Front page

Menu

Adrenalina viajera MODO ON

Los días previos a un gran viaje se hacen largos, muy largos. Las sensaciones son múltiples. Hay mucho por hacer pero justo es el momento donde nuestro cuerpo está acá y nuestra mente está “allá”. Claramente son días de exceso de adrenalina viajera. Andamos por las nubes, desconectados de las preocupaciones que hasta ayer eran urgencias y ahora casi se empiezan a mirar con desapego. Nos empiezan a importar otras cosas, muy lejanas a nuestra cotidianeidad. ¿Cómo está el tiempo en tal o cual ciudad? ¿Dónde podemos hospedarnos cuando llegamos? ¿Cómo se llega de tal aeropuerto a la ciudad? En fin, los días previos a un gran viaje, son más las preguntas que las respuestas.

Los días previos a un gran viaje hay mucho por hacer. Armar el equipaje, fundamental. Siempre me propongo llevar lo menos posible pero siempre la mochila se llena. No importa el tamaño de la mochila, siempre se llena. Mientras se prepara todo, comienzan las despedidas, llamados, mails, dejar el laburo más o menos ordenados. Si encima te vas en la época de fiestas, hay mil reuniones. Los días previos a un viaje son intensos.

Pongo énfasis en la palabra “viaje” para distinguirla de “vacaciones”. No me voy de vacaciones. No me voy a descansar. Me voy a conocer. Voy a recorrer. Por eso digo que me voy de viaje. Y eso suma mucha adrenalina. Porque irse de vacaciones sería irse con todo organizado, con gente que te espera en tal o cual lugar, reservas arregladas e itinerarios pautados. Mi viaje es distinto. Los destinos no están tan pautados. Los tiempos no están pre- establecidos. Tengo tiempos, es cierto, tengo que volver. Pero en el medio puedo decidir a gusto que hacer, donde quedarme, cuanto… y eso no tiene precio. Este viaje comienza solo. Va, solo no, acompañado de toda la buena onda y tanta gente que me demuestra su afecto cada día y esa energía siempre acompaña. Pero es cierto que no voy con alguien más. Al menos el primer día. Los caminos nos cruzan con personas todo el tiempo y está en nosotros cruzarlas solamente o sumarlas a nuestra vida. Vamos a ver qué es lo que tienen preparadas las nuevas rutas para mí. Eso siempre es indeterminado. ¿Está marcado por el destino? ¿Lo construimos con las decisiones que vamos tomando? No lo sé… lo cierto es que salir de viaje es animarse a afrontar todo lo indeterminado que se nos viene encima, con todo lo bueno y lo malo que puede esto ser.

DSC_0518 (Copy)

Al viajar con mi mochila trato de conectarme con la gente de los lugares que recorro, trato de generar conversaciones con ellos, conocer cómo piensan al mundo, cómo piensan su realidad. Esto termina muchas veces en grandes charlas y luego en amigos dispersos por el mundo. Momentos inolvidables todos. Salir de la ruta de los turistas, de las combis y los hoteles todo incluido te obliga a conectarte con la gente que está viviendo su vida cotidiana, con sus pro y contra. Me gustan los viajes auténticos, los que logran romper de esa burbuja que rodea a los turistas para que vayan y vuelvan por determinadas calles y no conozcan nada más.

A veces se hace duro, no es sencillo. Caminar por la otra parte del mundo, a veces con poca orientación, con una barrera idiomática que no va a colaborar mucho, seguramente no va a ser sencillo. Hay que estar atento, mirar cómo actúa la gente para no hacer nada que no corresponda. Pero hay un idioma universal, de cortesía, de generosidad, de búsqueda de contacto con el otro que hace que las cosas fluyan. A pesar de que los carteles no estén traducidos, a pesar de que nadie te entienda, siempre se llega a donde se quiere ir. Y si no es así, no hay que dramatizarlo. A la vuelta de cualquier esquina hay algo lindo para ver y descubrir. Más allá de las fotos tradicionales, más allá de las postales que venden en cada lugar, hay imágenes que son únicas y son las de la vida cotidiana. Esas que se logran luego de caminar mucho, recorrer mercados, barrios, ferias… y son las imágenes más lindas.

Una de las cosas que más me gusta pensar cuando estoy de viaje es mirarme donde estoy con una especie de zoom que me ubica en el mundo. Y me encuentro en un lugar que nunca imaginé que podría llegar a conocer. Eso es fantástico. Como dijo un groso de los caminos, en su Manifiesto Mochilero “el mundo no es un lugar estático sino una maraña de caminos por los que millares de personas caminan a diario. Cruzando fronteras, vadeando arroyos o escalando montañas…”. Definitivamente, cada viaje es transitar por una maraña de caminos que nunca imaginé que podría llegar a transitar. Y encontrarme con gente que quizás nunca pensé que podría llegar a cruzar. Pero animarse a viajar tiene eso, te pone en nuevos caminos, te une con nuevas personas, te abre a nuevas historias. En definitiva, te hace vivir la vida más intensamente. Fuera del kilómetro cuadrado que está establecido que tenemos que transitar. Es animarse a salir de esa zona de comodidad y descubrir lo amplio y diverso del mundo.

Y si, no hay retorno. Cuando uno se anima a recorrer el mundo, a andar por sus caminos, pasear por los más diversos paisajes y encontrarse y reencontrarse con la gente que habita este planeta, no hay vuelta atrás. La vida no es la misma. Cambia. Uno crece, no en años, en profundidad, en sensibilidad… y se vive más lindo. Las rutinas achatan, cansan, opacan los ojos. Salir de la rutina te ensancha el pecho, te abre a otro mundo impensado. Lo imposible se hace posible, lo lejano se vuelve cotidiano… y la diversidad es la norma que regula nuestra vida. Aceptar que hay otros, que hay otro con el que salimos al encuentro y que ese otro es distinto a uno, y eso es valioso, resulta fundamental. Si empezamos a comparar, perdemos. Mejor es admirar, maravillarse, asombrarse.

El mundo es un lugar lindo para vivir, hermoso. Pero no solo nuestro mundo cotidiano. Sino la totalidad de mundos que componen este mundo que tenemos. Sus caminos, sus paisajes, sus sonrisas, sus pasos, sus mercados, sus ciudades, sus aeropuertos y terminales de tren. Solo hay que animarse a dar ese primer paso con el que empieza cualquier caminata.

Ahora sí! A preparar todo, mochila, mochilita, cámara, pasaporte, reservas, en un par de horas esto tiene que quedar listo, sabiendo que algo me tengo que olvidar –si no, no tiene gracia!. Y luego, a viajar nomás.

 varsovia (112) (Copy)

“… un hombre precisa viajar para lugares que no conoce para quebrar esa arrogancia que nos hace ver el mundo como lo imaginamos, y no simplemente como eso puede ser. Que nos hace profesores y doctores de lo que no vimos, cuando deberíamos ser alumnos, y simplemente ir y ver” (Amyr Kink)

 

No comments yet.

Si querés, dejá tu comentario...

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes