, decido irme al guesthouse que reservé. No era lejos de la estación pero con los laberintos que conforman las calles en esta ciudad y siendo de noche, nunca lo encontraría por mi mismo por lo que medios así que lo mejor es ir en un rickshaw (que me sale unas 40 rupias… menos de 1 dólar!). Como era tan temprano y mi habitación aún estaba ocupada, el hijo del dueño del guesthouse me facilitó un cuarto donde descansar unas pocas horas para después cambiarme a mi cuarto cuando este se desocupe.

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