Front page

Menu

De Chefchaouen a Meknés -pasando por Fez- (de viaje por Marruecos)

El viaje por Marruecos había comenzado en Tánger, una ciudad puerto, con una medina muy tranquila y mucho para ver, sobre todo para quienes somos ajenos al mundo árabe y sus tradiciones. Sin embargo, incluso habiendo sido una buena introducción, Tánger era solo el inicio de este viaje. Desde allí, comencé a viajar hacia el sur, en primer lugar a la ciudad de Chefchaouen.

Viajé en autobús. Las terminales de autobuses de Marruecos merecen un párrafo aparte. Tienen tanta intensidad como los sokos (mercados) en las medinas. Gritos todo el tiempo, muchísima gente en movimiento permanente, aromas intensos… en fin, una expresión genuina de la vida contemporánea marroquí.

Nota: hay una empresa de autobuses que es la más usada por el turismo internacional, que supuestamente es mejor y por ende, sale más cara. Su valor más costoso lo pude comprobar, no así que sea mejor que otras empresas. En muchas ciudades, tiene una terminal especial, más alejada del centro pero a la vez, más tranquila.

El viaje de Tánger a Chefchaouen duró poco más de dos horas por un camino zigzagueante atravesando la cadena montañosa del Riff. Los paisajes fueron realmente bellísimos, con los campos sembrados, los pueblos “blancos” que aparecen cada tanto y los torreones de sus mezquitas que se distinguen a lo lejos y la vida tranquila de la campiña marroquí. Cada tanto cruzamos con algún pastor que iba acompañando a sus ovejas o a sembradores trabajando en los campos pegados a la ruta. El día de sol, con el cielo celeste sin ninguna nube, fue el marco perfecto para este primer viaje por el interior de Marruecos. Con el Mediterráneo cada vez más lejos, nos adentramos por las montañas para llegar a Chefchaouen.

Chefchaouen es un lugar soñado. La ciudad nueva (ville nouvelle) es una ciudad más, sin mucho para ver pero su medina es realmente deslumbrante. Desde hace décadas sus habitantes han instalado la tradición de pintar los muros de sus casas, sus calles y escaleras de color azul, lo que genera un ambiente único. Cuando uno se adentra en la medina y logra sortear los puestos de mercaderes del zoco, las callecitas se van haciendo cada vez más estrechas (suben y bajan por la colina) y son completamente celestes. Para los amantes de la fotografía, Chefchouen es algo bastante cercano al paraíso. La clave está en alejarse de las callecitas principales y meterse (y perderse) por el laberinto de callejones.

Chefchaouen está enclavado en una colina del Rif, mantiene un toque andaluz de sus antiguos moradores y su Kasbah (fortaleza) preside la plaza más concurrida (Uta el Hamman) repleta de restaurantes y negocios de artesanías. Desde allí sale hacia arriba y abajo de la colina, la red de pasadizos y calles. Si bien la ciudad fue fundada en el 1400  adquirió su estilo actual con la llegada de los refugiados musulmanes y judíos que se instalaron aquí luego de huir de granada. Ellos fueron quienes construyeron casas con tan peculiares balcones, techos de tejas y patios. El azul llegó después, en 1930, y supuestamente su función originaria era espantar mosquitos y otros bichos de las puertas de las casas.

En términos  generales, Chefchaouen es una ciudad para caminar (y para perderse) buscando los rincones más azules y más bonitos. En las afueras de la ciudad hay unas cascadas en el río Oued Ras el Maa a las que se accede muy fácilmente si uno no se aparta de la “avenida’ Hassan I (lo pongo entre comillas porque apenas es una callecita estrecha, eso sí, arrebatada de negocios). Particularmente es muy bonito caminar de noche, cuando ya muchos negocios cerraron y las callecitas quedan en silencio…

Desde Chefchaouen viajé hacia una de las ciudades más visitadas y más importantes de Marruecos. Ingresar a su medina (Fes el-Bali) por la monumental Bab Bou Jeloiud es un cachetazo a los sentidos. La medina es una auténtica red de laberintos que alberga cientos de negocios donde se vende  lo que sea, desde carruajes de lujo hasta aceitunas, pasando por mil tipos de aceite, cabezas de camellos y unos bonitos zapatos estilo marroquí. Podría afirmarse que  hay dos calles que atraviesan la medina de punta a punta (Talaa Kebira – a la izquiera- y Talaa Seguira (a la derecha). Ambas van desde la plaza de Ben BauaJ (puerta sur) a la plaza del Ricf (puerta  norte). Pero, claro, en el medio todo es tan intenso,  hay tanto para ver (y comprar) que el viaje entre estos dos extremos se hace inmenso.

