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De Granada a Tánger (o de España a Marruecos)

Diario del viaje por Andalucía para cruzar a Marruecos en ferry. 

Granada me recibió en pleno invierno con días de sol y cielo celeste intenso. La Sierra Nevada, como marco de fondo de las fotos panorámicas de y desde La Alhambra se mostraba en todo su esplendor. Solo por las noches, la temperatura bajaba considerablemente y el frío se hacía sentir. Esa era el momento justo para encontrar refugio en alguna casa de té, de las decenas que hay en la ciudad, y disfrutar de esta tradición oriental milenaria.

Pasé tres días completos en Granada y si hubiera tenido más tiempo, me habría quedado aún más. Granada tiene mucho para mostrar y apenas pude ver algo del centro histórico. La parte más antigua de la ciudad se asienta sobre una serie de colinas por lo cual el laberinto de calles sube y baja y hasta parece enredarse en algunas plazas del Albaicín. El Albaicín es el barrio musulmán más antiguo de la ciudad, allí se fundó originariamente la ciudad por lo cual es un barrio de callecitas estrechas que suben el cerro. Más allá del Albaicín se llega al Sacromonte, el barrio gitano, la cuna del flamenco de Granada. Hacia abajo, en paralelo al curso del Río Darro se desarrollaron los barrios fundados por los cristianos, claramente con otro estilo. En el Albaicín predomina el blanco en los muros de la totalidad de las casas, y algo de azul también, hay plantados muchos naranjos y las casas son de una planta, a lo sumo dos. Si uno las mira de lejos, parecen estar apiladas en la ladera del cerro pero al acercarse, el visitante descubre las callecitas y callejones que zigzaguean en el barrio. Abajo, los barrios San Antón y San Matías tiene una impronta mucho más europea, mezclando en sus fachadas los estilos barroco y renacentista. Ahora bien, todos los barrios se encuentran mirando hacia la gran estrella de Granada, la Alhambra.

Debo reconocer que tenía muchas ganas de conocer la Alhambra desde hace muchos años. Casi me animo a decir que era uno de los grandes monumentos de la historia que me faltaban conocer, pero seguro que quedan algunos más. Si bien tenía muchas expectativas con respecto a este lugar, las ha superado. La Alhambra posee una belleza superlativa, con cada rincón tallado a la perfección, cada patio con sus fuentes de aguas tranquilas y con vistas majestuosas hacia el Albaicín desde sus torres, cada parte conforma una totalidad que es perfecta.

En términos generales, podría considerarse que la Alhambra está conformada por cuatro sectores que conviven en el interior de sus murallas: la Alcazaba, que es la fortaleza originaria a partir de la cual la Alhambra surgió como tal, los palacios nazaríes (su más bello tesoro), el Generalife (palacio de verano de los sultanes) y el Castillo de Carlos V, que nunca llegó a terminarse. Lleva varias horas recorrer el complejo en su totalidad mientras uno camina por los palacios estilo mudéjar de los nazaríes o por los jardines repletos de naranjos y fuentes en el Generalife. Los torreones de la Alcazaba merecen una mención aparte: desde allí las vistas panorámicas de la ciudad de Granada en general y del Albaicín en particular, son magníficas.

Desde Granada viajé hacia Algeciras, la última ciudad de la península ibérica, más allá de la cual se extiende el Océano Atlántico y África del otro lado del Estrecho de Gibraltar.

El viaje hacia el sur duró unas cuatro horas en tren (porque se realiza en un tren regional, no de Alta Velocidad) cruzando por cerros y campos sembrados en la parte sur de la Provincia de Andalucía. En el tren, un paisano cantando flamenco nos regaló un show bien auténtico a todos los viajeros. No podría habernos despedido mejor Andalucía. Cruzamos por extensos olivares, campos custodiados por enormes molinos eólicos y siempre, omnipresentes, los cerdos, que proveen de ese jamón tan rico a las tapas andaluzas.

