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De Marrakech al desierto…. (de viaje por Marruecos)

Esta semana de viaje por Marruecos transcurrió en la zona central del país. Luego de unos días en la cosmopolita Marrakech, crucé las montañas del Atlas, para llegar a Ouarzazate y desde ahí emprendí un largo viaje a Erg Chebbi. Este viaje implicó recorrer de punta a punta uno de los paisajes más bonitos de Marruecos, el Valle del Draa (también conocido como el Valle de las Rosas) y desde allí al mismísimo desierto del Sahara.

Desde Meknés viajé al sur en tren. Fue un viaje de poco más de 5 horas hasta llegar a Marrakech. En el camino cruzamos importantes ciudades, campos de cultivo de oliva y poco a poco el paisaje se fue haciendo más árido. El tren paró en todos y cada uno de los pueblitos que cruzamos y el recambio de pasajeros en mi camarote fue constante. Yo me había sentado contra la ventanilla, para usar además la mesita por lo cual aproveché el viaje para leer, escribir y disfrutar de las vistas del camino.

Al llegar a Marrakech, lo primero que me sorprendió fue la moderna estación de tren. La Gare de Marrakech tiene frente vidriado imponente y con todos los servicios necesarios para el turista (incluso un McPaty con wifi abierta). Desde la estación tomé un “petit taxi” (compartido) hasta las inmediaciones de la plaza principal de Marrakech, Djana el-Fanna. Desde donde me dejó el taxi, hasta la plaza, digamos que fui transportado por una marea de gente humana que parecía ir en mi misma dirección.

Cruzar la plaza de Marrakech por primera vez fue una experiencia que jamás olvidaré. En un sector están los encantadores de serpientes, en otros las mujeres que leen la suerte o hacen tatuajes con henna, en otro rincón hay un mono haciendo acrobacias y un poco más allá hay un grupo de jóvenes bere bere cantando. Hay puestos de venta de dulces marroquíes, té con menta, jugos de la fruta que uno desee y varias decenas de puestos de comida (con un menú bastante similar que incluye en todos los casos las variedades tradicionales de cous cous y tajhine. Tuve que cruzar de una punta a otra la plaza y luego caminar por la Rue Moussaine por varias cuadras para llegar hasta el hostel. La Rue Mussaine es una calle muy conocida de la ciudad porque alberga a uno de los zocos más visitados por los turistas. A ambos lados de la calle hay  puestos que venden lo que sea (y los vendedores, hacen lo que sea por atraer clientes a su local). Desde la Rue Mussaine al hostel hay que atravesar un enorme mercado de antigüedades y souvenires y luego adivinar el camino a seguir en medio de un auténtico de callejones de  la media. La primera vez que uno llega a estos lugares es imposible orientarse pero con el transcurrir de los días, todo se va haciendo más familiar.

Marrakech es impactante, intensa, no te deja pestañear. Pasa de todo, todo el tiempo, en todos lados. Es una estimulación constante a los sentidos. Colores, olores de especies, motos que van y vienen, algún que otro burro cargando unas garrafas, los negocios de pashminas, las antigüedades, las carnicerías al aire libre, la ciudad es una mezcla que combina todo eso y más.

Mi segundo día en Marrakech lo dediqué a visitar la Mezquita de Koutoubia, la principal de la ciudad, que preside la plaza y desde cuyo miranete se escucha el llamado a la oración al pueblo musulmán cinco veces al día. En Marruecos a las mezquitas no se puede ingresar por lo que recorrí su imponente exterior y seguí mi caminata hacia los muros del Palacio Real. Allí ingresé al barrio de Mellah, el histórico barrio judío de la ciudad, y aunque ya son pocos los judíos que viven aquí, se preserva su tradicional arquitectura. Muy cerquita de allí están las tumbas saadíes. El gran sultán Ahmed al Mansour ed-Dahbt construyó lujosas tumbas para sí mismo, para su madre, sus esposas y sus hijos en el siglo VII importando mármol de Italia y bañando en oro cada recinto. Es un lugar que vale la pena recorrer. Luego visité el Palacio El Badi, también construido por el sultán Ahmed para hacer grandes recepciones y fiestas. De dimensiones realmente notables, no cuesta imaginarse el lujo de la corte en este palacio a pesar de que hoy sus tradicionales piletas se han convertido en jardines y de sus torreones quedan apenas las ruinas. Luego de almorzar en un barcito de la bella plaza de Ferbianters, seguí mi recorrido por el suntuoso Palacio Bahía (bahía significa belleza, en árabe). Este palacio del siglo XVIII es hermoso e inmenso (aunque solo se puede recorrer una pequeña parte de sus 8 hectáreas y más de 150 habitaciones). El harem es una zona de las zonas más bonitas del palacio y los patios compiten en cuál más bello. Aproveché para visitar muy cerquita de allí también el Museo Dar Si Said, un museo de piezas talladas en madera y mobiliario antiguo marroquí realmente fantástico (no solo por la muestra sino por el edificio de un inmenso riad que ocupa el museo).

El tercer día en Marrakech lo dediqué al otro sector de la ciudad, al norte de la plaza, para recorrer los soccos de la calle Moussaine, su fuente tradicional y los mercados de cueros y curtiembres que hay por la zona. Visité la Madrasa (escuela religiosa) Ali Ben Youssef, una obra de arte en sí misma con sus tallados perfectos desde el piso hasta los techos y su laberinto de habitaciones. Luego, el Museo de Marrakech también me sorprendió. Ubicado en el Palacio Mnebbi, su bella muestra de arte queda opacada por la belleza del patio interior del palacio y sus  lámparas. Desde allí crucé la medina por algunos mercados más alejados del centro hasta salir de ella para visitar los Jardines Majorelle, unos bellísimos jardines con más de 2000 plantas de todo el mundo que rodean una mansión azul y fueron diseñados por Ives Saint Laurent. Realmente un lugar bello y para descansar luego del agobio a los sentidos de los mercados y las calles tan caóticas. Así terminaba mi estadía en Marrakech, con una nueva visita a la Plaza Djemaa El Fna, porque siempre hay algo para ver en ese lugar tan intenso.

Los días que siguieron fueron para viajar al desierto. Viajé con unas colegas cordobesas, una chica de china diseñadora de interiores, dos hermanos irlandeses, una familia de Indonesia, una pareja de Alemania, dos chicas de Brasil y una muy desagradable pareja rumana. Partimos temprano desde Marrakech con destino a la cordillera del Atlas, con las montañas más altas del norte de África. El camino es fabuloso durante el ascenso ya que la ruta –perfectamente pavimentada- va zigzagueando por la ladera de las montañas hasta llegar a las cumbres nevadas. Desde allí, con una vista panorámica impresionante de la cima del Atlas, comienza el descenso. El paisaje cambia rotundamente del otro lado de la cordillera. Desaparecen los campos sembrados y los pinos y el suelo se vuelve más árido, rocoso y con muchísima menos vegetación. Cada tanto aparecen pequeños caseríos con su infaltable mezquita pero a medida que avanzamos los caseríos empezaron a estar rodeados por murallas y se convierten en fortalezas. Así aparecen las primeras kasbas en cada pueblo del desierto.

Llegar a Ait Ben Hadu para mí fue cumplir un sueño. Hacía muchos años que había visto esta fortaleza en fotos y ansiaba la hora de poder conocerla. La fortaleza se encuentra al pie de un cerro, justo del otro lado de un río rodeada de palmeras altísimas. El paisaje árido que la rodea por decenas de kilómetros contrasta con el verde del follaje de las palmeras que la convierte en un verdadero oasis. La fortaleza fue construida por los hombres del desierto para hospedar a las caravanas que venían de largos días de viaje. Sus muros de adobe persisten el paso del tiempo hidalgamente aunque hay sectores completamente destruidos. Murallas, esbeltas torres, graneros… todo sigue en pie con el paso de los siglos. Aquí se firmaron decenas de películas porque es un escenario surrealista único (como fanático del Juego de Tronos, no puedo dejar de reconocer cada rincón de la Bahía de los Esclavos donde las hijas de la Arpía hacían sus fechorías). Se supone que Ait Ben Hadu fue construido originariamente en el siglo XI aunque su aspecto actual fue resultado de múltiples restauraciones. Caminar por sus callecitas, disfrutar de sus silencios, respirar el aire puro en la cumbre e imaginar cientos de historias, fueron experiencias memorables.

Desde Ait Ben Hadu viajamos hacia la ciudad de Ouarzazate, meca del cine marroquí dado que en esta ciudad en medio del desierto están instalados los estudios de varias compañías que han rodado desde El Príncipe de Persia, pasando por Star Wars, 007, Indiana Jones o Gladiador hasta centenares de películas locales. Aproveché para recorrer la Kasba Taourirt. Justo en el centro de la ciudad, es una estructura realmente imponente, con varias torres, torreones, centenares de ventanas y un laberinto interior que alterna pasillos, patios, galerías y salones.

Seguimos viaje hasta el anochecer cruzando el llamado Valle Rosado, con decenas de pueblos rosas al costado de la ruta, enormes kasbas abandonadas ya y una gran cadena de cerros que con los  colores del atardecer se veía bellísima. El frío y el viento que hizo esta noche fue memorable pero por suerte, el Hotel Kasbah del Vallee nos dio refugio y comida bien caliente.

Al día siguiente seguimos camino hacia el Cañón del Gorge, un bellísimo lugar ubicado justo en el final del Valle Rosado y anduvimos por una aldea bereber, para conocer un poco de sus tradiciones y sobre todo, sus espectaculares alfombras. Realmente son bellísimas y las más grandes llevan entre 6 y 8 meses a las mujeres tejerlas. Los bereber son los hombres que desde antaño pueblan el desierto marroquí y se los suele llamar los hombres azules porque (además de ser el color que eligen para sus típicos turbantes y túnicas, suelen andar por el desierto después del atardecer, cuando la temperatura baja y la luz de la luna tiñe las dunas de tonos azulados.

Luego de una larga tarde de viaje llegamos a Rissani, una de las últimas ciudades antes de entrar en el desierto. Allí compramos provisiones, sobre todo agua –porque nos avisaron que en el campamento en el desierto no habría- y golosinas y chocolates para pasar la fría noche entre las dunas. Desde Rissani viajamos otros 25 kilómetros hasta Merzouga. Allí comenzaría nuestra aventura en camellos.

Llegamos bien entrada la tarde por lo cual el atardecer nos agarró andando en camello por las dunas de Erg Chebbi. Debo reconocer que la experiencia de andar en camello no es de lo que más me agrada en el mundo. En primer lugar, por el pobre camello que para estar manito y llevarnos tiene que ser entrenado y todos sabemos que esos entrenamientos se hacen a los golpes. Y en segundo lugar por mí porque el camello es un bicho muy alto, se balancea al caminar y siempre tengo la sensación de que me voy a caer. Cuando sube las dunas, no hay mayor problema… el problema es cuando baja: su lomo se pone en posición empinada y con el balanceo de su caminata hay que hacer mucha fuerza con los brazos para no terminar en las dunas.

El grupo fue dividido en tres y los camellos iban andando a un paso calmo pero firme y constante por los senderos que cada uno de los bereberes que nos acompañaba iba marcando. Los bereberes iban a pie, llevando las riendas del primer camello de cada grupo. Las imágenes que nos regaló el Sahara en nuestro camino fueron memorables. Primero las dunas brillaban con el sol en lo alto, luego con el atardecer tomaron un tono más rojizo y el anochecer las tiñó de una amplia gama de tonos azulados. En todos los casos, un paisaje hermoso. Durante el rato de nuestro camino, el caserío de Merzouga se veía a lo lejos. Luego quedamos completamente rodados por un auténtico mar de arena. Las dunas parecían no tener fin y a medida que nos adentrábamos en el desierto, parecían más grandes. La noche cayó sobre el desierto antes de que lleguemos al campamento. La experiencia de andar en esos nobles animales por el desierto de noche es verdaderamente única. La caravana de camellos era guiada por un joven bereber que, con una orientación difícil de explicar nos marcaba el camino en medio de ese mar de arena azulada. Un fuego encendido a lo lejos fue la señal de que estábamos llegando al campamento luego de casi dos horas de andar.

El fuego reunió nuevamente al grupo completo a medida de que íbamos llegando. Nos asignaron enormes carpas  cada uno, cubiertas por alfombras desde el piso hasta el techo. Más tarde, en otra carpa más grande, cenamos todos juntos cous cous de pollo, verduras y arroz y de postre las invaluables mandarinas marroquíes. El fuego y el sonido de los tambores nos reunieron nuevamente para escuchar algunas canciones del pueblo bereber.

La noche fue dura. Además de nuestro cansancio acumulado y el dolor de nuestro cuerpo tras nuestra experiencia como jinetes del desierto, el frío fue implacable. Dormí vestido y tapado con cuatro mantas pero incluso así, me desperté a cada hora sintiendo que alguna parte de mi cuerpo se estaba congelando.

A la mañana siguiente, a las seis de la mañana, sonó el despertador para todos y cuando todavía era de noche volvimos a montar los camellos. Intente caminar un rato pero fue imposible trepar esas dunas. Los camellos y los hombres del desierto sabían hacerlo, yo no. Desde la cima de una duna vimos un amanecer bellísimo cuando el sol empezó a aparecer entre el mar de arena. Anduvimos poco más de una hora para llegar a Merzouga. Allí desayunamos y emprendimos nuestro largo viaje de vuelta a Marrakech.

El viaje era largo ya que se anunciaba de entre ocho y diez horas pero las cosas se complicaron un poco más por la nieve. Increíblemente el mismo día que anduvimos por el Sahara tuvimos una nevada que nos complicó la vuelta a casa. Lo que sucedió fue que en el Alto Atlas había desde temprano una fuerte nevada y la ruta por las altas cumbres estaba cortada. A la altura de Ouarzazate tuvimos que tomar una ruta alternativa que nos desviada unos 500 kilómetros pero nos llevaba a Marrakech. Otra opción era pasar la noche en Ouarzazate pero nadie nos podía garantizar que al otro día ruta estaría abierta (y había varios que al otro día tenían vuelos, por lo cual acordamos optar por el largo desvío. El viaje se hizo interminable y llegamos a Marrakech bien entrada la madrugada.

Para terminar la semana, el paisaje volvió a cambiar por completo. Viajamos tres horas desde Marrakech hacia la costa del Atlántico, a la ciudad de Essaouira.  Allí me encontré nuevamente con el azul intenso del Océano, una ciudad costera tranquila, una medina para deambular y muchas gaviotas. Parecía otro país, realmente. La medina de Essaouira fue construida a fines del siglo XVIII por el Sultán Sidi Muhammed ben Abdallah quien encargó el trabajo a un reconocido arquitecto francés, el cual le dio a Essaouira un rasgo muy particular. Essaouira tiene un color blanco que la caracteriza, animadas calles en su medina repletas de negocios, las olas del océano que pegan fuerte en sus murallas, familias de pescadores que heredaron el oficio desde hace siglos y miles de gaviotas que te recuerdan en cada rincón de la medina, que estás cerca del mar. Para ir cerrando mi paso por Marruecos, un gran lugar.

Algunos datos prácticos sobre Marruecos:

  • La moneda de Marruecos es el dirkham (y 10 dirkham aproximadamente son 1 euro).
  • En Marruecos no está permitido a los no musulmanes entrar a las mezquitas. Solo se pueden admirar desde afuera. En Fez tampoco se puede entrar al Palacio Real ni a la Universidad.
  • Los viernes el comercio en general está cerrado hasta el atardecer por ser el día que está dedicado por el calendario musulmán a la oración.
  • Algunas mujeres en Marruecos usan el velo y otras no. Las mujeres viajeras, no necesitan usarlo. Siempre es recomendable el uso de ropa que les cubra su cuerpo.
  • La norma general para comprar cualquier cosa en los mercados es el regateo. Del precio original que un vendedor dice hay que bajarlo varias veces.
  • Antes de tomar un taxi, acordar el precio con el taxista (y regatear).
  • Las mejores empresas de autobuses de Marruecos son CTM y Supratours. Por lo general, tienen terminales separadas a la terminal general (pero a la vez, cercanas a ella). Sus autobuses son de mejor calidad, con mayor seguridad para el equipaje y por lo general, wifi.
  • En la plaza principal de Marrakech hay un montón de gente que se gana la vida con el dinero de los turistas haciendo tatuajes, lustrando zapatos, posando para fotos, prestándote su mono o encantando una cobra. Si uno no está interesado en algo, ser determinante. Van a insistir mucho. Y si les sacás una foto, vas a tener que pagar.
  • El desierto hace mucho frío por la noche. Si van en invierno, lleven todo el abrigo posible y si tienen bolsa de dormir, mejor. Las carpas son bonitas, pero el frío pasa igual.

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18 Responses to De Marrakech al desierto…. (de viaje por Marruecos)

  1. Strella 06/06/2017 at 22:30 #

    Hola! planeo viajar para la misma epoca que estuviste, enero, asi que me preparo para el frio…aun no tengo muy definido el recorrido pero quisiera hacer la ida al desierto…lo unico que me preocupa un poco es lo de llegar ya de noche. Viajo con mi hijo de 12 años, un valiente, pero niño al fin. Fez, Marrakesh, y desierto…no se si estare muy a las corridas, tengo 8 o 9 dias para Marruecos.
    Gracias por el post, si no te molesta te ire consultando cosas a medida que tengo mas definido el recorrido!!!

    • polviajero 06/18/2017 at 04:11 #

      Buenas… con solo 8 o 9 días tratá de armarte un itinerario de ciudades cercanas… el desierto el lejos, fijate… Marruecos ess un país muy sencillo para viajar, no vas a tener drama! cualquier duda, me consultas. Saludos!

  2. Paula 03/28/2017 at 23:40 #

    Hola pablo como estas? Antes que nada muy buen blog, siempre te leo y sigo.. estoy planeando mi viaje por Marruecos y queria saber como hiciste para contratar la excursion al desierto desde Marrakesh, si me podes pasar algun dato de precios o recomendar algun tour te lo agradeceria, mi idea seria hacerlo en 3 dias la ida al desierto y vuelta nuevamente a Marrakesh. Muchas gracias! Paula

    • polviajero 03/29/2017 at 02:00 #

      Buenas! mirá en general al llegar a Marrakech todos los alojamiento te ofrecen la excursión por convenio con empresas… yo me quedé en el Hostel Equity Point (super super recomendable, con una piscina hermosa!) y la hice con la empresa de ellos. Estuvo buena, bien organizada (tuvimos inconvenientes pero causados por miembros del grupo: una familia china que demoraba todo el tiempo y nos hizo llegar tarde al desierto, y tuvimos que andar en camello de noche,cuando ya había pasado el atardecer). pero bueno, no fue problema de la empresa, fue por los compañeros… llevata mucho mucho abrigo al desierto y agua porque allá no hay. Saludooos y gracias por leer!

  3. Mica 03/18/2017 at 13:45 #

    Tomamos el tour desde Fez , nos recogió en el Riad Majir , quien nos acompaño durante los tres días y dos noches , el fue nuestro guia y chofer , quien nos hizo aun mas agradable el tour. A partir de Fez nos dirigimos al desierto donde pasamos por variados paisajes y llegamos al Sahara donde nos esperaban los dromedarios para llevarnos a las tiendas donde pasamos la noche. Al otro dia partimos en camino a Marrakesh pasando por varios pueblos donde fuimos parando a observar. Finalmente llegamos a marrakesh donde nuestro tour termino.
    Muy recomendable el tour , la empresa http://www.Merzougacameltours.com.com muy responsable , el auto impecable y muy comodo, y el hotel donde dormimos una noche muy comodo.

  4. saharaenmarruecos 03/07/2017 at 19:16 #

    Recomiendo 100% a Merzougacameltours, hicimos un viaje de 6 días, 3 amigas armado por Moha y ibrahim absolutamente a nuestra medida, cuidando todos los detalles, llevándonos por Marruecos en camioneta, noche en el desierto, solucionando todos los inconvenientes y los cambios de ultimo momento planteado por nosotras,Tenemos los mejores recuerdos de nuestros días recorriendo Marruecos.
    Fue una experiencia lindísima que no nos vamos a olvidar nunca.
    Queremos agradecer en especial a nuestro “jefe” y compañero de viaje, Moha, que siempre fue capaz de solucionarlo todo y aconsejarnos las mejores alternativas para que el viaje resultara tan entretenido y siempre con excelente humor y una onda increible
    Si quieren ir a Marruecos sólo tienen que hacerlo con MERZOUGA CAMEL TOURS para tener un viaje inolvidable. Gracias
    Moha

    • polviajero 03/11/2017 at 01:06 #

      Casi que parece publicidad este comentario…. pero bue… lo vamos a dejar…

  5. Mica 03/04/2017 at 15:02 #

    Hola estuvi
    Marruecos y la ruta de 6 días por el desierto con el guía Moha ouargaga y Merzougacameltours superó de largo mis expectativas 🙂 La ruta es genial y Moha se adaptó a todas nuestras propuestas, consiguiendo que fuera una experiencia genial. ¡Repetiré seguro ya que me encantó todo y me faltaron días!

    • polviajero 03/04/2017 at 18:45 #

      Que bueno que tuviste una linda experiencia! siempre faltan días, pero bueno… es la excusa ideal para volver!!!!!!

  6. isabel HernándezTibau 01/27/2017 at 12:59 #

    Hola Polviajero!!! Ya estuve por acá con mi comentario… peo como me encanto ,como siempre este relato y todos, he vuelto a releerlo porque me a fascinado siempre esa pare del mundo, para mí tan físicamente lejano ( pero muy leído) , tiene eso de diferente y fantasioso que me atrae …. Tu relato es FANTÁSTICO!!! no olvidas detalle tanto físico de lo que ves. sino también de lo que sientes, de lo que te provoca emocionalmente. Pero mientras te leía,, quería imaginarme tu voz y los acentos que harías … las parte en que estas cansado (humanamente), las cosas que te divertían o te asombraban… en fin, que se me ocurrió comentarte que yo hice grabar pares e uno de is libros con un locutor profesional y a veces lo pongo en Facebook Eso le gusta mucho a la gente que no tiene tiempo de leer peo puede escuchar mientras hace alguna tarea (monótona, mecánica) y después verá las fotos!!! Además hay personas que no pueden leer….pero les encantan las historias bien contadas…Discúlpame esta ” intromisión” que no quiero que sea eso, por cierto… sólo es un comentario de algo que a mí me funciona muy bien….Si lo comparto contigo es porque he aprendido a valorar mucho tu trabajo y tu generosidad !Como siempre ( me sale la madre)… cuídate y ´se feliz!!!

  7. guadatitoy@hotmail.com 01/22/2017 at 04:59 #

    Alucinante. Gracias!

    • polviajero 01/22/2017 at 15:13 #

      Gracias! el viaje sigue ahora por Casablanca, casi despidiendome de África!

  8. Isabel Hernández Tibau 01/21/2017 at 22:18 #

    Polviajero, tus viajes son verdaderas aventuras y estoy fascinada de poder sumarme a tu mochila( aunque no me veas… voy) !!! Esta parte de tu viaje fue muy interesante, diferente…!! Me encantó como siempre la arquitectura tan rebuscada y bella !!!
    A veces pienso que vas caer dormido de cansancio…tantos Kms!!!! pero eres joven y fuerte …y allá vas con entusiasmo!!! Acumula todo para contarnos a los que nos quedamos por aquí … Un abrazo…y cuídate!!! Gracias por compartirnos tus viajes!!!

    • polviajero 01/22/2017 at 15:12 #

      jajaja que lindo tu mensaje Isabel! la verdad que hoy estoy muy cansado, de hecho acabo de llegar a tirarme a la cama del hotel donde estoy parando en Casablanca y la verdad que no tengo ganas de moverme mucho mas!!! un abrazooooo

  9. Graciela 01/21/2017 at 20:50 #

    Muy bueno tu relato e invaluable experiencia. Yo hice exactamente es mismo derrotero hace tres eneros. Lo que me sorprende es que volviendo del desierto tuvimos el mismo problema por la nieve y llegamos a Marraquesh casi de madrugada!!!
    Saludos.
    Graciela.

    • polviajero 01/22/2017 at 15:11 #

      Jajajaja guauuuuuu! no te puedo creer! debe ser más común de lo que uno cree cuando le pasa!! dioooos que larga que se hizo la vuelta!!!! un abrazo desde Casablanca Graciela!

  10. Marchu 01/21/2017 at 16:22 #

    Pol que viaje tan espectacular!!! Qué lugares tan interesante y tan vistosos!!! Un sueño hecho realidad!! El rally por el desierto lo hiciste en una excursión contratada en Marrakech? Cuántos tips has compartido. Es un paseo que me interesaría conocer y está en la lista de ” los a realizar”. Qué aventurero que sos!!! Creo que vendría bien que comentarán sobre los medios de transporte , el alojamiento y la comida en más detalle!!! Un abrazo Pol!!!

    • polviajero 01/22/2017 at 15:10 #

      Gracias Marchu! la verdad que Marruecos es un gran destino viajero. Por ahora estoy escribiendo el diario del viaje, a la vuelta empiezo a publicar las guias con datos de cada destino! abrazoooo

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