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De Lisboa a Porto (de viaje por Portugal)

Luego de casi un mes de viaje en África, recorriendo Marruecos, mi ruta siguió por Portugal. Volé desde Casablanca a Lisboa. Después de estar un par de días en la tranquila y cosmopolita capital portuguesa, seguí viaje rumbo a Sintra. Desde la ciudad antiquísima de Sintra viajé rumbo al norte, a Coimbra, una  ciudad universitaria con un aire de medioevo en cada esquina. Coimbra me recibió con lluvia y muchos museos, por lo cual, fue genial. Desde allí seguí viaje hacia el río Duero para conocer la bella Oporto. Dicen los que saben que es una de las ciudades más bonitas de Europa, debo reconocer que me gustó mucho para terminar este largo viaje.

Viajar por Marruecos es apasionante pero agota. El ritmo incesante de sus mercados, sus testarudos vendedores, sus aromas y ruidos conforman una totalidad compleja que a veces agobia, pero siempre fascina. Luego del caos de Marruecos, Portugal es la paz hecha país. Volé desde Casablanca a Lisboa y así comencé la última etapa de este viaje.

Lisboa me recibió con un día de sol radiante y su cielo celeste intenso. Si bien es una ciudad enorme, capital del país, tiene un ritmo tranquilo, casi de pueblo. Quizás es por sus tranvías amarillos que imponen el ritmo lento, quizás por sus casonas antiquísimas o por sus iglesias de estilo gótico, todo tiene un aire nostálgico. Debo reconocer que, desde que salí del aeropuerto, me cautivó. El hostel donde me hospedé está ubicado en la zona de Restauradores, una plaza céntrica de la ciudad. Para llegar al hostel hay que seguir las vías del Tranvía de la Gloria, uno de los más antiguos de la ciudad. Desde la colina, las vistas son maravillosas y desde la propia ventana de mi habitación, tenía la mismísima vista del castillo de Sam Jorge y del barrio Alfama que suele aparecer en las postales.

Estuve tres días en Lisboa, aunque el primero no hice mucho porque llegue a la tarde. No almorcé, pasé directamente a la merienda para probar los típicos pasteles de Belem, una delicia de la gastronomía portuguesa, con la que me estaba reencontrando luego de varios años dado que los había probado en mi viaje por Macao, una ex colonia portuguesa en Asia. Luego, apenas tuve tiempo para caminar un rato por el centro de la ciudad, ir hasta la Plaza de Comercio –dicen que es la plaza más grande de Europa- y ver uno de los mejores atardeceres del viaje en la costanera del río Tajo. Por la noche, los faroles que iluminan las calles del centro de Lisboa se encienden y la ciudad todavía se torna más calma. Aproveché para probar un pastel de bacalao –otro de los platos típicos de la cocina portuguesa- y no mucho más. Había sido un día cansador luego de tanto viaje.

Con una nueva mañana de sol, aproveche para estar todo el día caminando por Lisboa. En realidad, primero me tomé el tranvía 28 hacia uno de los barrios altos de la ciudad y desde allí, comenzó mi caminata verdaderamente (nota: el tranvía 28 es el que recorre todo el centro histórico de la ciudad por lo cual, si uno quiere, puede hacer todo el recorrido en tranvía y es realmente una muy bonita forma de conocer Lisboa). Subí hasta el Mirador de la Gracia, desde el cual se tiene una vista panorámica bellísima del centro de Lisboa. Las casonas blancas, los techos de teja roja, el adoquinado de las calles y las cúpulas de las iglesias conforman un paisaje realmente bonito. Muy cerca de allí se encuentra uno de los conventos más viejos de Portugal, el convento de San Vicente, con su enorme iglesia con dos campanarios, blancos, inmensos y detrás de ella el Pantéon Nacional, donde yacen los restos de Vasco Da Gama, el famoso navegante portugués entre otros héroes nacionales. En la callecita que rodea al panteón se organiza la Feria da Ladra, una feria de anticuarios y artículos usados muy pintoresca. Desde allí me fui caminando hasta el gran Castillo de Lisboa. Ubicado en la cima de una colina, el Castillo de San Jorge tiene más de 15 siglos de vida. Fue construido inicialmente por los visigodos en el siglo V, luego ampliado y refaccionado por los moros en su estadía en Portugal desde el siglo IX y luego embellecido por la realeza española y portuguesa a partir del siglo XII. Del castillo solo sobreviven sus murallas periféricas y una docena de torres de vigilancia que se disputan entre ellas las mejores vistas de Lisboa y del Tajo.

Desde las puertas del Castillo de San Jorge hacia abajo comienza el laberinto de calles del tradicional barrio Alfama, legado del paso de los moros por Portugal. Sus calles zigzagueantes, callejones y pequeñas plazas recuerdan la arquitectura de las medinas árabes. Alguna vez fue barrio de la aristocracia, hoy es una zona de residencia popular que parece haberse detenido en el tiempo hace algunas décadas. Las madres cuelgan las sábanas recién lavadas de los balcones, los hombres separan la pesca recién llegados del río, los chicos juegan a la pelota usando de arco los portones de iglesias antiquísimas, así es la vida cotidiana en Alfama, uno de los barrios más fotogénicos de Portugal. No hay nada mejor que perderse en el laberinto de sus calles para recorrer el barrio. Hay una norma para orientarse: el barrio está arriba y el río abajo, siempre que se baja, uno se acerca al río y así, al centro. Visité también la catedral de Lisboa, la Sé, con sus torreones góticos increíblemente altos, parece una fortaleza más que una iglesia. Fue construida en el siglo XII, cuando los reyes cristianos recuperaron la ciudad de los moros. Así, las gárgolas del gótico se mezclan con los naranjos moros en el claustro. Cabe destacarse que el claustro tiene muros de más de 2000 años de antigüedad, que datan de tiempo de los romanos y en los que actualmente se están haciendo excavaciones arqueológicas.

Mi tercer día en Lisboa lo dediqué a recorrer el barrio de Belem, a unos 5 kilómetros del centro. Se llega hasta él fácilmente con el tranvía 15 y vale la pena ir porque aquí se encuentran algunas de las mejores obras de la arquitectura portuguesa. Debo reconocer que si bien sabía que el convento ameritaba una visita, nunca imaginé su fastuosidad. El monasterio de los Jerónimos es una verdadera joya de la arquitectura portuguesa. Los jerónimos fueron una orden que por siglos se dedicó a rezar por los marineros y por ello construyeron su monasterio a orillas del Tajo. El claustro del convento es realmente imponente pero basta con entrar al templo principal para quedar totalmente maravillado. Muy cerca del monasterio se encuentra el monumento a los descubridores, con forma de carabela con enormes estatuas de los más destacados marinos de Portugal, tales como Enrique, el navegante, Vasco da Gama, Magallanes, entre muchos otros. Desde la terraza del monumento, las vistas son realmente impresionantes (tanto del monasterio como del Río). Justo a los pies del monumento, con azulejos, se ha dibujado un planisferio donde la gente puede pararse y simular viajes caminando de un país a otro o pegando saltos a través del océano. Desde allí hay casi 500 metros hasta llegar a la denominada Torre de Belem, una enorme torre construida a orillas del Tejo diseñada por Francisco de Arruda a comienzos del siglo XI. Si bien todos los lugares que visité fueron muy interesantes, luego de tantos monumentos, llegué al lugar más importante de Belem: la pastelería en la que se crearon los pasteles de nata en 1873. El local es enorme (con lugar para 400 personas) y la atención muy buena: comí los pasteles de nata más exquisitos que uno pueda imaginar (calentitos y crocantes) acompañados con un chocolate bien espeso y un jugo de naranja. La Antigua Confitería de Belem, bien vale una visita.

Luego de estos días en Lisboa, decidí visitar Sintra, a pesar de que el día amaneció lluvioso.  Bueno, no solo amaneció lluvioso sino que se la lluvia perduró hasta el atardecer por lo que no solo me mojé sino que terminé completamente empapado. Sintra está completamente rodeada por cerros cubiertos de bosques y sus antiquísimas construcciones le han permitido obtener el título de Patrimonio de la Humanidad. Los primeros habitantes de Sintra fueron los celtas, luego llegaron los moros y luego los reyes cristianos y cada uno de ellos dejó su huella con enormes castillos.  La estación de tren está a casi un kilómetro del centro, y para llegar, la ruta panorámica es fabulosa porque nos anticipa un poco de lo que vamos a ver luego. Se destaca en el centro de la ciudad el Palacio Nacional de Sintra, construido por los moros y famoso en las postales por sus dos chimeneas cónicas. Pero justo en la cima del cerro frente al palacio, como vigilando la ciudad, están las ruinas del Castillo de los moros, del siglo IX. Quedan apenas sus murallas y torreones que se yerguen 400 metros por encima de la ciudad. Como el día que me tocó estaba lluvioso y muy nublado, las vistas no fueron tan buenas como esperaba pero la caminata en el bosque en plena lluvia, trepara sus torres en soledad y sacar fotos en medio de las nubes, hicieron que la visita valga la pena. Desde allí, me fui caminando por el bosque a otra de las estrellas de Sintra, a menos de medio kilómetro de distancia, también en la cima de los cerros. El Palacio Nacional da Pena es uno de los castillos más exóticos y coloridos en los que he estado. Incluye una mezcla bizarra de estilos, desde los portones de estilo morisco al diseño prusiano del arquitecto Von Eschwege, el exterior del palacio es realmente llamativo y su interior, de un lujo difícil de igualar. Sintra es un pueblito que parece sacado de un cuento, con un bosque que la rodea por completo, conventos perdidos entre los pinos, castillos y fortalezas y una villa colorida y diminuta repleta de pastelerías y cafecitos.

Me hubiese quedado a vivir en Sintra pero tenía que seguir viaje. El siguiente destino fue Coimbra, otra ciudad con un Patrimonio Histórico de un valor reconocido mundialmente. El viaje en tren duró unas dos horas y la lluvia me acompañó todo el camino. Coimbra tiene su origen en la época de los romanos, luego fue poblada por los moros y finalmente por los reyes cristianos. Desde el 1139 al 1255 fue la capital de Portugal hasta que Alfonso III decidió mudarla a Lisboa. Al igual que muchas de otras ciudades medievales, está asentada sobre una colina y el  edificio que supo ser el Palacio Real, hoy en día lo ocupa la Universidad de Coimbra, la universidad más prestigiosa de Portugal y una de las más antiguas de Europa, un verdadero orgullo para la ciudad. La ciudad se divide en dos sectores: la parte alta (en el interior de las murallas) y la parte baja (que se supone nueva pero en realidad tiene varios siglos).

El ingreso a la parte antigua de la ciudad (antiquísima en realidad) se hace por el Arco de Almedina, un arco morisco por el cual se cruzaban las murallas para acceder al Palacio de Ripas y a la Antigua Catedral. La catedral (Sé) es realmente una verdadera fortaleza con sus torreones enormes y estrechos ventanales que apenas dejan entrar un poco de luz natural en su interior. Fue construida por el primer rey de Portugal, el rey Alfonso Henriquez en el siglo XII con estilo románico y un altar gótico deslumbrante. Justo detrás de la catedral, se ubica la vieja universidad, en una serie de edificios del siglo XVI alrededor del inmenso Patio de las Escuelas. Se destacan allí la Biblioteca Joanina, un regalo del Rey Juan V a principios del siglo XVIII, suntuosamente decorada y un tesoro de 300 mil incunables de derecho, teología y filosofía. En el subsuelo de la biblioteca se encuentra la prisión académica, un lugar al que llevaban para que reflexionen los estudiantes revoltosos. Muy cerquita de allí también se encuentra el acueducto romano y un museo que particularmente me sorprendió por la calidad de su exposición, el Museo Nacional Machado de Castro. Este museo es una verdadera obra de arte, construido en un convento que a la vez fue construido sobre el foro romano. Una parte de la visita supone recorrer el criptopórtico, unas formidables ruinas romanas con algunas esculturas, columnatas y túneles. Luego se accede al sector del convento que incluye una muestra formidable de arte religiosa, pintura y escultura de varios siglos, alfombras, azulejos y reliquias de oro. Incluso una capilla entera fue reconstruida en el interior del museo. Realmente es magnífico.

En la parte baja de la ciudad se ubica la bella iglesia de la Santa Cruz, del siglo XVIII y la torre de la Almedina. La ciudad se despliega a los pies de la iglesia como un laberinto de pasillos estrechos muy al estilo de las medinas de los moros. Un poco más abajo, el río Mondego y del otro lado del río, dos conventos: el Convento de Santo Domingo y el Convento de Santa Clara. El convento de Santa Clara es realmente una joya de la arquitectura gótica. Aquí yacen los restos de Santa Isabel, la esposa del Rey Dom Donis. Su iglesia es uno de los mejores ejemplos del barroco portugués pero debo reconocer que lo que más disfruté fueron las vistas desde sus miradores. El convento fue construido en la cima de una colina al otro lado del Tajo por lo cual la vista panorámica de la ciudad de Cimbra (también construida sobre una colina y con la antigua universidad ocupando su cima).

Desde Cimbra viajé a Oporto y la lluvia me acompaño. Porto es una de las ciudades más grandes del norte de Portugal y es muy visitada por turistas de todo el mundo porque tiene fama de ser una de las más bonitas de Europa. A pesar de la lluvia aproveché cada minuto de mi estadía aquí para conocer la ciudad. Visité algunos de sus templos, con lujosísimos tallados y cubiertos de los tradicionales azulejos azules y blancos. Desde el centro fui caminando hasta la ribera del Duero. Allí se ubican varios conjuntos de casas muy coloridas, ubicadas en distintos niveles de la colina, que conforman la imagen más fotografiada de Portugal. La zona es hermosa, con el río a unos pocos pasos y los tradicionales barcos amarrados a las murallas.

Caminé hasta el puente para cruzar del otro lado del Río, a la zona conocida como Gaia, zona donde están las tradicionales bodegas de Oporto (famosa también por sus vinos) y desde donde están las mejores vistas de la ciudad y sobre todo, de las casas de la ribera, justo enfrente. Como la lluvia no paraba y no era posible sacar buenas fotos por la neblina que cubría todas las construcciones cercanas al Río, no tuve más remedio que refugiarse en una confitería y coronar el día con un waffle recargado de nutella. Al día siguiente tuve la revancha y ya sin lluvia y con el cielo descubierto por momentos, las fotos fueron mucho mejores. Visité la catedral, crucé por el puente alto nuevamente a Gaia, anduve en teleférico, paseé en barco por el Duero, almorcé una buena porción de bacalao asado. Más no podía pedirle a Oporto.

Me despedí así de Portugal, luego de poco más de una semana de viaje, con la promesa de volver pronto y dedicarle más tiempo. Es un gran destino viajero. Relativamente barato comparado con otros destinos de Europa, con decenas de bellas ciudades medievales y bonitos paisajes para mostrar y con una gastronomía sumamente deliciosa. Pero bueno, ya tenía que empezar la vuelta a casa y para eso, viajé casi de madrugada a Madrid.

 HOSTELS donde me hospedé (absolutamente recomendables todos):

  • Equity Point Lisboa, en Lisboa. Ubicado casi sobre las vías de uno de los tranvías más tradicionales de la ciudad, en plena zona de Restauradores, es un hostel realmente destacable. Con espacios comunes muy modernos, con detalles de diseño en cada rincón y desde los balcones de los cuartos unas vistas increíbles del castillo de Lisboa.
  • Serenata Hostel, en Coimbra. Es injusto llamarlo hostel porque es un palacete bellísimo. Con unas escaleras de mármol enormes, paredes talladas y cuartos con grabados desde el piso al techo. Ubicado justo frente a la antigua Catedral de Coimbra, una verdadera joya.
  • Lounge Porto, en Porto. Muy bien ubicado, a escasos metros de la Avenida de los Aliados, en el centro de la ciudad. Con habitaciones amplias, iluminadas, camas cómodas y espacios públicos enormes. El desayuno incluye pan casero y tortas. Impecable.

Algunos tips para viajar por Portugal:

  • Dado que forma parte de la Comunidad Europea, la moneda de Portugal es el euro. Sin embargo, los precios son un poco más baratos que en otros países de la comunidad.
  • Para recorrer las ciudades conviene comprarse el pase de transporte público que sirve para usar en tranvías, colectivos y metro y es mucho más barato que sacar los pasajes individualmente.
  • Imprescindible dedicarle un buen rato a probar la pastelería portuguesa. Andando por las calles van a ver las Confiterías que invitan a devorar grandes cantidades de azúcar. Particularmente, los pasteles de Belem (pasteles rellenos de crema pastelera, en lenguaje argentino) son la estrella de los cafés de Lisboa. No se puede comer una sola, mínimo tres J
  • Las ciudades suelen tener varias estaciones de trenes, una más céntrica para el transporte suburbano y las de larga distancia, más alejada. Por lo general, si uno llega a una de estas estaciones, es gratis el viaje hacia la estación céntrica.
  • Los trenes Intercity suelen tener wifi gratuito.