Algeciras es una ciudad industrial, con un importante puerto. Es el principal puerto de ingreso/salida entre España y Marruecos por lo cual, es una zona de mucha gente de paso. Allí estuve dos días (en realidad una noche y un día completo), antes de tomar el ferry a Marruecos.

En Algeciras ya se respira un aire marroquí, quizás lo trae la brisa del mar o quizás los miles de marroquíes que se instalan en la primer ciudad que los recibe de Europa. La parte más bonita de Algeciras es la zona que rodea a la plaza principal (la llamada Plaza Alta), con sus palmeras altísimas y rodeadas de confiterías que preparan churros con chocolate desde el amanecer al anochecer. Un poco más arriba se ubica el Parque María Cristina, una suerte de jardín botánico local y el barrio tradicional San Isidro (con su plaza típica, sus callecitas adoquinadas y las casas estilo antiguo con ventanas con enormes rejas y coloridas macetas). Otro paseo lindo para hacer durante la estadía en Algeciras es visitar el Muelle de pescadores para tener un primer encuentro con el Mediterráneo en la Bahía de Algeciras. Tuve la suerte de visitar el muelle una mañana soleada de enero por lo cual, el azul intenso del Mediterráneo era deslumbrante.

Desde Algeciras salen los ferries hacia Marruecos, particularmente hacia la ciudad de Tánger (Tanger Med). El recorrido dura poco más de una hora  y una decena de empresas lo realizan en uno y otro sentido. Los boletos se pueden comprar en el puerto o bien en los locales de empresas de turismo que se ubican sobre la Avenida Marítima. En mi caso en particular, viaje con Transmediterránea, una de las empresas más antiguas y recomendadas para hacer el trayecto Algeciras  Tánger.

El ferry parte de la Terminal Marítima, hay que estar aproximadamente una hora antes de la partida. La espera se realiza en un salón de preembarque en el cual cada pasajero debe hacer su check in. Luego se pasan los controles migratorios y de equipaje y finalmente se llega a la sala de espera de embarque. Unos 10 minutos antes de que parta el barco, se habilita el ingreso a pasajeros a través de unas mangas/ pasarelas que conectan la sala de embarque con cada ferry. Los ferries son realmente grandes, con capacidad de transportar autos y unos 800 pasajeros. En su interior hay baños y bar con un amplio menú, por más que el viaje dure poco más de una hora. En el ferry viaja la policía marroquí por lo cual hay que hacer los trámites en el propio ferry antes de bajar.

El viaje fue muy tranquilo. Partimos a las 11:05 puntualmente desde el Puerto de la Bahía de Algeciras y a las doce y media estábamos llegando a Tánger Med, el puerto del lado marroquí. El mar estuvo calmo y el día soleado por lo cual el viaje fue un verdadero placer. El azul intenso del Mediterráneo en un día de sol es inigualable. Dejamos atrás la bahía de Algeciras y su intensa actividad de pesca y nos adentramos en las aguas del Estrecho de Gibraltar. Luego de casi una hora de navegación se empezaron a ver las colinas de la costa marroquí. Estábamos llegando a África.

Desde el puerto de llegada hay que tomar un autobús hacia la ciudad de Tánger (Tánger Ville), a unos 45 kilómetros de distancia. Y en realidad el autobús tampoco te deja en el centro de Tánger, el recorrido finaliza en la zona de la estación de tren y los hoteles cinco estrellas. Desde ahí hay que tomar un taxi (por 20 dirham) a la medina.

Al cruzar por las murallas de la medina, se ingresa al verdadero Marruecos. Las callecitas se transforman en laberintos, aparecen las mujeres con sus velos tapándose su cabello, los hombres fumando entre amigos, los vendedores de todo que quieren casi obligarte a comprarles… la medina de Tánger es un lugar para caminar, para perderse y disfrutar de estar perdido. Para recordarnos que estamos en tierra donde predomina el culto musulmán, cada tanto se escuchan los llamados a la oración desde las mezquitas que están dispersas en el laberinto de calles.

