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De Essaouira a Casablanca

La vuelta del viaje al desierto fue realmente agotadora. Por los bloqueos en la ruta por la nieve tuvimos que  agregar unos 600 kilómetros a nuestro recorrido y tardamos casi 20 horas para un viaje que se suponía de 10. A la mañana siguiente, cansados pero con ganas de seguir viajando, nos fuimos en autobús hacia la ciudad costera de Essaouira. Allí, el paisaje cambió rotundamente.

Dejamos atrás el caos de Marrakech, sus insistentes vendedores y su medina repleta de gente local y de la otra para llegar a una ciudad con mucho encanto, casi detenida en el tiempo, hace algunas décadas atrás. Essaouira es una ciudad de la costa atlántica marroquí, expuesta a los vientos alisios y con un aire francés muy notorio. Si bien el centro de la escena lo ocupa, como en toda ciudad marroquí, la medina y sus mercados, uno detalle llamativo de esta ciudad es su trazado europeo en forma de cuadricula y sus zonas urbanas rodeadas de antiguos bastiones proyectado a finales del siglo XVIII. Y otro detalle muy importante es que, si bien se regatea, aquí muchos productos tienen precio, algo que nunca había visto antes en Marruecos! Los mercados y sokos de Essaouira son bien interesantes. Su artesanía es rica y variada, testigo del intercambio cultural.  Los “souiri”, es decir, los originarios de Essaouira, son maestros en orfebrería y ebanistería y particularmente expertos para trabajar la madera de “thuya” con la que hacen unas bellas cajitas que se venden en el mercado. Su medina blanca, rodeada de muros defensivos donde el mar resuena con el impacto de sus olas y sobrevolada constantemente por gaviotas, tiene un tinte nostálgico y regala al viajero, unos atardeceres fabulosos.

Si bien Essaouira es un lugar que invita al relax y el descanso disfrutando del mar (y de una rica pesca), la ciudad tiene mucho para mostrar al viajero. A la medina se ingresa por alguna de las tres enormes puertas (Bab Sbâa, Bab Marrakech y Bab Doukhala). Al ingresar, comienza la sucesión de negocios y arcos que separan las distintas calles. En la medina de Essaouira no ingresan vehículos, la mercadería sigue siendo transportada en burros o como mucho en motos. El color blanco predomina en las paredes y los marcos de ventanas y puertas suelen ser azules o celestes, lo cual recuerda un poco a los pueblos del mediterráneo, lejanos a estas latitudes.

La parte de la medina que concentra una mayor actividad es la comprendida entre las avenidas Oqba Ibn Naffia donde se encuentra la famosa torre del Reloj y l´Istiqlal y SIdi Mohammed Ibn Abdallah donde se encuentra la mayor mezquita de Essaouira “Ibn Youssef.” Cerca de aquí se sitúa el mercado de Souk el Jdid donde se alinean todos los vendedores, puestos de verduras, de especias y de carne así como el mercado de pescado. Desde allí se llega fácil a la Plaza Moulay Hassan  rodeada de árboles y cafeterías. Un poco más lejos, pasando la puerta de la Marina, se encuentra puerto donde se amontonan las cajas de los pescadores y donde se puede visitar el astillero. Lo mejor: almorzar en alguno de los puestos de la zona, con pescado recién pescado, todavía con agua del mar.

Junto al puerto de pescadores está la fortaleza de la Skala do Port, desde cuya torre se tienen las mejores vistas de la ciudad y de la cercana isla de Morgador, así como del Océano Atlántico que llega hasta sus pies.

Los días que pasé en Essaouira fueron muy tranquilos y hasta me di el gusto de mojarme los pies en las aguas del Atlántico en una de sus enormes playas. Si bien estábamos en pleno invierno, el solcito tibio de la tarde, empoderaba a algún que otro osado a zambullirse en el mar. Yo, con los pies, me conformé.

Desde Essaouira viaje hacia Casablanca, unos 300 kilómetros al norte. Para ello tuve que volver en autobús a Marrakech y desde allí tomar un tren hacia el norte. El viaje, en total, fue de unas seis horas. Como salí bien temprano, cuando todavía era de noche, pasado el mediodía ya estaba llegando a Casa Voyagers, la estación de tren ubicada en las afueras de Casablanca. Desde allí me tomé un taxi hasta la medina en el centro de la ciudad, para llegar al Hotel Central, toda una institución entre los viajeros low cost que llegan a Casablanca. Casa es una ciudad repleta de hoteles y autos de lujo, aquí está el dinero de Marruecos expuesto a quien quiera verlo. La ostentación prima a tal punto que en Casa está el shopping más grande de África y las grandes marcas internacionales tienen sus locales en la Corniche, la costanera de la ciudad. Pero, más allá de ese mundo de lujos, Casablanca tiene mucha historia para mostrar.

Casablanca es la principal y mayor ciudad de Marruecos, con más de tres millones de habitantes. Es el primer centro    industrial comercial y portuario del país.  Es una ciudad construida por los franceses en torno a la Place de Francia, nacida de un paseo popular existente junto a las murallas de la medina (plaza del Zoco). En estos barrios destaca la arquitectura moderna de la década de 1930, conocida como art decó, diseñada por arquitectos procedentes de Francia, Argelia y Túnez,  con edificios de influencia francesa, pero respetando las tradiciones arquitectónicas marroquíes

Me quedé en la medina, en un hotel antiguo y con pisos crujientes y techos altísimos, ubicado justo en una de las puertas de acceso a la medina. La medina se ubica justo junto al puerto y está parcialmente rodeada por una muralla y en su interior se destacan la Torre del Reloj, las puertas Bab Jédid, y Bab Marrakech, los santuarios de Sidi Kairouani, y Sidi Bousmara, la mezquita Ould el Hamra del siglo XIX frente al puerto, la mezquita de Dar El Makhzen y la mezquita de Jamma Souk cerca de la torre del reloj. También dentro de la medina se encuentra la misión española de San Buenaventura, neogótica del siglo XIX que fue restaurada como centro cultural y la sinagoga Ettedgi en el barrio judío,  reconstruida en 1942. Otro de los puntos más típicos de la medina es la scala, un torreón construido en 1769 por Sidi Mohammed Ben Abdallah, uno de los pocos vestigios de Casablanca de este Sultán, que transformó una aldea en una ciudad. Después de haber elegido la ubicación de Casablanca para establecer un puerto de mar, decidió dar a la ciudad de nueva creación de un elemento de disuasión defensiva en la forma de una batería de cañones apuntando hacia el Océano Atlántico. Hoy está transformado en un restaurante café morisco donde tuve una de las mejores meriendas de este viaje.

Más allá de la medina, no tan pintoresca como otras en Marruecos, la gran estrella de Casablanca es la Gran Mezquita Hassan II. Concluida en 1993, es una obra faraónica que fue sufragada por todos los marroquíes en suscripción popular. Está situada sobre la playa cercana al puerto a la playa y a la medina, y se alza majestuosa rematada por su minarete de más de 200 metros de altitud, el más alto del mundo. En su cima, hay un rayo láser que marca la dirección de La Meca, con un alcance de 30 km. La Mezquita dispone de una gran sala de oraciones para 25.000 fieles y una explanada para 80.000 personas. El edificio tiene 25 puertas de titanio y latón. El interior es realmente esplendoroso: 76 pilares sostienen un gigantesco techo en madera de cedro pintado, que puede abrirse, dejando que el cielo se refleje en el agua del estanque del patio, de 10.000 metros cuadrados de azulejos y maderas preciosas, mármoles y lámparas de cristal de Murano.

Mientras caminaba con destino a la Mezquita de Hassan II, una lluvia torrencial se desplomó sobre Casablanca y me empapó. Igual pude disfrutar de la mezquita y de regreso al hotel, una ducha caliente fue suficiente para convertir ese mal momento en una graciosa anécdota.

Al día siguiente, me fui de Marruecos. Volé desde Casablanca a Lisboa, capital de Portual, con Royal Air Maroc, la línea de bandera del país. Fue un viaje corto, de poco más de una hora pero que me permitió dejar atrás Marruecos y su contexto africano y volver a Europa. Un hermoso día de sol me recibió en Lisboa para empezar la última etapa de este viaje.


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2 Responses to De Essaouira a Casablanca

  1. Marchu 01/27/2017 at 20:43 #

    Que viaje tan fantástico que estás haciendo Pol, un lugar sumamente interesante, q hermosas ciudades, hasta viajaste en camello!!!
    Tus fotografías son muy bellas, y con esos lugares de fondo!!!!!
    Que sigan tus recorridos y comentarios !!! Un abrazo!!!

    • polviajero 01/27/2017 at 21:05 #

      Hola Marchu! gracias!!!! muy muy bonita la costa de Marruecos… ahora el viaje sigue su curso por Portugal. Saludos viajera!!

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