Front page

Menu

2014 // Viaje online – 9° destino, Las antiguas capitales birmanas (Amarapurna e Inwe)

Mandalay es una ciudad  relativamente grande (considerando las dimensiones de Myanmar) y moderna (también considerando el modo birmano de entender moderno!). Mucho pavimento, ciclomotores y autos por todos lados, edificios a medio terminar… en fin, una ciudad. Lo mejor de Mandalay está en su periferia y son las antiguas ciudades de los reyes birmanos.

Resulta que por un presagio budista, los antiguos reyes birmanos se tomaron la costumbre de mudar sus capitales de lugar luego de cierto período de tiempo. Esto permite hoy en día identificar en la zona una serie de ‘Antiguas capitales’ de las que quedan grandes templos y mucho por explorar.  La mejor forma de hacerlo es en ciclomotor (claro, siempre está la posibilidad del tour tradicional pero la verdad que no me interesa estar subiendo y bajando de una combi todo el día). Alquilar un ciclomotor (con chofer, of course, porque orientarse en  estas ciudades es muy complejo) cuesta unos 15 dólares (en realidad, un poco más, unos 15.000 kiats).

13 (2)

Salimos temprano desde Mandalay, alrededor de las 9 de la mañana en dirección al río. La primer parada fue en un antiquísimo monasterio, fuera de las rutas turísticas, pero muy bonito. Enorme, con vigas de madera ya añeja, era un lugar formidable para la meditación. Cerca de allí, ya comenzamos a bordear el Río Ayeyarwady.  El paisaje era de unos contrastes constantes: por un lado, la belleza del río con el sol intenso reflejándose por la mañana. Por otro, la pobreza extrema de los campesinos que viven de la pesca, con sus chozas de cania en la margen del río.

Al llegar a Amarapura fuimos directamente al monasterio Maha Ganayon  Kyaung, donde viven varios cientos de jóvenes monjes. Este convento fue fundado en 1914 y resulta un importante centro de estudio y meditación para niños y jóvenes que se inician en la vida monástica. Durante la mayor parte del día es un lugar que invita a la paz y a la reflexión, pero a las 11 de la mañana  (cuando nosotros llegamos) cientos de turista invaden la tranquilidad del convento para presenciar la ceremonia del almuerzo de los monjes. En silencio, los monjes comienzan a formar largas filas con sus cacharros entre las manos, ataviados todos con la tradicional túnica roja y esperan su turno para recibir su ración de comida diaria. Voluntarios del monasterio hacen sonar unas campanas y comienza la procesión hacia el comedor: cientos y cientos de monjes marchan en fila, silenciosos y con la mirada baja. Luego se sientan en un enorme comedor bajo la mirada de estrictos monitores y almuerzan en comunidad.

13 (14)

Seguimos viaje luego hacia otra de las antiguas capitales (en realidad volveríamos a la tarde a Amarapura para recorrer algunos de sus puentes de teca en el atardecer). Continuamos por la ruta que bordea el río Ayeyawady hasta un embarcadero a unos 10 kilómetros de Amarapura. Allí se toma un pequeño bote que cruza al otro lado del río para llegar a INWA, la ciudad que fue capital de los reyes birmanos por más de 600 años. Hoy lejos queda su pasado de gran ciudad y es una localidad rural, con campesinos labrando los campos de arroz y algunas ruinas del poderío bamar.  El recorrido por INWA se suele hacer en carros tirados por caballos que manejan los jóvenes locales (5 dólares el paseo completo de más de una hora, casi 2) porque los sitios de interés están un tanto alejados unos de otro como para hacerlo caminando.  El paseo en carro, la verdad, por las sinuosas calles de tierra de Inwa digamos que no es lo más placentero, pero por el momento es la opción tradicionalmente vigente.

El primer lugar que visitamos fue Bagaya Kyaung, un monasterio completamente construido en madera, teca, que data de 1834. En su interior hay unas 267 columnas de madera, de unos 60 metros de altura, que sostienen los pesados techos del monasterio. Su interior es lúgubre, oscuro y con un ambiente de mucha solemnidad. Las imágenes doradas de Buda del altar sobresalen en el contexto de tanta oscuridad.  Otra de las paradas obligadas en Inwa es en unas antiguas estupas y pagodas. Muchas de ellas datan de la época de Bagan y se encuentran en proceso de restauración (eso quiere decir que dentro de poco cada una tendrá un buda enorme, rodeado de luces y mucha psicodelia!).  Uno de los últimos lugares que visitamos fue el monasterio Maha Aungmye Bonzan, que data de 1822 y está cubierto por estuco.  Es una estructura maciza, que se puede escalar para recorrer sus recovecos interiores. Detrás hay una moderna casa monástica desde donde se ve el río y la ciudad de Sagaing y luego un conjunto de estupas, reconstruidas en la actualidad, que datan del período de Bagan. Luego, la vuelta al embarcadero. Allí hay unos restaurantes preparados para recibir al turista hambriento y como alternativa al pesado sol del mediodía de Inwe, ofrecen unas mesas bien puestas a la sombra y cerveza bien fría. Un lugar irresistible.

13 (22)13 (23)

Seguimos viaje en moto a Sagaing, a pocos kilómetros de Inwe peo del otro lado del río. Sagaing fue la capital del reino independiente Shan alrededor del 1315 hasta la caída de Bagan. Hoy es hogar de miles de monjes (unos seis mil se cree) que viven en los monasterios y pagados que se extienden a lo largo y a lo ancho de la colina de Sagaing. En la colina de Sagaing uno se va cruzando una tras otra con diversas pagodas. La más importante de ellas, en la cima de la colina, Soon U Ponya Shin Paya tiene unas vistas espectaculares de los demás templos en las laderas de la colina.

13 (31)

Volvimos para Amarapura para visitar el puente de teca de U Bein. El puente de teca e U BEIN es reconocido como el puente de madera más largo del mundo (tiene alrededor de 1.5 km) sobre  el lago Taungthman.  Resulta fabuloso sentarse en él a mirar la constante sucesión de campesinos, pescadores, monjes y turistas que van y vienen por el puente. En el lago, los pescadores con sus métodos tradcionales de pesca dan el marco ideal para unas buenas fotas. El atardecer en el puente es maravilloso: el cielo se cubre de tonos anaranjados, el puente se refleja sobre el lago y el agua parece platinada. Una imagen bellísima.

13 (43)

13 (46)

Fue un día largo que culminó con unas cervezas en un bar de las calles de Mandalay con los irlandeses que había conocido en el último vuelo. Al día siguiente tendría que levantarme bien temprano para tomar a las 6:30 el barco que va desde Mandalay a Bagan, una experiencia hermosa con un correlato negativo: madrugar.

13 (60)

El viaje desde Mandalay a Bagan se puede hacer en autobús, en barco o en avión. Es una ruta muy transitada por el insipiente desarrollo del turismo en Myanmar por lo que no resulta complicado hacerla. El viaje en barco, no es la alternativa más barata (la alternativa más barata es el bus) pero tiene como recompensa buenos paisajes que se pueden ver desde la terraza del barco mientras uno recupera ergías luego de varios días de viaje.

El barco Malikha sale a las 7 de la mañana del puerto de Mandalay, ubicado donde la Avenida 26 se encuentra con el río. Es un barco nuevo, con capacidad para unos 100 pasajeros que une Mandalay y Bagan en unas 10 horas de navegación. Lo mejor: el amanecer y los pueblos que se van cruzando.  El Malikha avanza lento por el río Ayeyarwady por lo que permite sacar buenas fotos desde su cubierta. En el trayectos se cruzan otros cruceros, pescadores, barcos transportadores de carga. Es un día completo para relajar en la cubierta del barco, tomar algo fresco y disfrutar del río. Lo mejor de Mynamar está por venir: las ruinas de Bagan.

, , ,

No comments yet.

Si querés, dejá tu comentario...

Powered by WordPress. Designed by Woo Themes