 

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13 Responses to De Lisboa a Porto (de viaje por Portugal)

  1. Isabel Rodrigo 04/26/2017 at 02:12 #

    Excelente tu blog, tus descripciones impecables, justo a tiempo, en mayo estaré 5 días alli, y tambien viajo sola, asi que tomo todas tus sugerencias, tus fotos maravillosas!! muchisimas gracias! un abrazo grande desde Neuquén, patagonia Argentina

    • polviajero 04/26/2017 at 09:18 #

      Ey! que bueno! que tengas buen viaje!!! a disfrutar mucho de Portugal!!! saludos

  2. Isabel Hernández Tibau 02/10/2017 at 23:44 #

    Lamento haber llegado tarde! … pero últimamente estoy abarrotada de cosas con las que cumplir. Hoy me obligué a hacerme un lugar y leí lo de este último viaje y me pareció maravilloso!! Sabía porTaylos Moore de los lugares increíblesl,que tiene Portugal…pero como dices ahi te queda y quzás un día coicidan. Tengo que felicitarte po el desarrollo de tus viajes, por las fotos mavillosas, por tus relatos minuciosos y tan amenos siempre… era como viajar conigo!!! Aprendí mucho y eso siempre es bueno! Deseonque el cotacto contigo no se corte mientrs no viajás… ya estaba acostumbrada a ,como te idgo, a viajar con la imaginación a través de las fotos. y tus descripciones.Quedo por acá… te deseo que lo que siga sea aún mejor si es que se puede más…Un abrazo y como siempre ¡cuídate!!

    • polviajero 02/11/2017 at 23:00 #

      Gracias Isa! que lindo tu mensaje! a seguir viajando virtualmente!!! un fuerte abrazo!!!

  3. isabel HernándezTibau 02/10/2017 at 18:49 #

    HOLA Polviajero! Te estoy mandando este mensaje medio a la carrera, porque últimamente estoy con poco tiempo pero quería darte un dato.No sé si aún estás en Portugal .bueno,mira, Yo hace tiempo que me conecto con un excelente fotógrafo que publica lugares maravillosos de Sintra y otros lugares. a mi me fascinan!!! Si te interesa algo de eso te mando los datos, es una persona muy amable. se lama Taylor Moore ( @Taylor Moore Photography). conoce lugres increíbles!!! Te lo mando si quieres descubrir lugares increíbles ya demás saber la historia

    • polviajero 02/10/2017 at 23:12 #

      Hola Isabel! gracias por la data! ya no ando por aquellas bellas tierras! de vuelta en casa por algunos meses! 🙂 pero bueno, es bueno tener el contacto de un gran fotógrafo!!!! abrazos y gracias por la data!

  4. Vicente 02/07/2017 at 08:31 #

    Portugal es de lo mejorcito de Europa, y lo tenemos aquí al lado 🙂 Lisboa y Oporto son dos de mis ciudades favoritas, y este año seguramente vuelva a Lisboa, a probar esos magníficos y únicos pastéis de Belem 😛

    • polviajero 02/08/2017 at 01:00 #

      Portugal me sorprendió!!! hermosas ciudades y obvio, una gastronomía genial! extranio mucho los pasteles de Belem!

  5. Marchu 02/03/2017 at 22:20 #

    Qué interesante todas clases ciudades quecrecorriste del bello Portugal. Hace años atrás estuve recorriendo alguna los sitios portugueses. Coincidimos e Lisboa y en Sintra!! Estuve en el balneario de Estoril y en la mística Fátima!! También fuimos en Lisboa a un espectáculo taurino. No sé si ahora estarán permitidos, juro que el toro no lo mátaban. Amé Lisboa y su historia y bella arquitectura. La comida es rica y los fAdos ( música típica y sentimental te conmueven!!! Abrazo amigo!!!

    • polviajero 02/04/2017 at 19:51 #

      Buenas! si! Lisboa es muy muy bonita. Me gustó mucho… y su comida genial!!! no fui a un espectáculo de fado, eso me quedó pendiente pero bueno, es una gran excusa para volver!!!!

  6. Myrna Carlisle 02/03/2017 at 13:15 #

    Hola como estas.
    Qué interesante este recorrido y pienso hacerlo entre marzo y abril, bueno iré a los carnavales de Tenerife y de allí iremos a Marruecos. Regresó a Tenerife y de allí viajare a Santiago de Compostela y de Santiago es que iremos a Portugal, buen dato de los hostales pero dime todos ellos tienen desayuno incluido? Y todos están bien ubicados para moverse una mujer sola?
    Gracias de antemano y me fascinan tus blog los leo todos, estoy jubilada y mi nuevo trabajo será recorrer el mundo, un abrazo.

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