Si bien lo más interesante para hacer en la medina es caminar, y visitar cada uno de sus rincones y sorprenderse con las vistas al Mediterráneo que nos regalan las calles altas, un lugar que no hay que omitir visitar en una visita a Tánger es la Kabah, antiguo palacio del sultán. El Palacio solo deja presumir el esplendor de sus días de gloria, su patio es bellísimo con sus columnatas y arcadas y los jardines son un auténtico rincón de paz en la vida ajetreada de la Medina.

Los dos días que pasé en Tánger fueron una buena introducción al mundo musulmán y a lo que se venía en el resto del viaje. La medina, en general, tiene un encanto especial: los pasillos, cada recoveco, cada callejón donde uno se pierde, los llamados a orar que se escuchan a lo lejos, cada detalle construye parte del encanto de estos sitios con tantos siglos de historia. Tánger, de cualquier modo, es una buena transición desde Europa a África: aquí la mayor parte de la gente habla español y es un sitio muy turístico, repleto de hoteles y con restaurantes (que tienen una carta que combina lo marroquí con lo occidental).

Había llegado a África una vez más. Estaba feliz por eso. Si bien apenas conoceré otro rincón de este enorme continente, estoy seguro que a partir de Tánger, una gran aventura comienza.

 Algunos datos prácticos sobre Marruecos:

  • La moneda de Marruecos es el dirkham (y 10 dirkham aproximadamente son 1 euro).
  • En Marruecos no está permitido a los no musulmanes entrar a las mezquitas. Solo se pueden admirar desde afuera.
  • Los viernes el comercio en general está cerrado hasta el atardecer por ser el día que está dedicado por el calendario musulmán a la oración.
  • Algunas mujeres en Marruecos usan el velo y otras no. Las mujeres viajeras, no necesitan usarlo. Siempre es recomendable el uso de ropa que les cubra su cuerpo.
  • La norma general para comprar cualquier cosa en los mercados es el regateo. Del precio original que un vendedor dice hay que bajarlo varias veces.
  • Antes de tomar un taxi, acordar el precio con el taxista (y regatear).
  • En Tánger hay decenas de hombres (jóvenes y adultos) que quieren ayudarte a buscar lo que fuera por la medina a cambio de unas monedas. Si uno no quiere pagarles, avisar desde el comienzo para evitar malos entendidos.

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7 Responses to De Granada a Tánger (o de España a Marruecos)

  1. Teo 07/31/2017 at 17:04 #

    Muy bueno tu articulo sin duda muchos lugares de España por conocer la belleza no solo se encuentra en la Capital también en diferentes ciudades y sobre todo en su naturaleza.

  2. María Alfaro 01/08/2017 at 20:45 #

    Feliz 2017!! Me has hecho volver a mis fotos de Granada y la Alhambra. Yo quedé maravillada con los encajes colgantes hechos con yeso, con sus mosaicos. Recordando el hostal que nos albergó en el Albaicín y la paella que comí entre naranjos y malvones. Buen viaje!!

    • polviajero 01/08/2017 at 21:28 #

      Hola María!! qué lindas las plazoletas repletas de naranjos en Granada! el Albaicín es una verdadera locura fotográfica. Me encantó!! Ahora ando por Marruecos. Un abrazpp y buen 2017 para vos también!

  3. Cristina 01/07/2017 at 16:56 #

    Hellos lugares y buenas fotos.

    • polviajero 01/07/2017 at 18:29 #

      Gracias Cristina, la verdad que sí, son lugares muy bellos. Saludos desde Marruecos!

  4. Marchu 01/07/2017 at 15:11 #

    Qué hermoso viaje que estás haciendo Pol!! Muy interesante tus fotos y los datos que compartía!!! Tanger un destino soñado!!! Felicidades en el nuevo año!!! Abrazos!!!

    • polviajero 01/07/2017 at 15:43 #

      Muy muy lindo verdaderamente! ahora sigo viaje hacia el sur de Marruecos, vamos a ver que tal! un abrazo Marce! buen 2017 para vos también!!

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