Una de las mayores atracciones de la medina de Fez son sus madrazas (la Madraza Inania y la Madraza Attarine). Ambas datan del siglo XIV y fueron destinadas a la enseñanza de los jóvenes. Se destacan por sus bellas ventanas y arcadas, sus patios con esa inmensa tranquilidad tan característica de estos espacios de oración y unos azulejos preciosos.  Si uno lograr estar en una de ellas solo (básicamente sin un contingente de chinos), la atmósfera de tranquilidad  de la madraza es insuperable. Otro lugar para visitar muy cercano es el Museo Najjerine (el museo de madera tallada y artesanías). Este museo está ubicado en un tradicional “funduq”,  un parador para las caravanas que  venían viajando del desierto. Además de la muestra de muebles y otros tallados, el edificio es magnífico.

Pero más allá de las madrazas, los mercados, los zocos y los museos, la atracción más pintoresca de Fez son las curtiembres. Por lo general, están emplazadas en un patio enorme con piletones circulares hechos de ladrillos en donde se procesan los cueros y pieles. Todo el proceso se suele observar desde terrazas que rodean las curtiembres (y pertenecen a negocios de las cooperativas que manejan la curtiembre). Es difícil encontrar las terrazas y por lo general jóvenes locales guían a los turistas a cambio de una propina luego de explicar el proceso al que se somete a la materia prima. Se tiñe las pieles en esas piletas de colores, el color que hay en cada cubo se consigue de forma natural, por ejemplo el rojo se consigue con la amapola, el verde con la menta y el amarillo con el azafrán. Pero en el proceso también se usa excremento de paloma y orín de vacas. Por ello, el olor que hay es realmente nauseabundo y cuando uno camina por los piletones todavía es mucho más intenso. Igual, vale la pena. Es un arte ancestral que se sigue cultivando aquí y su resultado es maravilloso.

Desde Fez seguí viaje hacia el sur a la ciudad de Meknés, otra de las capitales imperiales. No es lejos, apenas unos 50 kilómetros desde Fez por lo cual el tren demora apenas una hora de viaje. Meknés tiene tanta historia como Fez pero es mucho más tranquila y mucho menos visitada. Dicen que es la medina más auténtica… en su plaza principal todavía andan los encantadores de serpientes y sus zokos de alfombras y cueros tienen productos bellísimos. La principal atracción de Meknés, además de la medina, es la llamada ciudad imperial. Allí se encuentran imponentes mausoleos y edificios de la época en la que los sultanes moraban aquí.

Llegue a Meknés un viernes, día dedicado a la oración para el pueblo musulmán, por lo cual la medina estaba completamente vacía. Solo algunas poquísimas tiendas de los bereberes (el pueblo nómada del desierto que no es musulmán) estaban abiertas. Visité la madraza (escuela) y algunos museos, caminé por las callecitas de la ciudad imperial y me tomé un té de menta en la plaza, como hace siglos se suele hacer aquí. Fue un día de mucha tranquilidad y aprovechando la tranquilidad de esta ciudad tradicional, me hospedé en un “riad’. Un riad es una tradicional residencia Marroquí, que por lo general está ubicada dentro de la medina. Su exterior suele ser austero, pero adentro es un pequeño palacio. Por lo general tienen jardines con fuentes y en la planta baja se suelen ubicar las zonas comunes, comedor, algunos salones, y en las partes superiores las habitaciones. Para conocer un poco de este tipo de alojamientos, me hospedé en el Riad Bahía, justo detrás de la Plaza El Hedim, en la medina de Meknés.

A la tarde, pasado el tiempo de oración del pueblo musulmán, la ciudad comenzó a tomar vida. De a poco, las calles se fueron poblando de gente y autos, los negocios de la medina comenzaron a levantar sus persianas y la plaza se colmó de gente. Meknés volvía a la normalidad.

Desde Meknés, el viaje sigue rumbo al sur, a la gran ciudad de Marruecos, pero eso quedará para el próximo post.

 Algunos datos prácticos sobre Marruecos:

  • La moneda de Marruecos es el dirkham (y 10 dirkham aproximadamente son 1 euro).
  • En Marruecos no está permitido a los no musulmanes entrar a las mezquitas. Solo se pueden admirar desde afuera. En Fez tampoco se puede entrar al Palacio Real ni a la Universidad.
  • Los viernes el comercio en general está cerrado hasta el atardecer por ser el día que está dedicado por el calendario musulmán a la oración.
  • Algunas mujeres en Marruecos usan el velo y otras no. Las mujeres viajeras, no necesitan usarlo. Siempre es recomendable el uso de ropa que les cubra su cuerpo.
  • La norma general para comprar cualquier cosa en los mercados es el regateo. Del precio original que un vendedor dice hay que bajarlo varias veces.

Otros posts de este viaje:

Si quieren comentar, sugerir alguna visita en el destino, crítica o lo que gusten, no duden en dejar su comentario. Está bueno poder hacer algo interactivo entre el blog y los lectores así todos aprendemos. A los que les ha gustado este post, los invito a sumarse con un “Me Gusta” en la página de FACEBOOK o a suscribirse al blog para que les lleguen las novedades en su correo electrónico. Gracias!

, , , , , ,

10 Responses to De Chefchaouen a Meknés -pasando por Fez- (de viaje por Marruecos)

  1. GRACIELA 01/26/2017 at 14:28 #

    Magnìficas fotos. Tengo los mejores recuerdos de Chefchaouen y Fez, ciudades que no se las incluye en los paquetes que hacen los turistas. Una pena terrible. Amè esas 2 ciudades. Tan recomendado. Me alegro que hayas estado por allì. Abrazos desde Tandil.

    • polviajero 01/26/2017 at 17:07 #

      Hemosas ambas! tal cual, igual debo reconocer que todo Marruecos me pareció un gran destino para viajar! Saludos desde Portugal!

  2. RO 01/15/2017 at 18:22 #

    Hola Pol, increible sin dudas marruecos, gracias por tu dedicacion , te consulto para ir en mayo junio que justo cae Ramadam lo recomendarias? que presupuesto crees que es conveniente por dia para ir de mochila? gracias!!!

    • polviajero 01/15/2017 at 19:05 #

      BUenas… no sé que tal será en ramadán, ni idea! ahora ando por Marrakesh… en cuanto a los gasytos, calculá que un hostel promedio está entre 10 y 12 euros y comer te sale 3 o 4 euros si comés barato… pero bueno, depende donde te sientes a comer. Comer en el restaurante frente a la plaza de Marrakesh ayer me salió 10 euros… pero bue, los gustos hay que dárselos en vida!

  3. Marchu 01/14/2017 at 11:50 #

    Me encantó el PoST y las fotos!!!

  4. Marchu 01/14/2017 at 11:47 #

    Wow!! Pol que viaje tan interesante, que placer es recorrer esos lugares de ensueño!!! Qué colores!! Espero que sigas disfrutando y compartiendo tu recorrido, gracias!! Si podés decirme algo de las especias y de los alimentos!!! Es sorprendente ver esas antiguas viviendas en conjunto y con sus antenas satelitales!!! Un abrazo Pol, me encantó el posterior!!

    • polviajero 01/14/2017 at 17:20 #

      Es hermoso Marruecos porque los mercados tradicionales conviven perfecto con el wifi en cada rincón. Especies hay miles… ahora en Marraquesh voy a aprovechar para comprar algo. Veremos! ya te contaré!

  5. Alberto 01/14/2017 at 11:17 #

    Espectaculares las fotos , que buenos colores. Es un destino pendiente

    • polviajero 01/14/2017 at 17:18 #

      Gracias!!! gran destino Marruecos!! sacalo de la lista de pendientes! un abrazo

Leave a Reply to GRACIELA Cancel reply

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes